PAIS POEMA

Libros de olavo bilac

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olavo bilac

a las campanas
Campanas de las torres, resonad clamorosas! / La tierra nuestro anhelo de infinito no sacia, / queremos la conquista de un mundo en que las cosas / se eternicen en una primavera de gracia. / Desde aquí, d
abstracción
Hay millares de estrellas en la altura / que puedes alcanzar con la mirada; / mas tú buscas la estrella que, ignorada, / en espacios ilímites fulgura. / Hay mujeres de núbil hermosura / que te cercan en ron
el pecador
Pecó, mas es el pecador sereno / que sofoca el sollozo en la garganta, / y que a los labios, sin temblar, levanta / la rebosante copa de veneno. / Manchó su excelsa clámide en el cieno / del mal. Y al cabo
exilio
¿Ya no me amas? ¡Bien! Partiré desterrado / de mi primer amor a otro amor que imagino… / Adiós carne amorosa, rapazuelo divino / de mis sueños, ¡adiós bello cuerpo adorado! / En ti, como en un valle, me a
oración
Bendito el que en la tierra hizo el agua y el fuego; / el que unció a la carreta al buey manso y amigo; / el que encontró la azada, y el que del fango luégo / hizo brotar el oro milagroso del trigo. / El
última página
Primavera: sonrisa de las cosas, los ramos / palpitaban de flores y huéspedes parleros; / octubre anaranjaba la arena en los senderos, / recuerdas? Bajo el cielo de octubre nos amamos. / Verano: sin testi
vanidad
Cieco, febril, insomne, con nerviosa porfía, / pule el artista el mármol de la estrofa anhelada: / quiérela palpitante, quiérela emocionada, / quiere infundir al mármol un temblor de agonía. / Triunfa gal
vía láctea
Sale al jardín cuando la aurora aclara, / y envuelta en muselinas vaporosas, / muestra a las rosas del jardín las rosas / trémulas y encendidas de su cara. / Todo el jardín al verla se prepara / a la oblaci
vita nuova
Si con los mismos ojos abrasados, / al mismo gozo antiguo me convidas, / máta el recuerdo de las horas idas / en que los dos vivimos separados. / Y no me hables de lágrimas perdidas, / ni me culpes por beso