País Poema - Autores

pedro salinas

35 bujías
Sí, cuando quiera yo / la soltaré. Está presa / aquí arriba, invisible. / Yo la veo en su claro / 5- castillo de cristal, y la vigilan / -cien mil lanzas- los rayos / -
a esa, a la que yo quiero
A esa, a la que yo quiero, / no es a la que se da rindiéndose, / a la que se entrega cayendo, / de fatiga, de peso muerto, / como el agua por ley de lluvia. / hacia a
afán
No, no me basta, no. / Ni ese azul en delirio / celeste sobre mí, / cúspide de lo azul. / Ni esa reiteración / cantante de la ola, / espumas afirmando, / síes, síes sin f
afán para no separarme de ti
Afán para no separarme de ti, / por tu belleza, lucha por no quedar en dónde quieres tú, / aquí en los alfabetos, en las auroras, en los labios. / Ansia de irse d
ahora te quiero
Ahora te quiero, / como el mar quiere a su agua: / desde fuera, por arriba, / haciéndose sin parar / con ella tormentas, fugas, / albergues, descansos, calmas. / ¡Qué f
amsterdam
Esta noche te cruzan / verdes, rojas, azules, rapidísimas / luces extrañas por los ojos. / ¿Será tu alma? / ¿Son luces de tu alma, si te miro? / Letras son, nombres c
anoche se me ha perdido
En la arena de la playa / un recuerdo / dorado, viejo y menudo / como un granito de arena. / ¡Paciencia! la noche es corta. / Iré a buscarlo mañana… / Pero tengo miedo
aquí en esta orilla blanca
Aquí / en esta orilla blanca / del lecho donde duermes / estoy al borde mismo / de tu sueño. Si diera / un paso mas, caerla / en sus ondas, rompiéndolo / como un cristal.
aquí…
Aquí / en esta orilla blanca / del lecho donde duermes / estoy al borde mismo / de tu sueño. Si diera / un paso más, caería / en sus ondas, rompiéndolo / como un cristal.
ayer te besé en los labios
Ayer te besé en los labios. / Te besé en los labios. Densos, / rojos. Fue un beso tan corto, / que duró más que un relámpago, / que un milagro, más. El tiempo / despu
cero
Y esa Nada, ha causado muchos llantos, / Y Nada fue instrumento de la Muerte, / Y Nada vino a ser muerte de tantos. / FRANCISCO DE QUEVEDO / Ya maduró un nuevo cero
cómo me vas a explicar
¿Cómo me vas a explicar, / di, la dicha de esta tarde, / si no sabemos porqué / fue, ni cómo, ni de qué / ha sido, / si es pura dicha de nada? / En nuestros ojos vision
confianza
Mientras haya / alguna ventana abierta, / ojos que vuelven del sueño, / otra mañana que empieza. / Mar con olas trajineras / —mientras haya— / trajinantes de alegrías, /
cuando tú me elegiste
Cuando tú me elegiste / -el amor eligió- / salí del gran anónimo / de todos, de la nada. / Hasta entonces / nunca era yo más alto / que las sierras del mundo. / Nunca baj
dame tu libertad
Dame tu libertad. / No quiero tu fatiga, / no, ni tus hojas secas, / tu sueño, ojos cerrados. / Ven a mí desde ti, / no desde tu cansancio / de ti. Quiero sentirla. / Tu
don de la materia
Entre la tiniebla densa / el mundo era negro: nada. / Cuando de un brusco tirón / -forma recta, curva forma- / le saca a vivir la llama. / Cristal, roble, iluminados,
el agua que está en la alberca
El agua que está en la alberca / y el verde chopo son novios / y se miran todo el día / el uno al otro. / En las tardes otoñales, / cuando hace viento, se enfadan: / el
el alma tenías
El alma tenías / tan clara y abierta, / que yo nunca pude / entrarme en tu alma. / Busqué los atajos / angostos, los pasos / altos y difíciles… / A tu alma se iba / por cam
el contemplado
Tema / De mirarte tanto y tanto, / de horizonte a la arena, / despacio, / del caracol al celaje, / brillo a brillo, pasmo a pasmo, / te he dado nombre; los ojos / te lo e
el contemplado: tema
De mirarte tanto y tanto, / de horizonte a la arena, / despacio, / del caracol al celaje, / brillo a brillo, pasmo a pasmo, / te he dado nombre; los ojos / te lo encont
el poema
Y ahora, aquí está frente a mí. / Tantas luchas que ha costado, / tantos afanes en vela, / tantos bordes de fracaso / junto a este esplendor sereno / ya son nada, se
