PAIS POEMA

Libros de nicolás fernández de moratín

Autores

nicolás fernández de moratín

a pedro romero, torero insigne
Cítara áurea de Apolo, a quien los dioses / hicieron compañera / de los regios banquetes, y ¡oh sagrada / musa! que el bosque de Helicón venera, / no es tiempo que reposes; / alza el divino canto y la acord
atrevimiento amoroso
Amor, tú que me diste los osados / intentos y la mano dirigiste / y en el cándido seno la pusiste / de Dorisa, en parajes no tocados; / si miras tantos rayos, fulminados / de sus divinos ojos contra un tris
bendita sea la hora, el año, el día
Bendita sea la hora, el año, el día / y la ocasión y el venturoso instante / en que rendí mi corazón amante / a aquellos ojos donde Febo ardía. / Bendito el esperar y la porfía / y el alto empeño de mi fe c
dorisa en traje magnífico
¡Qué lazos de oro desordena el viento, / entre garzotas altas y volantes! / ¡Qué riqueza oriental y qué cambiantes / de luz que envidia el sacro firmamento! / ¡Qué pecho hermoso do el Amor su asiento / puso
el gallo y el zorro
Un gallo muy maduro, / de edad provecta, duros espolones, / pacífico y seguro, / sobre un árbol oía las razones / de un zorro muy cortés y muy atento, / más elocuente cuanto más hambriento. / «Hermano», le de
el león y el ratón
Estaba un ratoncillo aprisionado / en las garras de un león; el desdichado / en la tal ratonera no fue preso / por ladrón de tocino ni de queso, / sino porque con otros molestaba / al león, que en su retiro
fiesta de toros en madrid
Madrid, castillo famoso / que al rey moro alivia el miedo, / arde en fiestas en su coso, / por ser el natal dichoso / de Alimenón de Toledo. / Su bravo alcaide Aliatar, / de la hermosa Zaida amante, / las orden
los animales con peste
En los montes, los valles y collados, / de animales poblados, / se introdujo la peste de tal modo, / que en un momento lo inficiona todo. / Allí, donde su porte el león tenía, / mirando cada día / las cacería
oda a los ojos de dorisa
Ojos hermosos / de mi Dorisa: / yo os vi al reflejo / de luces tibias… / ¡Noche felice, / no te me olvidas! / Turbado y mudo / quedé a su vista, / susto de muerte / me atemoriza, / y sólo huyendo / pude evadirla. / Ojos
oh, gran pepona, de saber profundo
(…)¡Oh, gran Pepona, de saber profundo; / grande en tu oficio! Deja que repita / para instrucción y norma de alcahuetas / la alta respuesta que a mi cargo diste, / dignas palabras de grabarse en bronce. / «
saber sin estudiar
Admiróse un portugués / de ver que en su tierna infancia / todos los niños en Francia / supiesen hablar francés. / «Arte diabólica es», / dijo, torciendo el mostacho, / «que para hablar en gabacho / un fidalgo