pierre de ronsard
a su amadaMi pequeña palomita, / mi pequeña, toda linda, / perlita mía, besadme: / con la boca toda llena / de amor, quitadme la pena / de mi amoroso cuidado. / Cuando yo os diga: niña mía / acercaos, necesito / nueve beso
canciónQuienquiera conocer al Amor y a su esencia, / su arco, su fuego, sus rasgos y su aspecto, / cuáles son sus maneras y qué es lo que desea, / lea estos versos: voy aquí a describirlo. / Es un placer repleto
canción iiVamos, Linda, a ver si la rosa / que abrió su pecho, esplendorosa, / a los primeros ímpetus del sol, / altiva, esbelta, iridiscente, / bajo la lumbre atardecente / copia aún de tu faz el arrebol. / ¡Ah! Mira
cuando seas anciana, de noche, junto a la velaCuando seas anciana, de noche, junto a la vela / hilando y devanando, sentada junto al fuego, / dirás maravillada, mientras cantas mis versos: / «Ronsard me celebraba, cuando yo era hermosa», / Ya no tend
el ramo que os envíoFue para vos para quien yo, Señora, / cortó al rosal las flores que os envío; / no hacerlo así y el vendaval o el frío / las agostaran antes de la aurora. / Ejemplo os dan, que si lucís agora / de impar bel
envío de las floresHoy te envío estas flores que mi mano / acaba de cortar recién abiertas, / que de no recogerlas hoy temprano / las habría encontrado el alba yertas. / Ellas recuerdan el destino humano, / porque tus gracias
madrigal¡Que se rompa el espejo en que se mira / llenándose de orgullo tu hermosura! / Cuando me vuelvas a mirar con ira / ya no es tan bella, oh niña, tu figura. / ¡Cuánto hace que por ti mi alma suspira! / ¿Y mi
muerte de maríaComo se ve en la rama de mayo abrir la rosa, / fulgente de hermosura, su primor florecido; / y al mismo sol, de celos sentirse estremecido / sin ella deja el alba su lágrima radiosa; / Y la gracia en sus
siemprevivaPara que así de siglo en siglo sobreviva / la perfecta amistad que Ronsard te profesa, / la razón ofuscada por tu pura belleza / y en tus brazos gemelos la libertad cautiva; / para que sepa el mundo que e
soneto¿Qué decís y qué hacéis, niña mía? / ¿En qué soñáis? ¿Pensáis acaso en mí? / ¿Acaso no os preocupa mi desmayo, / y este penar por vos que me envenena? / Por vuestro amor mi corazón se agita / y ante mis ojo
soneto a casandra¿Qué dices, niña, qué haces diariamente? / ¿Me recuerdas? ¿Qué piensas? ¿Qué te apena? / ¿No te aflige mi pena permanente / así como tu imagen me envenena? / Ante mis ojos siempre estás presente. / Tu amor,
soneto para helenaVencida por los años, en la dulce tibieza / del hogar y la luz albos copos hilando, / dirás embelesada mis versos recordando: / Ronsard cantó los días de mi feliz belleza. / Ya no habrá quién recoja de tu
sonetos para helenaI / Hoy, primero de mayo, Helena, yo te juro / por Cástor y por Polux, tus hermanos gemelos, / por la vid enlazada al tronco de los olmos, / por los prados, los bosques erizados de verde, / por la estación
toma esta rosa -amable cual tú eresToma esta rosa -amable cual tú eres; / rosa entre rosas bellas la más rosa; / diosa en flor entre flores la más diosa / de las Musas, la Musa de Citeres. / Recíbela y ofrécele piadosa / tu seno, pues mi cor