osip mandelstam
el oído afinado dirige la vela sensitivaEl oído afinado dirige la vela sensitiva, / La mirada dilatada se despobla / Y un coro enmudecido de pájaros nocturnos / Atraviesa el silencio. / Yo soy tan pobre como la naturaleza / Y tan simple como el f
hay turpiales en los bosques, y una única medidaHay turpiales en los bosques, y una única medida / En la permanencia de las voces y en los versos melodiosos. / Pero sólo una vez al año en la naturaleza sucede / El desborde de lo estable, como en la m
la conchaTal vez no me necesites, / Noche; de la vorágine mundial / Yo fui lanzado a tu orilla / Como una concha sin perlas. / Indiferente, tú espumas las olas / Y cantas tercamente, / Pero llegará el día en que amará
la tristeza inexpresivaLa tristeza inexpresiva / Abrió sus dos ojos enormes, / El florero al despertar / Del cristal arrojó las flores. / Todo el cuarto se invadió / De una lánguida -¡dulce medicina! / Este reino tan pequeño / Tanto
leer sólo libros infantilesLeer sólo libros infantiles, / Acariciar sólo pensamientos incautos, / Disipar todo lo que huela a solemne, / Sublevarse contra la honda tristeza. / Yo estoy mortalmente cansado de la vida, / No admito nada
regresa pronto a míRegresa pronto a mí / Sin ti me asalta el miedo / Nunca antes como ahora / Tan profunda yo te sentí. / Todo cuanto yo quiero / Lo veo en realidad. / Ya no siento celos / Sin embargo, te llamo.
tu rostroTu rostro / Es lo más tierno entre lo tierno, / Tu mano / Es lo más blanco entre lo blanco, / Estás lejos / De todo mundo / Y todo es inevitablemente tuyo. / Inevitable / Es tu tristeza / Y la calidez / De los dedos
yo he regresado a mi ciudad, que conozcoYo he regresado a mi ciudad, que conozco / hasta las lágrimas, / Hasta las venas, hasta las inflamadas glándulas / de los niños. / Tu regresaste también, así que bébete / aprisa / El aceite de los faros fluvi
yo quiero servirteYo quiero servirte / Al igual que otros, / Con la boca sedienta / Hechizarte de celos. / La palabra no me apacigua / Los labios resecos / Y sin ti otra vez / El aire vacío es espeso. / Ya no siento celos / Pero te
¿qué calle es ésta?¿Qué calle es ésta? / La calle Mandelstam. / Qué apellido más espantoso: / Si no lo aireas / Suena curvo y no recto. / Poco en él es lineal / Más bien de carácter sombrío / Y es por eso que esta calle / O, mejor,
¿qué puedo hacer con este cuerpo mío irrepetible¿Qué puedo hacer con este cuerpo mío irrepetible, / que me ha sido dado? / ¿A quién, dime, debo agradecer, / por la apacible alegría de respirar y vivir? / Yo soy el jardinero y soy la flor, / En la mazmorr