PAIS POEMA

Libros de miguel hernández

Autores

miguel hernández

a mi hijo
Te has negado a cerrar los ojos, muerto mío, / abiertos ante el cielo como dos golondrinas: / su color coronado de junios, ya es rocío / alejándose a ciertas regiones matutinas. / Hoy, que es un día como
aceituneros
Andaluces de Jaén, / aceituneros altivos, / decidme en el alma: ¿quién, / quién levantó los olivos? / No los levantó la nada, / ni el dinero, ni el señor, / sino la tierra callada, / el trabajo y el sudor. / Unid
alto soy de mirar a las palmeras…
Alto soy de mirar a las palmeras, / rudo de convivir con las montañas… / Yo me vi bajo y blando en las aceras / de una ciudad espléndida de arañas. / Difíciles barrancos de escaleras, / calladas cataratas d
antes del odio
Beso soy, sombra con sombra. / Beso, dolor con dolor, / por haberme enamorado, / corazón sin corazón, / de las cosas, del aliento / sin sombra de la creación. / Sed con agua en la distancia, / pero sed alrededo
ascensión de la escoba
Coronada la escoba de laurel, mirto, rosa, / es el héroe entre aquellos que afrontan la basura. / Para librar del polvo sin vuelo cada cosa / bajó, porque era palma y azul, desde la altura. / Su ardor de
astros momificados y bravíos
Astros momificados y bravíos / sobre cielos de abismos y barrancas / como densas coronas de carlancas / y de erizados pensamientos míos. / Bajo la luz mortal de los estíos, / zancas y uñas se os ponen oribl
azahar
Frontera de lo puro, flor y fría. / Tu blancor de seis filos, complemento, / en el principal mundo, de tu aliento, / en un mundo resume un mediodía. / Astrólogo el ramaje en demasía, / de verde resultó jamá
besarse, mujer
Besarse, mujer, / al sol, es besarnos / e toda la vida. / Ascienden los labios / eléctricamente / vibrantes los rayos, / con todo el fulgor / de un sol entre cuatro. / Besarse a la luna, / mujer, es besarnos / en tod
canción del esposo soldado
He poblado tu vientre de amor y sementera, / he prolongado el eco de sangre a que respondo / y espero sobre el surco como el arado espera: / he llegado hasta el fondo. / Morena de altas torres, alta luz y
canción primera
Se ha retirado el campo / al ver abalanzarse / crispadamente al hombre. / ¡Qué abismo entre el olivo / y el hombre se descubre! / El animal que canta: / el animal que puede / llorar y echar raíces, / rememoró sus
canción última
Pintada, no vacía: / pintada está mi casa / del color de las grandes / pasiones y desgracias. / Regresará del llanto / adonde fue llevada / con su desierta mesa / con su ruinosa cama. / Florecerán los besos / sobre
carne de yugo, ha nacido…
Carne de yugo, ha nacido / más humillado que bello, / con el cuello perseguido / por el yugo para el cuello. / Nace, como la herramienta, / a los golpes destinado, / de una tierra descontenta / y un insatisfech
casida del sediento
Arena del desierto / soy, desierto de sed. / Oasis es tu boca / donde no he de beber. / Boca: Oasis abierto / a todas las arenas del desierto. / Húmedo punto en medio / de un mundo abrasador / el de tu cuerpo, el
cerca del agua te quiero llevar
Cerca del agua te quiero llevar / porque tu arrullo trascienda del mar. / Cerca del agua te quiero tener / porque te aliente su vívido ser. / Cerca del agua te quiero sentir / porque la espuma te enseñe a r
como el toro he nacido para el luto
Como el toro he nacido para el luto / y el dolor, como el toro estoy marcado / por un hierro infernal en el costado / y por varón en la ingle con un fruto. / Como el toro lo encuentra diminuto / todo mi cor
desde que el alba quiso ser alba
