pablo de rokha
a la manera de antañoGran hogar patriarcal lleno de nidos, / de muérdagos y rémoras felices; / un pan de sal para los días idos / y un pan de mar para los días grises. / La proa afronta
autorretrato de adolescenciaEntre serpientes verdes y verbenas, / mi condición de león domesticado / tiene un rumor lacustre de colmenas / y un ladrido de océano quemado. / Ceñido de fantasmas
aventureroOriente de cobre duro, fino y ensangrentado, / de tiempo a tiempo / tendido / de mundo a mundo. / ¡Voluntad! / Soy el hombre de la danza oscura / y el ataúd de cancione
balada de pablo de rokhaYo canto, canto sin querer, necesariamente, irremediablemente, fatalmente, al azar de los sucesos, como quien come, bebe o anda y porque sí; moriría si NO c
círculoAyer jugaba el mundo como un gato en tu falda; / hoy te lame las finas botitas de paloma; / tienes el corazón poblado de cigarras, / y un parecido a muertas vihue
el viajero de sí mismoVoy pisando cadáveres de amantes / y viejas tumbas llenas de pasado, / cubierto con cabello horripilante / del gran sepulcro universal tragado. / Acumulo mi yo exor
epitafio en la tumba de juanAquí Yace «Juan, el carpintero»; vivió setenta y tres años sobre la tierra, pobremente, vió grandes a sus nietos menores y amó, amó, amó su oficio con la ho
epitalamioDios te ampare, mujer, inmaculada y triste como una flor que oliese a hojas caídas. / Universo, universo, universo, ave-niña, ilusión más ingenua, más ingenua
estilo del fantasmaYa por añejos vinos, / corre sangre, corren caballos negros, corren sollozos, corre muerte, / y el sol relumbra en materias extrañas. / Sobre el fluir fluyente, a
genio y figuraYo soy como el fracaso total del mundo, ¡oh, Pueblos! / El canto frente a frente al mismo Satanás, / dialoga con la ciencia tremenda de los muertos, / y mi dolor
gran marcha heróicaArriba, un atrevimiento de águilas, abajo, el pecho del pueblo y en la línea definitiva, entre los altos y anchos candelabros de la Humanidad, y las trompet
grano de pólvora a una cigarraEmpuña el sol tocando y desparramando su cuerno de fuego, y en los surcos maduros el pan estalla entre gaviotas y vasijas… / Todo está hecho así, Luisita: vih
la forma épica del engañoEl mundo no lo entiendo, soy yo mismo / las montañas, el mar, la agricultura, / pues mi intuición procrea un magnetismo / entre el paisaje y la literatura. / Los an
la idolatradaMontaña de versos, brazada de sueños / ardiendo, / tú / sobre mi sexo; / llaga de sol, llaga de miel, llaga de luz encima de las frutas clásicas, / incendio, / leña de
niña de las historias melancólicas, niñaNiña de las historias melancólicas, niña, / niña de las novelas, niña de las tonadas / tienes un gesto inmóvil de estampa de provincia / en el agua de otoño de la
nocturno muy obscuroLa noche inmensa no resuena, estalla / como un bramido colosal, retumba / con un tremendo estruendo de batalla / que saliera de adentro de una tumba. / Fué un pedaz
oración a la bellezaEl mundo está llorando RECIÉN nacido, oh! divinidad del sueño, y tú arrullas maternalmente, maternalmente al pequeño idiota RUBIO, con el problema azul de l
poema sin nombreComo una gran niebla ardida / desde todas las distancias emergiendo / o lo mismo que el horizonte… / Te recuerdo y vienen piando / las hojas marchitas del atardecer
poesía funerariaIndiscutiblemente, en casas de arriendo, / a la ribera del pan y su situación aldeana de sombrero de sol, / contra empleados grandes o desesperados / y viudas ter
poeta de provinciaParezco un gran murciélago tremendo, / lengua del mundo a una edad remota, / con un balazo en la garganta, ardiendo / y rugiendo de horror la forma ignota. / Provin
retrato de mujerPequeña~pequeña y sutil, morenita como las esposas de «La Biblia» o los lirios / dilectos del Ganges, graciosa, melodiosa, misteriosa, llena de innumerables d
soy el hombre casadoSoy el hombre casado, soy el hombre casado que inventó el matrimonio; / varón antiguo y egregio, ceñido de catástrofes, lúgubre; / hace mil, mil años hace que n
tercetos dantescos a casiano basualto(Dedicado a Pablo Neruda) / Gallipavo senil y cogotero / de una poesía sucia, de macacos, / tienes la panza hinchada de dinero. / Defeca en el portal de los maracos