paul auster
aceptando las consecuenciasAzul. Y en ese azul un instinto / de verde, los bloques grisáceos de las nubes / apuntalados contra el aire, como si / en la idea de lluvia / el ojo / pudiera dominar
alboradaNi tan siquiera el cielo. / Sino una memoria del cielo, / y el azul de la tierra / en tus pulmones. / Tierra / menos tierra: contemplar / cómo el cielo ha de encerrarte
ascendenteHecho con hilo del más atesorado / espacio de añoranza de la palabra-aquí, / en la hora y la víspera / que evolucionan / en la red para la ocasión y el enrejado par
ascua en el labio de otroAscua en el labio de otro / cielo inferior, la luz no ingerida del nido / mengua y se vuelve pasto: entre el gorrión / y el pájaro sin nombre, el intervalo / es pre
atardecer, colgado a media astaAtardecer, colgado a media asta / contra el aura de la morera y el liquen: estandarte / del futuro / impronunciable. La vulgar / muchedumbre del cráneo / salió a rast
autobiografía del ojoCosas invisibles, enraizadas en el / frío, creciendo / hacia esta luz / disipada / en todo lo que alumbra. Nada / tiene fin. La hora regresa / al comienzo de la hora / en
blancoPara un ahogado: / esta página, como si / la hubieran lanzado al mar / en una botella. / De modo que, / incluso cuando el cielo aborde / la visión de la tierra, un eco /
borracha, la blancura atesora sus fuerzasBorracha, la blancura atesora sus fuerzas, / mientras duermes, ebrio de sol, como semilla / que retiene su aliento / bajo tierra. Soñar, en el calor, / con el calor
brailleLegibilidad de la tierra. El limpio / cuero del hueso / y el brusco giro de las nubes de pluma y contusión / en el aire víctima: imposibles / de leer. / «Si te paras
búsqueda de una definición(Tras ver un cuadro de Bradley Walker Tomlin) / Siempre el acto / más pequeño posible / en este tiempo de actos / mayores que la vida, un gesto con lo que pasa / apen
canción de gradosEn los solares / vacíos del solsticio. En la luz que apostaste / a cambio de la escoria / del sobrecogimiento. Montículos de arena: / arcadas para la oración; la di
canteraNo más que su canción. Como si / el cantar solo / nos hubiera devuelto a este lugar. / Hemos estado aquí, y nunca hemos estado aquí. / Íbamos de camino adonde comen
clandestinoRecuerda hoy conmigo: la palabra / y careo / del testimonio: el alba táctil, emergiendo / de mi mano apretada: la violencia / ciliar del sol: la extensión de penumb
como saboreada desde dentroComo saboreada desde dentro, / la noche. Y de nosotros, las mentiras / que la lengua conoce cuando, / al dar un paso atrás, naufraga en su veneno. / Solíamos dormir
contratoMuchedumbre de ojos, miríada, / al hundido nivel de la retina: y la imagen / del gran ser sin imagen / anclada en su interior. / Con pulmones de mantis, nosotros, m
coralEntre sílices que relinchan, / en el trote del sueño / que te ayudó a cruzar / el campo militante y enjambrado de tréboles: / este pedazo / de tierra que vuelve a cre
crecidas con el rezoCrecidas con el rezo, / en la extensión escrita por fantasmas / de tu algún sitio, / en el paisaje / donde no habrás de alzarte, fragmentos espirales / de amonites / te
credoLas infinitas / cosas diminutas. Por una vez, respirar tan sólo / a la luz de las infinitas / cosas diminutas / que nos rodean. O nada / logra romper / la atracción de
de cara al muroDe cara al muro / adivina la ingente / suma de pormenores. / No es nada. / Y es todo lo que él es. / Y si él nada fuera, dejad que empiece / donde se encuentre a sí mis
de sombra a sombraContra la fachada del atardecer: / sombras, fuego y silencio. / Ni siquiera silencio, sino su fuego, / la sombra / que arroja un respirar. / Para entrar en el silenci
desapariciones1. Empieza de nuevo, a partir / de la soledad: / como si ahora respirara / por última vez, / y es ahora, por tanto, / cuando respira por vez primera / más allá del abra
descripción de octubreLos abatidos, ilusorios robles / de nuestro norte celestial, cálido como piedra, irguiéndose / en el aire endeudado / de sangre que prospera / en torno a estos viñe