Desde que el alba quiso ser alba, toda eres / madre. Quiso la luna profundamente llena. / En tu dolor lunar he visto dos mujeres, / y un removido abismo bajo una luz serena. / ¡Qué olor a madreselva desga
dime desde allá abajo
Dime desde allá abajo / la palabra te quiero. / ¿Hablas bajo la tierra? / Hablo con el silencio. / ¿Quieres bajo la tierra? / Bajo la tierra quiero / porque hacia donde corras / quiere correr mi cuerpo. / Ardo de
el amor ascendía entre nosotros
El amor ascendía entre nosotros / como la luna entre las dos palmeras / que nunca se abrazaron. / El íntimo rumor de los dos cuerpos / hacia el arrullo un oleaje trajo, / pero la ronca voz fue atenazada. / Fu
el herido
Para el muro de un hospital de sangre. / I / Por los campos luchados se extienden los heridos. / Y de aquella extensión de cuerpos luchadores / salta un trigal de chorros calientes, extendidos / en roncos s
el lecho, aquella hierba de ayer y de mañana…
El lecho, aquella hierba de ayer y de mañana: / este lienzo de ahora sobre madera aún verde, / flota como la tierra, se sume en la besana / donde el deseo encuentra los ojos y los pierde. / Pasar por unos
el niño de la noche
Riéndose, burlándose con claridad del día, / se hundió en la noche el niño que quise ser dos veces. / No quise más la luz. ¿Para qué? No saldría / más de aquellos silencios y aquellas lobregueces. / Quise
el niño yuntero
Carne de yugo, ha nacido / más humillado que bello, / con el cuello perseguido / por el yugo para el cuello. / Nace, como la herramienta, / a los golpes destinado, / de una tierra descontenta / y un insatisfech
el silbo de afirmación en la aldea
Alto soy de mirar a las palmeras, / rudo de convivir con las montañas… / Yo me vi bajo y blando en las aceras / de una ciudad espléndida de arañas. / Difíciles barrancos de escaleras, / calladas cataratas d
el sol, la rosa y el niño
El sol, la rosa y el niño / flores de un día nacieron. / Los de cada día son / soles, flores, niños nuevos. / Mañana no seré yo: / otro será el verdadero. / Y no seré más allá / de quien quiera su recuerdo. / Flo
el sudor
En el mar halla el agua su paraíso ansiado / y el sudor su horizonte, su fragor, su plumaje. / El sudor es un árbol desbordante y salado, / un voraz oleaje. / Llega desde la edad del mundo más remota / a of
el tren de los heridos
Silencio que naufraga en el silencio / de las bocas cerradas de la noche. / No cesa de callar ni atravesado. / Habla el lenguaje ahogado de los muertos. / Silencio. / Abre caminos de algodón profundo, / amord
el último rincón
El último y el primero: / rincón para el sol más grande, / sepultura de esta vida / donde tus ojos no caben. / Allí quisiera tenderme / para desenamorarme. / Por el olivo lo quiero, / lo persigo por la calle, / s
elegía
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se / me ha muerto como del rayo Ramón Sijé, / con quien tanto quería.) / Yo quiero ser llorando el hortelano / de la tierra que ocupas y estercolas, / compañero del alma, t
elegía a ramón sijé
Yo quiero ser llorando el hortelano / de la tierra que ocupas y estercolas, / compañero del alma tan temprano. / Alimentando lluvias, caracolas, / y órganos mi dolor sin instrumentos, / a las desalentadas a
elegía primera
Atraviesa la muerte con herrumbrosas lanzas, / y en traje de cañón, las parameras / donde cultiva el hombre raíces y esperanzas, / y llueve sal, y esparce calaveras. / Verdura de las eras, / ¿qué tiempo pre
en el fondo del hombre
En el fondo del hombre / agua removida. / En el agua más clara / quiero ver la vida. / En el fondo del hombre / agua removida. / En el agua más clara / sombra sin salida. / En el fondo del hombre / agua removida.