el sueño
El sueño es una larga / despedida de ti. / ¡Qué gran vida contigo, / en pie, alerta en el sueño! / ¡Dormir el mundo, el sol, / las hormigas, las horas, / todo, todo dor
el sueño es una larga…
El sueño es una larga / despedida de ti. / ¡Qué gran vida contigo, / en pie, alerta en el sueño! / ¡Dormir el mundo, el sol, / las hormigas, las horas, / todo, todo dor
escorial ii
En vez de soñar, contar. / La fachada del oeste / tiene / seiscientas doce ventanas. / Por la primavera van / en su cielo, hacia el domingo / una, dos, tres, cuatro, ci
estoy pensando, es de noche…
Estoy pensando, es de noche, / en el día que hará allí / donde esta noche es de día. / En las sombrillas alegres, / abiertas todas las flores, / contra ese sol, que e
fe mía
No me fío de la rosa / de papel, / tantas veces que la hice / yo con mis manos. / Ni me fío de la otra / rosa verdadera, / hija del sol y sazón, / la prometida del viento
fecha cualquiera
¡Ay qué tarde organizada / en surtidor y palmera, / en cristal recto, desmayo / en palma curva, querencia! / Dos líneas se me echan / encima a campanillazos / paralelas
horizontal, sí, te quiero
Horizontal, sí, te quiero. / Mírale la cara al cielo, / de la cara. Déjate ya / de fingir un equilibrio / donde lloramos tú y yo. / Ríndete / a la gran verdad final, / a
hoy son las manos la memoria…
Hoy son las manos la memoria. / El alma no se acuerda, está dolida / de tanto recordar. Pero en las manos / queda el recuerdo de lo que han tenido. / Recuerdo de un
invitación al llanto. esto es un llanto…
I / Invitación al llanto. Esto es un llanto, / ojos, sin fin, llorando, / escombrera adelante, por las ruinas / de innumerables días. / Ruinas que esparce un cero -au
la concha
Tersa, pulida, rosada / ¡cómo la acariciarían, / sí, mejilla de doncella! / Entreabierta, curva, cóncava, / su albergue, encaracolada, / mi mirada se hace dentro. / Azu
la difícil
En los extremos estás / de ti, por ellos te busco. / Amarte: ¡qué ir y venir / a ti misma de ti misma! / Para dar contigo, cerca, / ¡qué lejos habrá que ir! / Amor: dis
la distraída
No estás ya aquí. Lo que veo / de ti, cuerpo, es sombra, engaño. / El alma tuya se fue / donde tú te irás mañana. / Aún esta tarde me ofrece / falsos rehenes, sonrisa
la forma de querer tú
La forma de querer tú / es dejarme que te quiera. / El sí con que te me rindes / es el silencio. Tus besos / son ofrecerme los labios / para que los bese yo. / Jamás pa
la memoria en las manos
Hoy son las manos la memoria. / El alma no se acuerda, está dolida / de tanto recordar. Pero en las manos / queda el recuerdo de lo que han tenido. / Recuerdo de un
la sin pruebas
¡Cuando te marchas, qué inútil / buscar por dónde anduviste, / seguirte! / Si has pisado por la nieve / sería como las nubes / su sombra, sin pies, sin peso / que te ma
la voz a ti debida
Para vivir no quiero / islas, palacios, torres. / ¡Qué alegría más alta: / vivir en los pronombres! / Quítate ya los trajes, / las señas, los retratos; / yo no te quier
largo lamento
¡Qué contenta estará el agua / mañana, cuando despierte / y se encuentre con su cauce, / los dos brazos que la llevan / estrechada a su destino, / entre orillas que s
los dos solos. ¡qué bien!…
Los dos solos. ¡Qué bien / aquí, en el puerto, altos! / Vencido verde, triunfo / de los dos, al venir / queda un paisaje atrás; / otro enfrente, esperándonos. / Parar a
luz de la noche
Estoy pensando, es de noche, / en el día que hará allí / donde esta noche es de día. / En las sombrillas alegres, / abiertas todas las flores, / contra ese sol, que e
mientras haya…
Mientras haya / alguna ventana abierta, / ojos que vuelven del sueño, / otra mañana que empieza. / Mar con olas trajineras / -mientras haya- / trajinantes de alegrías, /
nadadora de noche, nadadora
Nadadora de noche, nadadora / entre olas y tinieblas. / Brazos blancos hundiéndose, naciendo, / con un ritmo / regido por designios ignorados, / avanzas / contra la dob
