miguel de unamuno
a federico garcía lorcaEspañol, español, / saca los pechos y ponte al sol! / Llévate a cuestas la casa; / el vivido es lo que pasa / y se queda el porvivir. / Mañana será otro día; / cada día su alegría / con su pena de sufrir. / Cada
a mi buitreEste buitre voraz de ceño torvo / que me devora las entrañas fiero / y es mi único constante compañero / labra mis penas con su pico corvo. / El día en que le toque el postrer sorbo / apurar de mi negra san
a un hijo de españolesA un hijo de españoles arropamos / hoy en tierra francesa; el inocente / se apagó-¡feliz él!-sin que su mente / se abriese al mundo en que muriendo vamos. / A la pobre cajita sendos ramos / echamos de azuce
al amor de la lumbreDulcissime vanus Homems / Al amor de la lumbre cuya llama / como una cresta de la mar ondea. / Se oye fuera la lluvia que gotea / sobre los chopos. Previsora el ama / supo ordenar se me temple la cama / con s
aldebaránRubí encendido en la divina frente, / Aldebarán, / lumbrera de misterio, / perla de luz en sangre, / ¿cuántos días de Dios viste a la tierra, / mota de polvo, / rodar por los vacíos, / rodar la tierra? / ¿Viste b
blas, el boboBlas, el bobo de la aldea, / vive en no quebrado arrobo; / La aldea es de Blas el bobo, / pues toda a Blas le recrea. / Blas, que se crió desde niño / sin padres, con madre moza, / en una perdida choza, / libre
castillaTú me levantas, tierra de Castilla, / en la rugosa palma de tu mano, / al cielo que te enciende y te refresca, / al cielo, tu amo, / Tierra nervuda, enjuta, despejada, / madre de corazones y de brazos, / toma
credo poéticoPiensa el sentimiento, siente el pensamiento; / que tus cantos tengan nidos en la tierra, / y que cuando en vuelo a los cielos suban / tras las nubes no se pierdan. / Peso necesitan, en las alas peso / la c
de vuelta a casaDesde mi cielo a despedirme llegas / fino orvallo que lentamente bañas / los robledos que visten las montañas / de mi tierra, y los maíces de sus vegas. / Compadeciendo mi secura, riegas / montes y valles,
dolor comúnCállate, corazón, son tus pesares / de los que no deben decirse, deja / se pudran en tu seno; si te aqueja / un dolor de ti solo no acíbares / a los demás la paz de sus hogares / con importuno grito. Esa tu
dormirse en el olvido del recuerdo¡Dormirse en el olvido del recuerdo, / en el recuerdo del olvido, / y que en el claustro maternal me pierdo / y que en él desnazco perdido! / ¡Tú, mi bendito porvenir pasado, / mañana eterno en el ayer; / tú,
el armador aquelEl armador aquel de casas rústicas / habló desde la barca: / ellos, sobre la grava de la orilla, / él flotando en las aguas. / Y la brisa del lago recogía / de su boca parábolas / ojos que ven, oídos que oyen
el cuerpo cantaEl cuerpo canta; / la sangre aúlla; / la tierra charla; / la mar murmura; / el cielo calla / y el hombre escucha.
el fracaso de la vidaCuando el alma recuerda la esperanza / de que nutrió su juventud comprende / que la vida es engaño y luego emprende / soñar que fue lo que no fuera; avanza / así con sus ensueños, mas no alcanza / lo que es
el mar de encinasEn este mar de encinas castellano / los siglos resbalaron con sosiego / lejos de las tormentas de la historia, / lejos del sueño / que a otras tierras la vida sacudiera; / sobre este mar de encinas tiende e
en horas de insomnioMe voy de aquí, no quiero más oírme; / de mi voz toda voz suéname a eco, / ya falta así de confesor, si peco / se me escapa el poder arrepentirme. / No hallo fuera de mí en que me afirme / nada de humano y
en un cementerio castellanoCorral de muertos, entre pobres tapias, / hechas también de barro, / pobre corral donde la hoz no siega, / sólo una cruz, en el desierto campo / señala tu destino. / Junto a esas tapias buscan el amparo / del
en un cementerio de lugar castellanoCorral de muertos, entre pobres tapias, / hechas también de barro, / pobre corral donde la hoz no siega, / sólo una cruz, en el desierto campo / señala tu destino. / Junto a esas tapias buscan el amparo / del
es una antorchaEs una antorcha al aire esta palmera, / verde llama que busca al sol desnudo / para beberle sangre; en cada nudo / de su tronco cuajó una primavera. / Sin bretes ni eslabones, altanera / y erguida, pisa el
habla, que lo quiere el niño¡Habla, que lo quiere el niño! / ¡Ya está hablando! / El Hijo del Hombre, el Verbo / encarnado / se hizo Dios en una cuna / con el canto / de la niñez campesina, / canto alado. / ¡Habla, que lo quiere el niño! / ¡H