eterna sombra
Yo que creí que la luz era mía / precipitado en la sombra me veo. / Ascua solar, sideral alegría / ígnea de espuma, de luz, de deseo. / Sangre ligera, redonda, granada: / raudo anhelar sin perfil ni penumbr
fuera menos penado, si no fuera
Fuera menos penado, si no fuera / nardo tu tez para mi vista, nardo, / cardo tu piel para mi tacto, cardo, / tuera tu voz para mi oído, tuera. / Tuera es tu voz para mi oído, tuera, / y ardo en tu voz y en
hijo de la luz y de la sombra
(Hijo de la sombra) / Eres la noche, esposa: la noche en el instante / mayor de su potencia lunar y femenina. / Eres la medianoche: la sombra culminante / donde culmina el sueño, donde el amor culmina. / Fo
la boca
Boca que arrastra mi boca: / boca que me has arrastrado: / boca que vienes de lejos / a iluminarme de rayos. / Alba que das a mis noches / un resplandor rojo y blanco. / Boca poblada de bocas: / pájaro lleno de
la cebolla es escarcha…
La cebolla es escarcha / cerrada y pobre. / Escarcha de tus días / y de mis noches. / Hambre y cebolla, / hielo negro y escarcha / grande y redonda. / En la cuna del hambre / mi niño estaba. / Con sangre de cebolla
la vejez en los pueblos
La vejez en los pueblos. / El corazón sin dueño. / El amor sin objeto. / La hierba, el polvo, el cuervo. / ¿Y la juventud? / En el ataúd. / El árbol, solo y seco. / La mujer, como un leño / de viudez sobre el lec
las abarcas desiertas
Por el cinco de enero, / cada enero ponía / mi calzado cabrero / a la ventana fría. / Y encontraban los días, / que derriban las puertas, / mis abarcas vacías, / mis abarcas desiertas. / Nunca tuve zapatos, / ni tr
las desiertas abarcas
Por el cinco de enero, / cada enero ponía / mi calzado cabrero / a la ventana fría. / Y encontraba los días / que derriban las puertas, / mis abarcas vacías, / mis abarcas desiertas. / Nunca tuve zapatos, / ni traj
las manos
Dos especies de manos se enfrentan en la vida, / brotan del corazón, irrumpen por los brazos, / saltan, y desembocan sobre la luz herida / a golpes, a zarpazos. / La mano es la herramienta del alma, su me
llamo al toro de españa
Alza, toro de España: levántate, despierta. / Despiértate del todo, toro de negra espuma, / que respiras la luz y rezumas la sombra, / y concentras los mares bajo tu piel cerrada. / Despiértate. / Despiérta
llegó tan hondo el beso
Llegó tan hondo el beso / que traspasó y emocionó los muertos. / El beso trajo un brío / que arrebató la boca de los vivos. / El hondo beso grande / sintió breve los labios al ahondarse. / El beso aquel que q
me llamo barro aunque miguel me llame
Me llamo barro aunque Miguel me llame. / Barro es mi profesión y mi destino / Que mancha con su lengua cuanto lame. / Soy un triste instrumento del camino. / Soy una lengua dulcemente infame / a los pies qu
me sobra el corazón
Hoy estoy sin saber yo no sé cómo, / hoy estoy para penas solamente, / hoy no tengo amistad, / hoy sólo tengo ansias / de arrancarme de cuajo el corazón / y ponerlo debajo de un zapato. / Hoy reverdece aquell
me tiraste un limón y tan amargo
Me tiraste un limón, y tan amargo, / con una mano cálida y tan pura, / que no menoscabó su arquitectura / y probé su amargura, sin embargo. / Con el golpe amarillo, de un letargo / dulce pasó a una ansiosa
menos tu vientre
Menos tu vientre, / todo es confuso. / Menos tu vientre, / todo es futuro / fugaz, pasado / baldío, turbio. / Menos tu vientre, / todo es oculto. / Menos tu vientre, / todo inseguro, / todo postrero, / polvo sin mundo.
