PAIS POEMA

Libros de pere gimferrer

Autores

pere gimferrer

acto
Monstruo de oro, trazo oscuro / sobre laca de luz nocturna: / dragón de azufre que embadurna / sábanas blancas en puro / fulgor secreto de bengalas. / Ahora, violentamente, el grito / de dos cuerpos en cruz:
agosto
No culpéis a nadie del derrumbamiento del hombre. / La entrega estéril de la palabra, don / de los antros, cuando la noche, la helada, labra / un fuego venusiano, y el sol, un ser de nieblas, / desfallece
antagonías
I / No es el sonido del agua en los opacos cristales / (la oscuridad de invierno, que ahoga los sonidos) / ni la luz nebulosa de los astros de acero. / Como si hubiera entrado en un espejo, / la violenta re
arde el mar
Oh ser un capitán de quince años / viejo lobo marino las velas desplegadas / las sirenas de los puertos y el hollín y el silencio en las barcazas / las pipas humeantes de los armadores pintados al óleo /
band of angels
Un jazmín invertido me contiene, / una campana de agua, un rubí líquido / disuelto en sombras, una aguja de aire / y gas dormido, una piel de carnero / tendida sobre el mundo, una hoja de álamo / inmensamen
by love possessed
Me dio un beso y era suave como la bruma / dulce como una descarga eléctrica / como un beso en los ojos cerrados / como los veleros al atardecer / pálida señorita del paraguas / por dos veces he creído verl
canción para billie holiday
Y la muerte / nadie la oía / pero hablaba muy cerca del micrófono / Con careta antigás daba un beso a los niños / Lady Day las gaviotas heridas vuelven a la luz del puerto / Extraña fruta en el aire el crep
cascabeles
Aquí, en Montreux, / rosetón de los ópalos lacustres, / hace cincuenta años pergeñaba Hoyos y Vinent / la alucinante historia de lady Rebeca Wintergay. / Eran sin duda tiempos / -belle époque- más festivos,
conjuro
Los guerreros más augustos ya son sombras / bajo la sombra del viejo encinar. / Cárdena crepita la noche. / Latigazos, ladridos, remotos rayos. / Chirrían las cornejas en el pozo ciego. / Guiarán al manso c
cosecha
En la vibración del aire, la capilla / del viento, en el reverso de la claridad del día: / la copa de la cúspide de luz, / la cumbre de la noche boca abajo, / el fardo destripado de la niebla en los álamo
cuchillos en abril
Odio a los adolescentes. / Es fácil tenerles piedad. / Hay un clavel que se hiela en sus dientes / y cómo nos miran llorar. / Pero yo voy mucho más lejos. / En su mirada un jardín distingo. / La luz escupe en
dido y eneas
I / Esta bien y es una norma: fuera del paraíso, / recordando, no a Eliot, sino una traducción de Eliot, / (nuestra vida como los pocos versos que quedan de T. E. Hulme) / las naves que conducen a los gue
el arpa en la cueva
Ardía el bosque silenciosamente. / Las nubes del otoño proseguían / su cacería al fondo de los cielos. / posesión. Ya no oís la voz del cuco. / ¿Qué ojo de dragón, qué fuego esférico, / qué tela roja, tafet
el cuerno de caza
Para quién pide el viento de esta tarde clemencia / En los arcos de otoño qué susurra el zorzal / Con sirenas de buques a lo lejos de la ausencia / Oh capillas nevadas de la noche y el mal / cetrería de o
elegía
Morir serenamente como nunca he vivido / y ver pasar los coches como en una pantalla / y las canciones lentas de Nat King Cole / un saxofón un piano los atardeceres en las terrazas bajo los / parasoles / es
en invierno, la lluvia dulce en los parabrisas
En invierno, la lluvia dulce en los parabrisas, las carreteras / brillando hacia el océano, / la viajera de los guantes rosa, oh mi desfallecido corazón, clavel / en la solapa del smoking, / muerto bajo e
homenaje a vicente aleixandre
palpitando entre dos senos una llama carmesí. / Un dragón azul de fuego viene en el viento de abril. / En las cortinas, mi rostro, como ave herida escondí. / Olor a brea en los muelles. Llueve. Es hora
invierno
Precisa cual la escarcha, noche estricta, / Árboles: alegorías del camino. / La luz, cuajada, este silencio dicta. / Mi ser todo renuncia a su destino.
la muerte de beverly hills
V / En las cabinas telefónicas / hay misteriosas inscripciones dibujadas con lápiz de labios. / Son las últimas palabras de las dulces muchachas rubias / que con el escote ensangrentado se refugian allí p
llevan una rosa en el pecho los enamorados y suelen besarse
Llevan una rosa en el pecho los enamorados y suelen besarse / entre un rumor de girasoles y hélices. / Hay pétalos de rosa abandonados por el viento en los pasillos / de las clínicas. / Los escolares hund
