mihai eminescu
amada, cada vez que yo pienso en nosotrosAmada, cada vez que yo pienso en nosotros, / un océano de hielo aparece ante mí: / sobre la blanca bóveda no hay ya ninguna estrella, / la luna es una mancha amarilla a lo lejos. / Sobre miles de témpanos
atardecer en la colinaEl cuerno quejoso suena en la colina, / suben los rebaños, brillan las estrellas, / las aguas responden, gimiendo en las fuentes; / bajo las acacias, querida, me esperas. / La luna atraviesa clara y santa
flor azul«¿De nuevo hundido en los astros, / en las nubes, en los cielos? / Por lo menos, no me olvides, / alma y vida de mi vida. / En vano los arroyuelos / juntas en tu pensamiento / y las campiñas asirias / y la tene
la oración de un dacioCuando aún no existían ni muertos ni inmortales / ni manantial había ni almendra de la luz, / ni nacido mañana, ni hoy ni luego ni siempre, / porque todas las cosas eran tan sólo una; / cuando la tierra,
melancolíaEs como si una puerta se abriera entre las nubes, / para que pase muerta la reina de la noche. / ¡Oh, duerme, duerme en paz entre miles de antorchas, / bajo tu tumba azul y el sudario de plata, / en tu gr
separación¿Pedirte yo un recuerdo para que no te olvide? / Sólo a ti te quisiera, mas no te perteneces; / ni esa flor ya sin vida entre tu pelo rubio, / pues que sólo deseo que me eches al olvido. / ¿De qué sirve s
sólo tengo un deseoSólo tengo un deseo: / que en la paz de la tarde / me permitáis morir / a la orilla del mar; / me sea dulce el sueño / y el bosque esté cercano, / que en la extensión del agua / reine un cielo sereno. / Oriflamas
venus y madonaIdeal ido en la noche de un 11Jundo que ya no existe. / mundo que pensaba en cuentos y que hablaba en Poesía / ¡oh te veo, pienso y oigo, joven y tierno mensaje / de un cielo con otros astros, paraísos
yo quisiera dormirme(Variante) / Yo quisiera dormirme, / perdido en la noche. / Condúceme en silencio / al borde del mar. / No quiero ataúd rico, / luces ni oriflamas, / trénzame sólo un lecho / de jóvenes ramos. / Que el sueño me sea
¡oh, madre!¡Oh, madre, dulce madre, del fondo de los tiempos / siento que entre el murmullo de las hojas me llamas! / Sobre la cripta negra de la sagrada tumba, / se deshoja la acacia al soplo del otoño / y sus rama