nancy morejón
a un muchachoEntre la espuma y la marea / se levanta su espalda / cuando la tarde ya / iba cayendo sola. / Tuve sus ojos negros, como hierbas, / entre las conchas brunas del Pacíf
apodacaTodavía despoblada, / brillando en el corazón sin habla / de la peregrina, / entro hacia tus corrientes / sumida por ahora bajo las presiones / de un golfo mudo / que t
chiribogaSuelta mi trenza / para que dance / en el mojado viento… / Vuela, bailotea, / con asustadas alas / y al revolotear / revela su origen africano. / Mi cabellera crespa / trae
cimarronesCuando miro hacia atrás / y veo tantos negros, / cuando miro hacia arriba / o hacia abajo / y son negros los que veo / qué alegría vernos tantos / cuántos; / y por ahí no
impresionesEl frío cala los pies / y esta premura de la rosa / nos conmueve, al nacer. / Estamos en una presa de trentaidós kilómetros / y los papeles del universo giran / ante
lianas, peces y algasCamino sobre el río. / La luz del sol alumbra suavemente. / Mecida por un haz de extrañas flores, / lianas, peces y algas, voy bogando. / Una fuerza me empuja y no
madreMi madre no tuvo jardín / sino islas acantiladas / flotando, bajo el sol, / en sus corales delicados. / No hubo una rama limpia / en su pupila sino muchos garrotes. / Q
un eco de un ecoNada más que una marimba, / un guasá, un bombo / y la astilla de un grito / para poner el cielo / al nivel de mis pies. / Sube un temblor / asentado / en la raíz misma / de
una rosaLos ojos de Abel Santamaría / están en el jardín. / Mi hermano duerme bajo las semillas. / Santiago alumbra / las frescura del tiempo / que nos tocó vivir. / Un niño ba