PAIS POEMA

Libros de pier paolo pasolini

Autores

pier paolo pasolini

a algunos radicales
El espíritu, la dignidad mundana, / el arribismo inteligente, la elegancia, / el traje a la inglesa y el chiste francés, / el juicio tanto más duro cuanto más liberal, / la sustitución de la razón por la
a los críticos católicos
A menudo un poeta se acusa y se calumnia, / exagera, por amor, su propio desamor, / exagera, para castigarse, su propia ingenuidad, / es puritano y tierno, duro y alejandrino. / Es incluso demasiado agudo
abro a la mañana de un blanco lunes
Abro a la mañana de un blanco lunes / la ventana, y la calle indiferente / roba entre su luz y sus rumores / mi presencia infrecuente entre las hojas. / Este moverme… en días totalmente / fuera del tiempo q
al muchacho codignola
Querido muchacho, sí, claro, encontrémonos, / pero no esperes nada de este encuentro. / Si acaso, una nueva desilusión, un nuevo / vacío: de aquellos que hacen bien / a la dignidad narcisista, como un dol
al príncipe
Si regresa el sol, si cae la tarde, / si la noche tiene un sabor de noches futuras, / si una siesta de lluvia parece regresar / de tiempos demasiado amados y jamás poseídos del todo, / ya no encuentro fel
análisis tardío
(Fin de los años sesenta) / Sé bien, sé bien que estoy en el fondo de la fosa; / que todo aquello que toco ya lo he tocado; / que soy prisionero de un interés indecente; / que cada convalecencia es una re
cercana a los ojos y a los cabellos sueltos
Cercana a los ojos y a los cabellos sueltos / sobre la frente, tú, pequeña luz, / absorta enrojeces mis papeles. / De adolescente ardía hasta el anochecer / junto a tu demacrada claridad, y eran extraños /
danza de narciso
Estoy negro de amor, / ni ruiseñor ni muchacho, / todo entero como una flor / deseando sin deseo. / Me he levantado entre las violetas / mientras aclaraba / cantando un canto olvidado / en la noche serena. / Me d
danza de narciso ii
Yo soy una violeta y un aliso, / lo oscuro y lo pálido en la carne. / Espío con mi ojo alegre / el aliso de mi pecho amargo / y de mis rizos que brillan negligentes / en el sol de la orilla. / Yo soy una viol
david
Apoyado en el pozo, pobre joven, / vuelves hacia mí tu cabeza gentil, / con una risa grave en los ojos / Tú eres, David, como un toro en un día de abril, / que de la mano de un muchacho que ríe / va dulce a
ladrones
Una vez regresado a tu madre / ¿sentirás todavía / sobre los labios / los besos que te he dado como un ladrón? / ¡Ah, ladrones los dos! / ¿No estaba oscuro en el prado? / ¿No robábamos a los chopos / la sombra
muerte
Vuelvo a ti, como vuelve / un emigrado a su país y lo redescubre: / he hecho fortuna (en el intelecto) / y soy feliz, tanto / como hace tiempo lo era, destituido por norma. / Una rabia negra de poesía en el