madrigal
Amor, con el poder terrible de una rosa / tu piel tensa me ha saqueado los ojos, y es demasiado claro / este color de velas en un mar liso. ¡Dulzura, / la tan cruel dulzura violeta / que las nalgas defien
noche de abril
La mente en blanco, con claridad celeste / de alto zodíaco encendido: cúpula vacía, / azul y compacta, forma transparente / al abrigo de una forma. Así vuelvo a encontrarme / buscando esta calle. Ni está,
nocturno imperio
¿Aún más? / No. basta ya. Disueltas / aguas, cuando el joyel de fuego se rompe. / Más añorada perla, muy sutil / la blancura de una espalda. este relámpago / de la nieve en tu vientre, en tu cuerpo tibio, / d
oda a venecia ante el mar de los teatros
Tiene el mar su mecánica como el amor sus símbolos. / Con qué trajín se alza una cortina roja / o en esta embocadura de escenario vacío / suena un rumor de estatuas, hojas de lirio, alfanjes, / palomas qu
pequeño y triste petirrojo
Oscar Wilde llevaba / una gardenia en el pico. / Color gris, color malva en las piedras y el rostro, / más azul pedernal en los ojos, más hiedra / en las uñas patricias, ebonita en las ingles de los fauno
primera visión de marzo (i)
¡Transmutación! El mar, como un jilguero, / vivió en las enramadas. Sangre, dime, / repetida en los pulsos, / que es verdad el color de la magnolia, el grito / del ánadde a lo lejos, la espada en mi cintu
primera visión de marzo (ii)
La tarde me asaltaba como una primavera / en Arezzo, y yo cedía al repertorio / de emociones y usos de poeta: deidades / se materializaban a mi voz, faunos ígneos / amenazaban cada gruta, sombras / de mí mi
primera visión de marzo (iii)
¡Con qué tenacidad / insiste la columna! / Serpiente o mármol o marfil / en el silencio ovalado de la plaza / impone su ascensión: oro o musgo que crece, / sal y rumor de luces submarinas. / Medallones del so
primera visión de marzo (iv)
Ordenar estos datos es tal vez poesía. / El cristal delimita, entre lluvia y visillos, / la inmóvil fosforescencia del jardín. / Un aro puede arder entre la nieve bárbara. / Ved al aparecido y su jersey a
puente de londres
-Eres tú, amigo? -dije. / -Deséale suerte a mi sombrero de copa. / Una dalia de cristal / trazó una línea verde en mi ojo gris. / El cielo estaba afónico como un búho de níquel. / -Adiós, amigo -dije. / -Echa
recuento
Ensayos he escrito desvaídos borradores esbozos / a la luz de una lámpara / apenas un valor decorativo / como figuras pintadas en la pantalla de una lámpara / piscinas con cisnes de plástico / me muerdo los
relato a dos voces
Las cercas derribadas humean con un seco llamear / en Morelos / se apagan las luces / se interrumpe la proyección Under the Volcano / entre vigas crepitantes / reses huyendo sangre en las estrellas / tiran co
retornos
…Y aquel antiguo amor me vuelve, aquel / en tarde más propicias esparcido a voleo, / cuando regía el alto designio del otoño / la parábola azul de los vencejos. / Oh gentes del mercado, de las rúas umbros
rondó
Quisiera tener un revólver para escuchar solamente / el sonido de la sangre, y saber que no moriré: / que el chasquido de las cápsulas o el fogonazo sulfúreo, / como guardado por ángeles, no arrasarán m
si sientes que te llama el abismo del cielo
Si sientes que te llama el abismo del cielo, / con un grito de abismo, si te aspira / a lo alto, a lo hondo, donde más se oscurece / la melena de nieve de los astros / o el escamoso hielo de la noche, / o s
transfiguración
El animal muere en los límites de un país conocido / y allí los ojos se le abren: parece que esta nieve / -el silencio, más oscuro en los abetos- y el animal escucha / la significación de los árboles. E
una sola nota musical para holderlin
Si pierdo la memoria, qué pureza. / En la azul crestería la tarde se demora, / retiene su oro en mallas lejanísimas, / cuela la luz por un resquicio último, se extiende / y me delata / como un arco que tiem
unidad
Dictado por el ocaso, / por el aire oscuro, se abre el círculo / y lo habitamos: transiciones, espacio / intermedio. No el lugar / de la revelación, sino el lugar / del reencuentro. La espada / que divide la
yo, que fundé todos mis deseos
Yo, que fundé todos mis deseos / bajo especies de eternidad, / veo alargarse al sol mi sombra en julio / sobre el paseo de cristal y plata / mientras en una bocanada ardiente / la muerte ocupa un puesto baj