País Poema - Autores

orfila bardesio

como en cipreses a llantos largos…
Como en cipreses a llantos largos / no progresa la noche; / el blanco detiene un luto / de carruajes en la madrugada; / vacilan cirios como penumbras; / dudan alturas
desnuda, blanca, sola, como los huesos…
Desnuda, blanca, sola, como los huesos. / Un puñado de hormigas. Unas manchas de lluvia. / Una puerta. Unas brisas nacieron de sus madres. / -Sin libros, sin traj
el aire la recibe cuando anda…
El aire la recibe cuando anda, / el cielo la posee, los árboles la besan, / la ama el mar. / Sus pies no pertenecen a su cuerpo, / sino al camino. / Sus piernas le ob
el caballo
Un caballo de mármol ardiente / con panales de espuma y con miedos de hierba / en la boca, las orejas atentas oyendo / vibraciones extrañas al hombre, / sus patas c
el carro de ojos
Tú que levantas de la tierra los ríos / como hijos ondulantes, / arrojas las cenizas / con los llantos de oro del otoño / y con tu cabellera musical / llenas de chisp
el cisne
Cisne, cisne, cisne, / brillo blanco, / movimiento nuevo / sobre las aguas ciegas / navegando, / luz con cuerpo, / libro ardiente, / libro que viene / desde el sueño / los su
el desconocido
Oh tú, el desconocido, / a quien mis venas no recuerdan, / cuyos ojos nunca llegaron, / oh tú, el extraño, / completamente dueño de la aurora, / estrenando las pierna
el equilibrio
Cada vez que el silencio / desciende su escalera de pausas / hacia raíces oscuras, / las palabras coronan / gloriosamente los tallos.
el guerrero
Los violines levantan a sus ojos delicadas columnas. / —La orquesta construye siempre de nuevo el mundo—. / Los bailarines victoriosos en un salto vibrante / se v
el poeta (lejos de ocios y telares)
Lejos de ocios y telares / un espejo ardiente / recibe caras que no ha pedido. / Con vuelo, no corona las cosas: / dentro del agua que lo recuerda / besa a todos los
el río
Ignora qué leopardos o qué olivos / colaboran en su número de llamas. / En qué oscuras entrañas / se levantaron sus orígenes del musgo. / En qué fecha de álamo se m
el río (ignora qué leopardos o qué olivos)
A Jorge Luis Borges / Ignora qué leopardos o qué olivos / colaboran en su número de llamas. / En qué oscuras entrañas / se levantaron sus orígenes del musgo. / En qué
el tocar
La Cabellera quema el filo / entre la piel y el cielo / con sus llamas: / las encinas no alumbran su follaje / en las florestas lejanas, / los leopardos no encantan / e
intimidad (como en cipreses a llantos largos)
Como en cipreses a llantos largos / no progresa la noche; / el blanco detiene un luto / de carruajes en la madrugada; / vacilan cirios como penumbras; / dudan alturas
la adolescente
A Concepción Silva Bélizon / Desnuda, blanca, sola, como los huesos. / Un puñado de hormigas. Unas manchas de lluvia. / Una puerta. Unas brisas nacieron de sus ma
la historia no registra el pan crucificado…
La historia no registra el pan crucificado, / el rey sin arcoíris, los niños, de colores, / quebrados por el crimen, / las batallas de encinares / contra el acero e
la memoria
La historia no registra el pan crucificado, / el rey sin arcoiris, los niños, de colores, / quebrados por el crimen, / las batallas de encinares / contra el acero e
la que pasea
El aire la recibe cuando anda, / el cielo la posee, los árboles la besan, / la ama el mar. / Sus pies no pertenecen a su cuerpo, / sino al camino. / Sus piernas le ob
lejos de ocios y telares…
Lejos de ocios y telares / un espejo ardiente / recibe caras que no ha pedido. / Con vuelo, no corona las cosas: / dentro del agua que lo recuerda / besa a todos los
los violines levantan a sus ojos delicadas columnas…
Los violines levantan a sus ojos delicadas columnas. / -La orquesta construye siempre de nuevo el mundo-. / Los bailarines victoriosos en un salto vibrante / se v
tú que puedes saber…
Tú que puedes saber / el secreto cautivo de las rocas / y descubrir lo que se oculta / en el fondo del mar, / asciende a la superficie del espejo / con cabellos de no