desde la soledad, vuelve a empezarDesde la soledad, vuelve a empezar: / como si fuera a respirar / por última vez, / y es ahora, por tanto, / cuando respira por primera vez / más allá del abrazo / de lo
desde una piedraDesde una piedra / tocada a otra piedra / nombrada: capucha de tierra: el ascua / inaccesible. / Dormirás aquí, voz / amarrada a la piedra, recorriendo / esta casa vací
eclíptica. les hallesTú eras mi ausencia. / Allí donde yo respiraba, tú me encontrabas / tendido en la palabra / que imponía su vuelta / a este lugar. / El silencio / se hallaba / en las ruin
efigiesSendas de eucaliptos: un resto del pálido cielo / temblando en mi garganta. A través del zumbido / lastre del verano / la cizaña que acalla / incluso tu paso. / * / Los
el cardo, chorreando de calorEl cardo, chorreando de calor, / y la estéril palabra / que te pincha: su grito / recorriendo los surcos. / Aquí se vertía la luz. / Se filtraba a través de la rama b
el huevo delimita su renunciaEl huevo delimita su renuncia, no puede / sonar en el tañido de otro, el más pequeño / martilleo, antes de que el gemido / se abra paso de un tajo y el ojo desper
en memoria de mí mismoSencillamente haberme detenido. / Como si pudiera empezar / donde mi voz se ha detenido, yo mismo / el sonido de una palabra / que no puedo decir. / Tanto silencio / vu
entre estos espasmos de luzEntre estos espasmos de luz, / en el frágil helecho, en la sombría / maleza: esperas, / dentro del laberinto de tu oído, / a que estalle / el trueno: entonces, el rug
entre líneasApiladas como piedras, las sendas / de la distancia. Y, escrita en tu palma, / la carretera. / El hogar, pues, no es el hogar / sino la distancia entre / santos / e imp
es un muro. y el muro es muerteEs un muro. Y el muro es muerte. / Ilegible / garabato del descontento, en la imagen / y post imagen de la vida; / y los muchos que aquí están / a pesar de no haber n
escribaEl nombre / nunca dejó sus labios: de tanto hablar / cambió de cuerpo: volvió a encontrar su cuarto / en Babel. / Estaba escrito. / Una flor / cae de su ojo / y florece e
escritura muralNada menos que nada. / En la noche que viene / de la nada, / para nadie en la noche / que no viene. / Y lo que se levanta al borde de la blancura, / invisible / en el ojo
escrutados por nadieEscrutados por nadie / excepto los amados, / los márgenes ensayan / tu muerte, interpretando / la farsa de la desnudez, y las manos / de todos los demás / que habrán de
espacios blancosAlgo sucede y, desde el instante en que comienza a suceder, nada puede volver a ser lo mismo. / Algo sucede. O bien, algo no sucede. Un cuerpo se mueve. O bie
espejoPuesto al desnudo / por tu ojo rabioso de obsidiana, / por la cólera blanca / y el ladrido del perro reflejado / que a fuerza de mirarte / trajo ceguera: / el dios de S
está soloEstá solo. Y desde el momento en que empieza a respirar / no está en ningún sitio. Muerte plural, nacida / en las mandíbulas de lo singular, / y la palabra que co
están los muchos… y están aquíEstán los muchos… y están aquí: / y por cada piedra que cuenta entre ellos / se excluye a sí mismo / como si él, también, / pudiera respirar por vez primera / en el e
frágil amanecerFrágil amanecer: la linde / de tu lámpara oscurecida: aire / sin palabra: rosácea y redonda, plegada / corola de ceniza. Desde el más pequeño / de tus soles, apriet
fragilidad del albaFragilidad del alba: en el límite / de tu lámpara oscurecida: aire / sin palabras: flor de ceniza, corola / plegada. Desde el más pequeño / de tus soles, retienes / l
fragmento del fríoPorque nos volvemos ciegos / en el día que expira con nosotros, / y porque hemos visto a nuestro aliento / nublar / el espejo del aire, / el ojo del aire no ha de abr
fragmento desde el fríoPorque nos volvemos ciegos / en el día que nace con nosotros, / y porque hemos visto a nuestro aliento / nublar / el espejo del aire, / el ojo del aire no se abrirá / s
gnomonSol de septiembre, sin espejismos. El prado púrpura / inundado / en la hora del primer aliento. No te someterás / a esta luz ni cerrarás tus ojos / al hundimiento v
