paz díez taboada
alertaSi nombras este fuego, el límite es el margen, / pero no se han quemado las hojas ni la pluma. / Si nombras este llanto, no se moja la mesa / ni se esfuma la tint
antes de que nos den las uvas de la iraEnvolveré el ayer. Pondré mucho cuidado / en recoger las briznas de los viejos tesoros, / también las horas llenas de un concierto de voces / ansiosas por huir de
boliche¿Quién eres tú, Boliche, que con azules lágrimas / me asaltas en la hora del olvido obstinado? / De tu postal, al dorso, las palmeras se cuelgan / como arañas som
brindisLas flechas, rotas, y el jardín, seguro. / El humo nada entre los aires vagos. / ¡Traedme el vino, y dejaré que caiga / sobre el tapete la verdad inerme! / Ya tengo
celebración del otoño atribuladoIn memoriam Ch. D. T. / Olvidaré las olas de la playa lejana / y las noches orondas como carpas de circo. / Olvidaré el espeso aroma del salitre / y el ostentoso ya
clase de latín en la calle de la troyaEsta tinta olorosa me retorna, / con su aroma dulzón, a aquellos tiempos / de latines ingenuos y azulados, / de desinencias y conjugaciones: / lupus, lupi, vederunt
como un hiloFue la esperanza larga. Estrecha y larga / como una jabalina. Por el aire / volaba y se perdía entre las sombras, / cuando el tiempo pesaba sobre el hombro. / A vec
compañíaBajo la luz aquélla que en la acera oscilaba, / me la encontré en París. La tarde era muy fría / y en el viejo café lloraban los velones. / Me asaltó por la espal
crepúsculoLíquidas convergencias en la tarde / matizan los perfiles cotidianos. / Pasan coches y gentes. Pasa el tiempo. / Pero no han de volver rosas ni soles.
cuando el fríoEs en el alto invierno…, cuando el frío se ensaña, / cuando oigo por la radio ¡Ojo a la carretera!, / ha nevado en Segovia, se han cerrado San Glorio, / El Escud
de improvisoDespués de la nevada, entre la nieve, / quizá se abra una rosa, de improviso, / como milagro súbito de amor o de belleza / que sobrevuele el aire del invierno / de
domingo de dolorEl tranvía transporta las velas soñolientas / -hace ya mucho tiempo que los aires lo acunan-. / Una campana triste le abre paso entre el tránsito / y el olor a fr
el fardoPor un largo camino en donde el viento aúlla, / hace tiempo que arrastro el fardo de los sueños / rotos y apolillados, que me eché sobre el hombro / como un viejo
el jardínEstá el jardín chiquito en la ladera / de un monte hostil y largo. El panorama / es tan desolador como la flecha / que se lanza imparable hacia el oeste. / Ramillet
el panorama-Desde aquí arriba -¡se lo aseguro, suban!- / resulta impresionante el panorama. / Al fondo -allá, donde huye el horizonte-, / nubes rojas se enlazan con la tarde
en el andénHan perdido los sueños las señas de mi casa / o quizá se olvidaron de acudir a la cita. / Lo que me prometieron se salvó, pero, en cambio, / quedó, solo y desnudo
entresueñosHacía ya algún tiempo que el reloj era sombra. / Tras los visillos caminaba el vértigo / y el crepúsculo echaba los cerrojos. / Cuando ya las paredes retorcían, / e
escapadaPrimero fue el amor, pero partió de viaje / hacia una meta oculta en la región del viento. / Así siguió vagando por un amplio dominio / hasta fijar los límites co
expolioDespójame del ansia desmedida… / Ernestina de Champourcín / Como si deshojaras una rosa excesiva, / despójame de tantos anhelos sin perfiles, / del deseo roído, de
invitación al viajeAcompáñame, ven. Por el camino / encontraremos perros y cristales, / semáforos en rojo y cerradas las verjas / de los jardines secos donde la arena ahoga / los lind
la rosa a cuestasLlevo la rosa a cuestas por un largo camino, / por una vía estrecha, flanqueada de lágrimas. / Llevo sobre la espalda los pétalos heridos, / a punto de caer como
navegante e insomneAnda sin rumbo y achicando llantos, / tensando trapos con la mano herida, / pues decidió marchar por espacios sombríos / donde juegan los monstruos con las cartas
pérdidaTenía aquel camino un horizonte abierto / y, sobre los ribazos, pequeñas flores cándidas. / ¿Cómo encontrar ahora en el mapa su huella, / si se apagan las luces s
pobrezaEn una sola mano cupo mi pobre ajuar / cuando partí una tarde de la ciudad de piedra. / En esta tierra seca, ajena y hostigante, / se ha ido engrosando el parco p
retornoInsistiré en la rosa y su perfume. / En la blanca cerúlea y en la roja de sangre, / en la que abre sus pétalos como estrella agresiva / y en la que, replegada, se
rosas de ayerVoy a poner la fecha, y me asalta otro día, / otro mes, otro año… Un tiempo ya vivido. / Voy a escribir presente, y en el papel se cruza / un ayer sin remedio que
rosas mustiasNo soy la que antes iba / niebla a través y a golpes con los sueños. / No era verdad la luz. La marcha, falsa. / Mentía el horizonte. / Ahora recorro sola las calle
sesión de jazzLos sonidos oscuros / que llenaban la noche / serpenteaban sobre los cristales. / Los hielos resolvían / un problema geométrico, / disolviéndose en llanto. / El saxo se
sueño de rosasHe soñado que el mundo amanecía / sin los rostros perversos y alzado sobre el viento: / un ámbito dorado, sobre piedras ingrávidas, / en donde frescas rosas perfu
túnelAvanzan, con los árboles que escoltan los raíles, / los perros ululantes de la ira. / Como avanzan las olas, se estrellan en los vidrios / las calimas tozudas que