hasta que se me fue no he descubierto.Hasta que se me fue no he descubierto / todo lo que la quise; / yo creía quererla; no sabía / lo que es de amor morirse. / Era como algo mío entonces, era / costumbre…, que se dice…; / pero hoy soy suyo yo, s
hay ojos que miran, hay ojos que sueñanHay ojos que miran, -hay ojos que sueñan, / hay ojos que llaman, -hay ojos que esperan, / hay ojos que ríen -risa placentera, / hay ojos que lloran -con llanto de pena, / unos hacia adentro -otros hacia f
horas serenasHoras serenas del ocaso breve, / cuando la mar se abraza con el cielo / y se despierta el inmortal anhelo / que al fundirse la lumbre, lumbre bebe. / Copos perdidos de encendida nieve, / las estrellas se po
horas serenas del ocaso breveHoras serenas del ocaso breve, / cuando la mar se abraza con el cielo / y se despierta el inmortal anhelo / que al fundirse la lumbre, la lumbre bebe. / Copos perdidos de encendida nieve, / las estrellas se
incidente domésticoTraza la niña toscos garrapatos, / de escritura remedo, / me los presenta y dice / con un mohín de inteligente gesto: / “¿Qué dice aquí, papá?” / Miro unas líneas que parecen versos. / “¿Aquí ?” “Si, aquí; lo
junto a la laguna del cristo en la aldehuela deNoche blanca en que el agua cristalina / duerme queda en su lecho de laguna / sobre la cual redonda llena luna / que ejército de estrellas encamina / vela, y se espeja una redonda encina / en el espejo sin
la luna y la rosaEn el silencio estrellado / la Luna daba a la rosa / y el aroma de la noche / le henchía ?sedienta boca? / el paladar del espíritu, / que adurmiendo su congoja / se abría al cielo nocturno / de Dios y su Madre
la mar ciñeLa mar ciñe a la noche en su regazo / y la noche a la mar; la luna, ausente; / se besan en los ojos y en la frente; / los besos dejan misterioso trazo. / Derrítense después en un abrazo, / tiritan las estre
la mar ciñe a la noche su regazoLa mar ciñe a la noche en su regazo / y la noche a la mar; la luna, ausente; / se besan en los ojos y en la frente; / los besos dejan misterioso trazo. / Derrítense después en un abrazo, / tiritan las estre
la oración del ateoOye mi ruego Tú, Dios que no existes, / y en tu nada recoge estas mis quejas, / Tú que a los pobres hombres nunca dejas / sin consuelo de engaño. No resistes / a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes. / Cua
la unión con diosQuerría, Dios, querer lo que no quiero; / fundirme en Ti, perdiendo mi persona, / este terrible yo por el que muero / y que mi mundo en derredor encona. / Si tu mano derecha me abandona, / ¿qué será de mi s
luciérnaga celesteLuciérnaga celeste, humilde estrella / de navegante guía: la Boquilla / de la Bocina que a hurtadillas brilla, / violeta de luz, pobre centella / del hogar del espacio; ínfima huella / del paso del Señor; g
lujuriaCuando murmuras con nervio acento / tu cuerpo hermoso que a mi cuerpo toca / y recojo en los besos de tu boca / las abrasadas ondas de tu aliento. / Cuando más que ceñir, romper intenso / una frase de amor
madre, llévame a la camaMadre, llévame a la cama. / Madre, llévame a la cama, / que no me tengo de pie. / Ven, hijo, Dios te bendiga / y no te dejes caer. / No te vayas de mi lado, / cántame el cantar aquel. / Me lo cantaba mi madre; /
me destierro a la memoriaMe destierro a la memoria, / voy a vivir del recuerdo. / Buscadme, si me os pierdo, / en el yermo de la historia, / que es enfermedad la vida / y muero viviendo enfermo. / Me voy, pues, me voy al yermo / donde
morir soñandoAu fait, se disait-il a lui-même, il parait que / mon destin est de mourir en rêvant. / (Stendhal, Le Rouge et le Noir, LXX, / «La tranquillité») / Morir soñando, sí, mas si se sueña / morir, la
muerteEres sueño de un dios; cuando despierte / ¿al seno tornarás de que surgiste? / Serás al cabo lo que un día fuiste? / ¿Parto de desnacer será tu muerte? / El sueño yace en la vigilia inerte? / Por dicha aquí
ni mártir ni verdugoBusco guerra en la paz, paz en la guerra, / el sosiego en la acción y en el sosiego / la acción que labra el soterraño fuego / que en sus entrañas bajo nieve encierra / nuestro pecho. Rodando por la tierr
nuestro secretoNo me preguntes más, es mi secreto, / secreto para mí terrible y santo; / ante él me velo con un negro manto / de luto de piedad; no rompo el seto / que cierra su recinto, me someto / de mi vida al misterio
ofelia de dinamarcaRosa de nube de carne / Ofelia de Dinamarca, / tu mirada, sueñe o duerma, / es de Esfinge la mirada. / En el azul del abismo / de tus niñas – todo o nada, / ?ser o no ser?-, ¿es espuma / o poso de vida tu alma?