habla de fuegoTe desvías. Te derrumbas. / Te yergues. / Mecido / por el gong de las horas / que golpeó el acebo / doce veces / más callado que tú, algo, puesto / en libertad por alguie
heraclitianaLa tierra en pleno, responsable / ante el verdor, el lastre de carbón / del aire, y el invierno / que prende / el fuego de la tierra, mientras el aire cruza / sin dis
hieloHielo (quiere decir / que ya nada es milagro, / si ha de ser lo que será: tú / eres los medios y la herida), hielo / saliendo de entre el hielo, y su cadencia / trasp
horizonteTe vas a fuerza de promesas, / te quemas / hasta el deshielo, amarilleas / los riscos con retama. / Mi aliento / se hace añicos en ti. Soy / partícula / en lo que te amon
incendiarioHoras de pedernal. Muda extensión de piedras / a nuestro alrededor, / corazón contra corazón, nosotros, / en la balsa de juncos / que supura / contra el húmedo lapso
incontenibleIncontenible en esta / avalancha de tierra: / donde las semillas se acaban / y auguran cercanía: tú harás sonar / el delirio coral / de la memoria, y te irás / por dond
inmune al gris hambrientoInmune al gris hambriento / de la niebla, fue el odio (el odio, / pronunciado mañana y tarde en el alero) / quien te mantuvo cerca. Sabíamos / que sólo la ebriedad /
inmune al gris suplicanteInmune / al gris suplicante / de la niebla, fue el odio / -el odio, pronunciado mañana / y tarde en el alero- / quien te mantuvo cerca. Sabíamos / que sólo la ebriedad /
interiorForcejeada carne / de lo absolutamente otro y uno. / Y cada cosa, aquí, como si fuera lo último / en ser dicho: el sonido de una palabra / casada con la muerte, y l
irlandaY tú, sobre la turba exhausta y el páramo sin nadie, / tú, sí, la más desnuda, bañada en la penumbra / de un cauce verdeante, / del lecho de grisalla / que mi fanta
jeroglíficoEl lenguaje de los muros. / O una última palabra: / cortada / de lo visible. / Uno de Mayo. La metamorfosis / del juicio salomónico / en piedra. La justa / sentencia del
junto con tus cenizasJunto con tus cenizas, las apenas / escritas, arrasando / la oda, las raíces instigadas, el ojo / extranjero; con mano idiota te arrastraron / a la ciudad, te ataro
la concha implosiona en el cuboLa concha implosiona en el cubo, / perdura como un juego de palabras de greda y roca, / bastón que se levanta, para invadir, para expulsar / la cháchara que pronu
la corteza no bastaLa corteza no basta. Envuelve / fragmentos redundantes, no le importa / cambiar roca por savia, sangre / por azarosos borboteos, / mientras la hoja cuelga picada, m
la flor es roja, cuelgaLa flor es roja, cuelga / entre raíces divididas, en el tronco / nudoso de una torre, donde sorbe su magro ayuno / y retira el hechizo / que suelda el paso a la pal
la senda ciega está grabadaLa senda ciega está grabada / en tu palma: conduce hacia la voz / que habías canjeado, y ha de sangrar una vez más / en las espinas de este braille / extraído del s
labios proféticosLabios proféticos, / desprovistos de imagen. Mudo / el que espera, asombrado, / sabio entre urnas. La blasfemia desborda / la predicción: la rosa helada / concede sus
lackawannaRaíles de pedrisco, óxido, / remembranza: lo ya no soportable / cruzando una vez más / tu metálica tierra de pistolas. El ojo / no desea / lo que entra en él: debe ne
lapsarioEsta tierra abierta en pedazos. / El relinchar de ramas / en la arboleda. / La noche mural, fundiéndose / con el mediodía. / Te hablo / de la palabra que se enfanga en
las raíces se doblan al paso del gusanoLas raíces se doblan al paso del gusano / y el tamiz del reloj cohabita el corazón / del gorrión. Entre rama y aguja, la palabra / menosprecia su nido, y la semil
las ratas se despiertan mientras duermesLas ratas se despiertan mientras duermes / e imitan el avance / de la necesidad. Mi voz regresa / al hambre a la que engendra, copulando con piedras / que despuntan
lecho de rocaEl alba como imagen / del alba, y el cielo mismo derrumbándose / sobre sí. Irreducible / imagen / de agua pura, los poros de la tierra / manando luz: una cosecha como
los muertos siguen muriendoLos muertos siguen muriendo: y en ellos / los vivos. Todo el espacio, / y los ojos, acosados / por frágiles herramientas, confinados / a sus hábitos. / Respirar es ac