ni recuerdos ni presagios…
Ni recuerdos ni presagios: / sólo presente, cantando. / Ni silencio, ni palabras: / tu voz, sólo, sólo, hablándome. / Ni manos ni labios: / tan solo dos cuerpos, / a lo
no rechaces los sueños por ser sueños
No rechaces los sueños por ser sueños. / Todos los sueños pueden / ser realidad, si el sueño no se acaba. / La realidad es un sueño. Si soñamos / que la piedra es l
no te detengas nunca
No te detengas nunca / cuando quieras buscarme. / Si ves muros de agua, / anchos fosos de aire, / setos de piedra o tiempo, / guardia de voces, pasa. / Te espero con un
no te veo. bien sé
No te veo. Bien sé / que estás aquí, detrás / de una frágil pared / de ladrillos y cal, bien al alcance / de mi voz, si llamara. / Pero no llamaré. / Te llamaré mañana,
no, no me basta, no…
No, no me basta, no. / Ni ese azul en delirio / celeste sobre mí, / cúspide de lo azul. / Ni esa reiteración / cantante de la ola, / espumas afirmando, / síes, síes sin f
orilla
Si no fuera por la rosa / frágil, de espuma, blanquísima, / que él, a lo lejos se inventa, / ¿quién me iba a decir a mí / que se le movía el pecho / de respirar, que
pensar en ti esta noche
Pensar en ti esta noche / no era pensarte con mi pensamiento, / yo solo, desde mí. Te iba pensando / conmigo, extensamente, el ancho mundo. / El gran sueño del camp
pensarte es tenerte
¡Cómo me dejas que te piense! / Pensar en ti no lo hago solo, yo. / Pensar en ti es tenerte, / como el desnudo cuerpo ante los besos, / toda ante mí, entregada. / Sie
perdóname por ir así buscándote
Perdóname por ir así buscándote / tan torpemente, dentro / de ti. / Perdóname el dolor alguna vez. / Es que quiero sacar / de ti tu mejor tú. / Ese que no te viste y qu
poesía
¿Tú sabes lo que eres / de mí? / ¿Sabes tú el nombre? / No es / el que todos te llaman / esa palabra usada / que se dicen las gentes, / si besan o se quieren, / porque ya s
posesión de tu nombre
Posesión de tu nombre, / sola que tú permites, / felicidad, alma sin cuerpo. / Dentro de mí te llevo / porque digo tu nombre, / felicidad dentro del pecho. / «Ven», y t
pregunta más allá
¿Por qué pregunto dónde estás, / si no estoy ciego. / si tú no estás ausente? / Si te veo / ir y venir, / a ti, a tu cuerpo alto / que se termina en voz, / como en humo l
presagios
Cuánto rato te he mirado / sin mirarte a ti, en la imagen / exacta e inaccesible / que te traiciona el espejo! / «Bésame», dices. Te beso, / y mientras te beso pienso
qué alegría vivir
Qué alegría vivir / sintiéndote vivido. / Rendirse / a la gran certidumbre, oscuramente, / de que otro ser, fuera de mí, muy lejos / me está viviendo. / Que cuando los
que se apaguen las lumbres
¡Que se apaguen las lumbres, / que se paren los labios, / que las voces no digan / ya más: «Te quiero» ¡Que / un gran silencio reine, / una quietud redonda, / y se evit
razón de amor
¿Serás, amor / un largo adiós que no se acaba? / Vivir, desde el principio, es separarse. / En el primer encuentro / con la luz, con los labios, / el corazón percibe
renacimiento de venus
Donde estuvo la nube ya no hay nube; / los ojos, que la piensan. / Absoluto celeste, azul unánime / sin ave, sin su anécdota. / Al célico sosiego otro marino / sosieg
respuesta a la luz
Sí, sí, dijo el niño, sí. / Y nadie le preguntaba. / ¿Qué le ofrecías, la noche, / tú, silencio, qué le dabas / para que él dijera a voces, / tanto sí, que sí, que sí
salvación por el cuerpo
¿No lo oyes? Sobre el mundo, / eternamente errante / de vendaval, a brisas o a suspiro, / bajo el mundo, / tan poderosamente subterránea / que parece temblor, calor d
se puede vivir en nidos
Se puede vivir en nidos, / como las aves querrían. / Se puede vivir en pechos / como quieren / acabar las violetas / y los amores impares. / Se puede vivir en llamas, / c
se te está viendo la otra