orhoit gutazEn la pequeña iglesia de Biriatu, a orillas del Bidasoa, hay un mármol funerario con la lista de los once hijos de Biriatu que murieron por Francia en la gran guerra. En la cabecera dice: «A sus h
pasásteis como pasan por el roblePasásteis como pasan por el roble / las hojas que arrebata en primavera / pedrisco intempestivo; / pasásteis, hijos de mi raza noble, / vestida el alma de infantil eusquera, / pasásteis al archivo / de mármol
portugalDel atlántico mar en las orillas / desgreñada y descalza una matrona / se sienta al pie de sierras que corona / triste pinar. Apoya en las rodillas / los codos y en las manos las mejillas / y clava ansiosos
razón y feLevanta de la fe el blanco estandarte / sobre el polvo que cubre la batalla / mientras la ciencia parlotea, y calla / y oye sabiduría y obra el arte. / Hay que vivir y fuerza es esforzarte / a pelear contra
rimas1 / ¿Por qué esos lirios que los hielos matan? / ¿Por qué esas rosas a que agosta el sol? / ¿Por qué esos pajarillos que sin vuelo / se mueren en plumón? / ¿Por qué derrocha el cielo tantas vidas / que no son
salmo iii¡Oh, Señor, tú que sufres del mundo / sujeto a tu obra, / es tu mal nuestro mal más profundo / y nuestra zozobra! / Necesitas uncirte al infinito / si quieres hablarme, / y si quieres te llegue mi grito / te es
señor, no me desprecies…Señor, no me desprecies y conmigo / lucha; que sienta, al quebrantar tu mano / la mía, que me tratas como a hermano, / Padre, pues beligerancia consigo / de tu parte; esa lucha es la testigo / del origen di
si tú y yo, teresa mía, nuncaSi tú y yo, Teresa mía, nunca / nos hubiéramos visto, / nos hubiéramos muerto sin saberlo: / no habríamos vivido. / Tu sabes que morirse, vida mía, / pero tienes sentido / de que vives en mí, y viva aguardas /
sombra de humo¡Sombra de humo cruza el prado! / ¡Y que se va tan de prisa! / ¡No da tiempo a la pesquisa / de retener lo pasado! / Terrible sombra de mito / que de mi propio me arranca, / ¿es acaso una palanca / para hundirs
te da en la frente el sol de la mañanaTe da en la frente el sol de la mañana / recién nacido, pálida doncella, / misteriosa visión, fugaz estrella, / que te derrites en la luz. Hermana / de la que nace cuando la campana / tocando a la oración d
vendrá de nocheVendrá de noche cuando todo duerma, / vendrá de noche cuando el alma enferma / se emboce en vida, / vendrá de noche con su paso quedo, / vendrá de noche y posará su dedo / sobre la herida. / Vendrá de noche y
veré por tí«Me desconozco», dices; mas mira, ten por cierto / que a conocerse empieza el hombre cuando clama / «me desconozco», y llora; / entonces a sus ojos el corazón abierto / descubre de su vida la verdadera tr
y ¿qué es eso…?Y ¿qué es eso del Infierno? / me dirás. / Es el revés de lo eterno, / nada más. / Que yacer en el olvido / del Señor / es el infierno temido / del Amor.
¡dime qué dices, mar!¡Dime qué dices, mar, qué dices, dime! / Pero no me lo digas; tus cantares / son, con el coro de tus varios mares, / una voz sola que cantando gime. / Ese mero gemido nos redime / de la letra fatal, y sus p
¿por qué esos lirios que los hielos matan?¿Por qué esos lirios que los hielos matan? / ¿Por qué esas rosas a que agosta el sol? / ¿Por qué esos pajarillos que sin vuelo / se mueren en plumón? / ¿Por qué derrocha el cielo tantas vidas / que no son d
¿por qué me has abandonado?Por si no hay otra vida después de ésta / haz de modo que sea una injusticia / nuestra aniquilación; de la avaricia / de Dios sea tu vida una protesta. / Que un anhelo sin pago así nos presta / y envuelto d
¿qué es tu vida, alma mía?¿Qué es tu vida, alma mía?, ¿cuál tu pago?, / ¡Lluvia en el lago! / ¿Qué es tu vida, alma mía, tu costumbre? / ¡Viento en la cumbre! / ¿Cómo tu vida, mi alma, se renueva?, / ¡Sombra en la cueva!, / ¡Lluvia en