oscar portela
bodas con la luzUn día temprano, súbitamente florecí con la luz / ese día la luz nació y se hizo carne, se hizo voz, / se hizo huella y amaneció noctámbula dormida / entre mis brazos como abeja sin madre. / Más tarde me
canto de orfeoY el canto, el canto, oh Dioses, que religaba / al hombre con la tierra: la dulce y beatífica / que penetrará en tus huesos y abrirá tu esqueleto / a la luz de los cielos, al viento de las sierras, / al m
claroscuroI / El duro pan de soledad / El zarpazo del tigre agazapado en la noche / El invisible en el día, / La sed del infinito que se agota / En el infierno del desierto, / La sangre coagulada vuelta / A sus orígenes,
como constantinoCuando los Dioses nos retiran el habla, / soplo por el cual el alma canta y da / calor y neuma -todo soplo de vida-, / el ánima, empalidece y calla. / Como podría ser en su mudez / la roca, y preparar encue
cuadrosA Marina Bofill de Portela, / mi madre / Madre sentada en mecedora / levitando sobre perfume de magnolias. / Ni su densa presencia ni el rumor de / las vagas estelas del alba / deslizándose sobre rayos de urg
cuando yo estuve aquíYo estuve aquí: esta fue mi alma, mi altura, mi verdad, / el vendaval, la tempestad en la que zozobraron mis ansias, ¡ay! / y el tumulto, las volcánicas lavas que arrasaron todo lo vivo: / el oro que se
el díaLlegó un día a mi puerta con un claro / silencio sobre la frente. / Era solo / respuesta tras el dintel vacío, / pura interrogación su boca / sin ninguna pregunta, / que guiara sus pasos. / Serené entonces mi c
el finalAntaño sobre el azul, la deriva del sueño voluptuoso / ‘el mundo interpretado es solo sueño’, / y no el tempestuoso mar que ahora lanzo contra mi / para olvidarlo todo. El gran ojo del cíclope que me ab
el gólgotaEl azul que ayer poblaba / mis ojos y el infinito del azul del mar y el viento / la arena mezclada al roza del deseo / las lágrimas y los secretos demonios / que mantenían mi corazón en vilo y la danza co
escombrosEl mas inhóspito de los huéspedes / habita ahora mi corazón; / escombros y más escombros / sobre el norte de la soledad / donde se incuba el huevo de la / serpiente que engendró fuera de / tiempo mi alma. ¿Ma
esperaToda la música / que afluía a mi boca / el lago de mi boca / los peces de mi boca / la gran mar estrellada / de mi boca / el infinito azul / perfumado de mi boca / perdidos ya / ya perdidos / el mismo ceto, / la misma
la gacelaQue la muerte a la mano esté / solícita y dispuesta / a guiar esta sombra que persigue el amor / negado y prometido sea promesa de la muerte. / Ay rememoración de un imposible origen, / más allá, lo que rom
la ira de diosSi el corazón como un durazno seco / y sin vitales sabias, y el verano, como un buitre / que sin cesar golpea las puertas del destino / para recordarnos, que sólo sombras errantes somos, / recuerdos de un
misteriosMisteriosos son los caminos de la vida. / Tortuosas derivas, violentas cascadas, / vientos huracanados, crepúsculos que reflejan / el vértigo del mundo y la otredad del prójimo. / Y todo está en las manos
niño solarQue burla señor, que has puesto en mi boca / preces y bendiciones, y en mi cintura / el fuego de los dioses que dominó la muerte, / ahora que solo clamo por ti, noche, / por tu desasimiento, yo , como exi
prevalecerán las aguasA Ricardo Mosquera Eastman / Las aves van a migrar / en qué corazón y de que flores libarán las aves / que ahora me abandonan en el desierto / de los años / muerto de sed, y de visiones / o espejismos acerca
réquiemComo Tiberio frente al mar azul, como Tiberio / al infinito tiempo de la espuma sin memorias ninguna, / como Tiberio el Dios atisbando sin ver, / más que el abismo del pasado y sentir vagamente / las ince
silencio: a m.Sólo el silencio, el silencio que guarda / y como ‘guarda’ de los misterios y secretas / imágenes que duermen en lo profundo del lago / transparente de los sueños, saben lo que somos, / hijos de las prime
sol amargo(a José Luis Dasilva Navia / por su poesía y por la poesía) / Tú, sol que has crucificado mis sueños, / incandescente que has cegado mis ojos / con el ansia temprana de la muerte, / aquí, en esta tierra de
sólo ostras me quedan(a Graciela Sacalotto) / olor de garzas / pudriéndose ahora en la memoria / de la infancia de la escritura: / por fin he descifrado en tu ausencia / -en tu eterno presente- / las llagas del deseo del leproso,