menos tu vientre todo es confuso
Menos tu vientre / todo es confuso. / Menos tu vientre / todo es futuro / fugaz, pasado / baldío, turbio. / Menos tu vientre / todo es oculto, / menos tu vientre / todo inseguro, / todo es postrero / polvo sin mundo. / M
mi corazón no puede con la carga
Mi corazón no puede con la carga / de su amorosa y lóbrega tormenta / y hasta mi lengua eleva la sangrienta / especie clamorosa que lo embarga. / Ya es corazón mi lengua lenta y larga, / mi corazón ya es le
mis ojos, sin tus ojos, no son ojos
Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos, / que son dos hormigueros solitarios, / y son mis manos sin las tuyas varios / intratables espinos a manojos.. / No me encuentro los labios sin tus rojos, / que me llena
muerte nupcial
El lecho, aquella hierba de ayer y de mañana: / este lienzo de ahora sobre madera aún verde, / flota como la tierra, se sume en la besana / donde el deseo encuentra los ojos y los pierde. / Pasar por unos
nanas de la cebolla
La cebolla es escarcha / cerrada y pobre: / escarcha de tus días / y de mis noches. / Hambre y cebolla: / hielo negro y escarcha / grande y redonda. / En la cuna del hambre / mi niño estaba. / Con sangre de cebolla
no quiso ser
No conoció el encuentro / del hombre y la mujer. / El amoroso vello / no pudo florecer. / Detuvo sus sentidos / negándose a saber / y descendieron diáfanos / ante el amanecer. / Vio turbio su mañana / y se quedó en
orillas de tu vientre
¿Qué exaltaré en la tierra que no sea algo tuyo? / A mi lecho de ausente me echo como a una cruz / de solitarias lunas del deseo, y exalto / la orilla de tu vientre. / Clavellina del valle que provocan tu
pena bienhallada
Ojinegra la oliva en tu mirada, / boquitierna la tórtola en tu risa, / en tu amor pechiabierta la granada, / barbioscura en tu frente nieve y brisa. / Rostriazul el clavel sobre tu vena, / malherido el jazm
pintada, no vacía…
Pintada, no vacía: / pintada está mi casa / del color de las grandes / pasiones y desgracias. / Regresará del llanto / adonde fue llevada / con su desierta mesa / con su ruidosa cama. / Florecerán los besos / sobre
pirotécnicos pórticos de azahares
Pirotécnicos pórticos de azahares, / que glorificarán los ruy-señores / pronto con sus noctámbulos ardores, / conciertan los amargos limonares. / Entusiasman los aires de cantares / fervorosos y alados cont
por desplumar arcángeles glaciales…
Por desplumar arcángeles glaciales, / la nevada lilial de esbeltos dientes / es condenada al llanto de las fuentes / y al desconsuelo de los manantiales. / Por difundir su alma en los metales, / por dar el
por tu pie, la blancura más bailable
Por tu pie, la blancura más bailable, / donde cesa en diez partes tu hermosura, / una paloma sube a tu cintura, / baja a la tierra un nardo interminable . / Con tu pie vas poniendo lo admirable / del nácar
ropas con su olor
Ropas con su olor / paños con su aroma. / Se alejó en su cuerpo, / me dejó en sus ropas. / lecho sin calor, / sábana de sombra. / Se ausentó en su cuerpo. / Se quedó en sus ropas.
rusia
En trenes poseídos de una pasión errante / por el carbón y el hierro que los provoca y mueve, / y en tensos aeroplanos de plumaje tajante / recorro la nación del trabajo y la nieve. / De la extensión de R
sentado sobre los muertos
Sentado sobre los muertos / que se han callado en dos meses, / beso zapatos vacíos / y empuño rabiosamente / la mano del corazón / y el alma que lo sostiene. / Que mi voz suba a los montes / y baje a la tierra
ser onda, oficio, niña, es de tu pelo
Ser onda, oficio, niña, es de tu pelo, / nacida ya para el marero oficio; / ser graciosa y morena tu ejercicio / y tu virtud más ejemplar ser cielo. / ¡Niña!, cuando tu pelo va de vuelo, / dando del viento
silencio de metal triste y sonoro
Silencio de metal triste y sonoro, / espadas congregando con amores / en el final de huesos destructores / de la región volcánica del toro. / Una humedad de femenino oro / que olió puso en su sangre resplan
sobre el cuerpo de la luna
Sobre el cuerpo de la luna / nadie pone su calor. / Frente a frente sol y luna / entre la luna y el sol / que se buscan y no se hallan / tú y yo. / Pero por fin se hallarán / nos hallaremos, amor, / y el mundo se
sólo quien ama vuela. pero, ¿quién ama tanto…
Sólo quien ama vuela. Pero, ¿quién ama tanto / que sea como el pájaro más leve y fugitivo? / Hundiendo va este odio reinante todo cuanto / quisiera remontarse directamente vivo. / Amar … Pero, ¿quién ama?