Se te está viendo la otra. / Se parece a ti: / los pasos, el mismo ceño, / los mismos tacones altos / todos manchados de estrellas. / Cuando vayáis por la calle / junta
si me llamaras, sí
¡Si me llamaras, sí, / si me llamaras! / Lo dejaría todo, / todo lo tiraría: / los precios, los catálogos, / el azul del océano en los mapas, / los días y sus noches, / l
si tú supieras que ese
¡Si tú supieras que ese / gran sollozo que estrechas / en tus brazos, que esa / lágrima que tú secas / besándola, / vienen de ti, son tú, / dolor de ti hecho lágrimas / m
sí, por detrás de las gentes
Te busco. / No en tu nombre, si lo dicen, / no en tu imagen, si la pintan. / Detrás, detrás, más allá. / Por detrás de ti te busco. / No en tu espejo, no en tu letra,
sí, reciente
No te quiero mucho, amor. / No te quiero mucho. Eres / tan cierto y mío, seguro, / de hoy, de aquí, / que tu evidencia es el filo / con que me hiere el abrazo. / Espero
sí, sí, dijo el niño, sí…
Sí, sí, dijo el niño, sí. / Y nadie le preguntaba. / ¿Qué le ofrecías, la noche, / tú, silencio, qué le dabas / para que él dijera a voces, / tanto sí, que sí, que sí
sí. cuando quiera yo…
Sí. Cuando quiera yo / la soltaré. Está presa, / aquí arriba, invisible. / Yo la veo en su claro / castillo de cristal, y la vigilan / -cien mil lanzas- los rayos / -ci
sin armas. ni las dulces…
Sin armas. Ni las dulces / sonrisas, ni las llamas / rápidas de la ira. / Sin armas. Ni las aguas / de la bondad sin fondo, / ni la perfidia, corvo pico. / Nada. Sin ar
sin voz, desnuda
Sin armas. Ni las dulces / sonrisas, ni las llamas / rápidas de la ira. / Sin armas. Ni las dulces / sonrisas, ni las llamas / rápidas de la ira. / Sin armas. Ni las ag
te busqué por la duda
Te busqué por la duda: / no te encontraba nunca. / Me fui a tu encuentro / por el dolor. / Tú no venías por allí. / Me metí en lo más hondo / por ver si, al fin, estaba
tú no las puedes ver
Tú no las puedes ver; / yo, sí. / Claras, redondas, tibias. / Despacio / se van a su destino; / despacio, por marcharse / más tarde de tu carne. / Se van a nada; son / eso
tú no puedes quererme
Tú no puedes quererme: / estás alta, ¡qué arriba! / Y para consolarme / me envías sombras, copias / retratos, simulacros, / todos tan parecidos / como si fueses tú. / Ent
tú vives siempre en tus actos
Tú vives siempre en tus actos. / Con la punta de tus dedos / pulsas el mundo, le arrancas / auroras, triunfos, colores, / alegrías: es tu música. / La vida es lo que
underwood girls
Quietas, dormidas están, / las treinta, redondas, blancas. / Entre todas / sostienen el mundo. / Míralas, aquí en su sueño, / como nubes, / redondas, blancas, y dentro /
¡cuando te marchas, qué inútil!…
¡Cuando te marchas, qué inútil / buscar por dónde anduviste, / seguirte! / Si has pisado por la nieve / sería como las nubes / -su sombra-, sin pies, sin peso / que te
¡cuánto sabe la flor! sabe ser blanca
¡Cuánto sabe la flor! Sabe ser blanca / cuando es jazmín, morada cuando es lirio. / Sabe abrir el capullo / sin reservar dulzuras para ella, / a la mirada o a la ab
¿fue como beso o llanto?
¿Fue como beso o llanto? / ¿Nos hallamos / con las manos, buscándonos / a tientas, con los gritos, / clamando, con las bocas / que el vacío besaban? / ¿Fue un choque de
¿las oyes cómo piden realidades
¿Las oyes cómo piden realidades, / ellas, desmelenadas, fieras, / ellas, las sombras que los dos forjamos / en este inmenso lecho de distancias? / Cansadas ya de in
¿por qué te entregas tan pronto?
¿Por qué te entregas tan pronto? / ( ¡Nostalgia de resistencias / y de porfías robadas! ) / Lo que era noche es de día / bruscamente, cual si a Dios, / autor de luz y
¿qué pájaros?
¿El pájaro? ¿Los pájaros? / ¿Hay sólo un solo pájaro en el mundo / que vuela con mil alas, y que canta / con incontables trinos, siempre solo? / ¿Son tierra y cielo
¿serás, amor
¿Serás, amor / un largo adiós que no se acaba? / Vivir, desde el principio, es separarse. / En el mismo encuentro / con la luz, con los labios, / el corazón percibe l