los murmullos del río, la frescuraLos murmullos del río, la frescura. / Un resto de aflicción fundiéndose / con lo que aún no tiene nombre. / Estela de la balsa, otoño y fango. Las aguas / de la fue
los picos anotan la canteraLos picos anotan la cantera: marcas erosionadas / que no pudieron cifrar el mensaje. / La riña desató su alfabeto / y las piedras, ceñidas por insultos, / han memor
luces del norteÉstas son las palabras / que no sobreviven al mundo. Y hablarlas / es desaparecer / en el mundo. Inalcanzable / luz / que preside la tierra, alimentando / el breve mila
matriz y sueñoLo inaudible, hecho astillas / cada noche: / el aliento, bajo tierra / todo el invierno; las palabras del pozo / en la excavada luz / de la sima / y el arroyo que suena
máxima: tras grandes distanciasAdelfa y rosa. La grava / del otro aire de la tierra… donde el colibrí / vuela bajo la sombra / del halcón. Y, por entre cada muro, la tierra / inaugural de agosto /
mayales, la blancuraMayales, la blancura, / las flores de la tierra prometida: y todo / lo que atesoras, desmoronándose / al borde del aliento. Por una sola palabra / al aire no hemos
mentiras. decretos. 1972Imaginad: / la palabra reclutadora / que acampó en la miseria / de su cielo inaccesible, / a gritos de distancia, / continúa su guerra / en el tiempo. / Imaginad: / incluso
meridianoTodo el verano, / junto a la luz gradiente de escofina / de estas manos oscuras, procreadoras de dunas: tus piedras, / derrumbándose y volviendo a la vida / alreded
meteoroLa luz, alejándose de nuevo de nosotros, / en este furtivo, implacable / nacimiento / de mineral-memoria / y hogar, como si aquí / hasta nuestros nombres, anclados / a
narrativaPorque lo que sucede jamás sucederá, / y porque lo que ha sucedido / vuelve sin fin a suceder, / somos tal como fuimos, todo / ha cambiado en nosotros, si hablamos /
naturaleza muertaNevada. Y en la veta / más profunda de la blancura: / memoria / que añade tus pisadas / a lo perdido. / Sin fin / yo habría caminado contigo.
necrológica en tiempo presentePara él todo es uno… / donde comienza / y donde acaba. Blanco de huevo, el blanco / de su ojo: él dice / leche de pájaro, esperma / que resbala de la palabra / de sí mi
noches blancasNo hay nadie aquí, / y el cuerpo dice: todo lo dicho / no debe ser dicho. Pero nadie / es un cuerpo igualmente, y lo que el cuerpo dice / nadie lo oye / excepto tú. / N
nómadaNómada… / hasta que ningún sitio, floreciendo / en la cárcel de tu boca, se convierte / en allí donde estás: / tú leíste la fábula / escrita en la mirada / del dado: (e
notas de un cuaderno de ejercicios1 / El mundo está en mi cabeza. Mi cuerpo está en el mundo. / 2 / El mundo es mi idea. Yo soy el mundo. El mundo es tu idea. Tú eres el mundo. Mi mundo y tu mundo
oír el silencioOír el silencio / que sigue a la palabra de uno mismo. Murmullo / de la mínima piedra / tallada a imagen / de la tierra; y que quienes hablarían / no sean más / que la
otro del yoOtro del yo: o fraternal / hacha de sombra, nacida brillante / donde el temor es más oscuro… Respiro / para ser tu piedra de afilar. / Raspando, como chispas / que es
palidecen los trances en el cuboPalidecen los trances en el cubo, el furtivo / equinoccio de nombres: fiel trinquete / que obstruye la carraca, cielos desapacibles / que cercan este austero come
pastoralEn la zona interior del musgo y de la espera, / tan poco semejante a la palabra / que también era un esperar, / todo ha sido distinto / de lo que es, el musgo aún / t
presagiosTe respiro. / Te sereno fuera de mí. / Te entumezco en el ámbito / de la luz fraternal. / Te sorbo hasta dejarte / en los posos del desastre. / El cielo prende un astro
prismaTiempo de tierra, / las piedras dan la hora / en vacíos de polvo, el aire arable / vaga lejos de casa, y el alambre / de espinos y la carretera / se borran. Escupida /
provenza: equinoccioLuz nocturna: el hueso y el aliento / transparentes. Este viaje / de cielo concedido / al corazón del cielo / que habitamos: una montaña / en el aire que se derrumba.