te me mueres de casta y de sencilla
Te me mueres de casta y de sencilla… / Estoy convicto, amor, estoy confeso / de que, raptor intrépido de un beso, / yo te libé la flor de la mejilla. / Yo te libé la flor de la mejilla, / y desde aquella gl
tengo estos huesos hechos a las penas
Tengo estos huesos hechos a las penas / y a las cavilaciones estas sienes: / pena que vas, cavilación que vienes / como el mar de la playa a las arenas. / Como el mar de la playa a las arenas, / voy en este
todas las madres del mundo…
Todas las madres del mundo, / ocultan el vientre, tiemblan, / y quisieran retirarse, / a virginidades ciegas, / el origen solitario / y el pasado sin herencia. / Pálida, sobrecogida / la fecundidad se queda. / El
todo era azul
Todo era azul delante de aquellos ojos y era / verde hasta lo entrañable, dorado hasta muy lejos. / Porque el color hallaba su encarnación primera / dentro de aquellos ojos de frágiles reflejos. / Ojos na
tristes guerras
Tristes guerras / si no es amor la empresa. / Tristes, tristes. / Tristes armas / si no son las palabras. / Tristes, tristes. / Tristes hombres / si no mueren de amores. / Tristes, tristes.
tu corazón una naranja helada
Tu corazón, una naranja helada / con un dentro sin luz de dulce miera / y una porosa vista de oro: un fuera / venturas prometiendo a la mirada. / Mi corazón, una febril granada / de agrupado rubor y abierta
tus cartas son un vino
Tus cartas son un vino / que me trastorna y son / el único alimento para mi corazón. / Desde que estoy ausente / no sé sino soñar, / igual que el mar tu cuerpo, / amargo igual que el mar. / Tus cartas apaciento
tus ojos se me van
Tus ojos se me van / de mis ojos y vuelven / después de recorrer / un páramo de ausentes. / Tu boca se me marcha / de mi boca y regresa / con varios besos muertos / que aún baten, que aún quisieran. / Tus brazos
umbrío por la pena, casi bruno
Umbrío por la pena, casi bruno, / porque la pena tizna cuando estalla, / donde yo no me hallo no se halla / hombre más apenado que ninguno. / Sobre la pena duermo solo y uno, / pena en mi paz y pena en mi b
una querencia tengo por tu acento
Una querencia tengo por tu acento, / una apetencia por tu compañía / y una dolencia de melancolía / por la ausencia del aire de tu viento. / Paciencia necesita mi tormento / urgencia de tu garza galanía, / tu
vientos del pueblo me llevan
Vientos del pueblo me llevan, / vientos del pueblo me arrastran, / me esparcen el corazón / y me aventan la garganta. / Los bueyes doblan la frente, / impotentemente mansa, / delante de los castigos: / los leon
vuelo
Sólo quien ama vuela. Pero ¿quién ama tanto / que sea como el pájaro más leve y fugitivo? / Hundiendo va este odio reinante todo cuanto / quisiera remontarse directamente vivo. / Amar… Pero ¿quién ama? Vo
ya se desembaraza y se desmembra
Ya se desembaraza y se desmembra / el angélico lirio de la cumbre, / y al desembarazarse da un relumbre / que de un puro relámpago me siembra. / Es el tiempo del macho y de la hembra, / y una necesidad, no
yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío
Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío: / claridad absoluta, transparencia redonda, / limpidez cuya entraña, como el fondo del río, / con el tiempo se afirma, con la sangre se ahonda. / ¿Qué lucie
yo quiero ser llorando el hortelano…
Yo quiero ser llorando el hortelano / de la tierra que ocupas y estercolas, / compañero del alma, tan temprano. / Alimentando lluvias, caracolas / y órganos mi dolor sin instrumento. / a las desalentadas am
¿recuerdas aquel cuello, haces memoria
¿Recuerdas aquel cuello, haces memoria / del privilegio aquel, de aquel aquello / que era, almenadamente blanco y bello, / una almena de nata giratoria? / Recuerdo y no recuerdo aquella historia / de marfil