pulsoEsto que retrocede / se acercará a nosotros / al otro lado del día. / Otoño: una sola hoja / comida por la luz: y la verde / y fija mirada del verde / sobre nosotros. / A
reflejadas en el habla cubiertaReflejadas en el habla cubierta / de otro año más, de otro año nuestro / (oscuros y alodiales cuarenta), / las imágenes, / varadas en la luz postrera / de los ojos, l
reminiscencia del hogarNorte verdadero, norte de Vincent. / El vislumbrado / desterreno de luz. Y a través de cada fisura / de tierra, los campos de índigo / que arden / en un viento hirvie
s. a. 1911-1979Desde la pérdida. Y desde una pérdida tal / que saquea la mente, incluso hasta perder / la mente. Comenzar con esta idea: sin rima / ni razón. Y luego simplemente
salvamentoEncuentro de hombres y mujeres / de ceniza. Y el pálido centro del cielo / extendido hasta rodear la antera, / en la cuesta de turba: desde allí / los vi. Verde de
siberianoSombra, arrastrada por lobos / y desmembrada, media vida más allá / de cada púa del alambre, ahora te veo, / magnética / delincuente polar, ahora comienzo / a hablar
surTallado hasta ser blanco: el corazón / de bronce y la forma celeste / de nuestro invierno / gradual. / No lo olvides, / mi ser libre de sueños: yo también / vine a este
talladosTallados / en la costra del campo, en la jornada / que viene después de nosotros, / donde viste cómo la tierra / sucedía casi de nuevo: los surcos se han cerrado, / r
testimonioEn el alto trigo invernal / que sopló hasta empujarnos / a esta tierra de nadie, / en los acoplamientos de nuestra ira / más allá de esta mala hierba blanca y anóni
todas las almasAnonimato y témpano: noviembre / por su solo nombre, bailado / hasta la muerte / por entre el habla rota / de azada y surco / cayendo / desde el alero de lo irresistibl
transfusiónFulgor del horno. O vasto / salto / de la hemoglobina / :la blasfemia de su palabra / dedicada a la muerte, / mintiendo sobre / la mismísima sangre que aún derrocha / tu
tú, indomableTú, indomable / en este flujo terrestre: / tú, donde las últimas semillas / auguran cercanía: / tú harás sonar / el delirio coral / de la memoria, e irás / por el camino
últimos de veranoCorriente boreal, y ya la noche en pleno, desatada / en la hora diluviana del ojo. Los huesos rotos / de nuestra voluntad, haciendo frente al flujo / de piedras q
ver es esta otra tortura, que expiamosVer es esta otra tortura, que expiamos / con el dolor de ser vistos: lo dicho, / lo visto, contenidos en esta negativa / a hablar, y la semilla de una única voz, /
viáticoNo echarás la culpa a las piedras, / o velarás por ti / más allá de las piedras, afirmando / que no las anhelabas / antes de que tu rostro / se convirtiera en piedra.
visibleBobinas de relámpagos, desovilladas / en la noche escindida de invierno: truenos / tirados por estrellas, como si / tu fantasma hubiera pasado, ardiendo, / por el o
vomitadoVomitado / desde ese no radiante por el viento / e injertado en la verde / y parda cicatriz / de este instante. Preguntas / qué sitio es éste y yo, siguiendo las cost
voz de nadie, extranjeraVoz de nadie, extranjera / al otoño, y una vez recogida / en el ojo que sangró / tal claridad. Tu tendón / no sana, es / otra cuerda, trenzada / con tinta, doliéndose a
y de cada cosa que ha visto hablaráY de cada cosa que ha visto hablará: / la cegadora / relación de las piedras / incluso hasta el instante de la muerte, / aunque no sea más / que porque habla. / Por tan
yendo hacia el esteUna palabra, exhumada / para Knut Hamsun: / amasada / en la pista de sangre / que lo trajo de América, donde el techo / de horno solar de la locomotora / le coció la tu