PAIS POEMA

Libros de miguel de cervantes

Autores

miguel de cervantes

a dulcinea del toboso
¡Oh, quién tuviera, hermosa Dulcinea, / por más comodidad y más reposo, / a Miraflores puesto en el Toboso, / y trocara sus Londres con tu aldea! / ¡Oh, quién de tus deseos y librea / alma y cuerpo adornara
a fray pedro de padilla
Cual vemos que renueva / el águila real la vieja y parda / pluma y con otra nueva / la detenida y tarda / pereza arroja y con subido vuelo / rompe las nubes y se llega al cielo: / tal, famoso Padilla, / has sac
a la guerra me lleva
A la guerra me lleva / mi necesidad; / si tuviera dineros / no fuera en verdad.
a la reina doña isabel
Serenísima reina, en quien se halla / lo que Dios pudo dar a un ser humano; / amparo universal del ser cristiano, / de quien la santa fama nunca calla; / arma feliz, de cuya fina malla / se viste el gran Fe
a los éxtasis de teresa de jesús
Virgen fecunda, madre venturosa, / cuyos hijos, criados a tus pechos, / sobre sus fuerzas la virtud alzando, / pisan ahora los dorados techos / de la dulce región maravillosa / que está la gloria de su Dios
a quien irá mi doloroso canto
¿A quién irá mi doloroso canto, / o en cúya oreja sonará su acento, / que no deshaga el corazón en llanto? / A ti, gran cardenal, yo le presento, / pues vemos te ha cabido tanta parte / del hado secutivo v&
afuera el fuego, el lazo, el hielo y flecha…
Afuera el fuego, el lazo, el hielo y flecha / de amor, que abrasa, aprieta, enfría y hiere; / que tal llama mi alma no la quiere, / ni queda de tal ñudo satisfecha. / Consuma, ciña, hiele, mate; estrecha /
al túmulo del rey
«¡Voto a Dios que me espanta esta grandeza / y que diera un doblón por describilla! / Porque ¿a quién no sorprende y maravilla / esta máquina insigne, esta riqueza? / »Por Jesucristo vivo, cada pieza / vale
al túmulo del rey felipe ii en sevilla
«¡Voto a Dios que me espanta esta grandeza / y que diera un doblón por describilla! / Porque ¿a quién no sorprende y maravilla / esta máquina insigne, esta riqueza? / «Por Jesucristo vivo, cada pieza / vale
alabanza de la presente obra
Si, ansí como de nuestro mal se canta / en esta verdadera, clara historia, / se oyera de cristianos la victoria, / ¡cuál fuera el fruto d’esta rica planta! / Ansí cual es, al cielo se levanta / y es d
aquel que tiene de escribir la llave…
Aquel que tiene de escribir la llave, / con gracia y agudeza en tanto extremo, / que su igual en el orbe no se sabe / es don Luis de Góngora, a quien temo / agraviar en mis cortas alabanzas, / aunque las su
bailan las gitanas
Bailan las gitanas, / míralas el rey; / la reina, con celos, / mándalas prender. / Por Pascua de Reyes / hicieron al rey / un baile gitano / Belica e Inés. / Turbada Belica, / cayó junto al rey, / y el rey la levanta
bate, fama veloz, las prestas alas
Bate, Fama veloz, las prestas alas, / rompe del norte las cerradas nieblas, / aligera los pies, llega y destruye / el confuso rumor de nuevas malas / y con tu luz desparce las tinieblas / del crédito españo
bien donado sale al mundo
Bien donado sale al mundo / este libro, do se encierra / la paz de amor y la guerra, / y aquel fruto sin segundo / de la castellana tierra; / que, aunque le da Maldonado, / va tan rico y bien donado / de scienc
busco en la muerte la vida
Busco en la muerte la vida, / salud en la enfermedad, / en la prisión libertad, / en lo cerrado salida / y en el traidor lealtad. / Pero mi suerte, de quien / jamás espero algún bien, / con el cielo ha estatuid
canción del enamorado portugués
Mar sesgo, viento largo, estrella clara, / camino, aunque no usado, alegre y cierto, / al hermoso, al seguro, al capaz puerto / llevan la nave vuestra, única y rara. / En Scilas ni en Caribdis no repara, /
canto de calíope
Al dulce son de mi templada lira, / prestad, pastores, el oído atento: / oiréis cómo en mi voz y en él respira / de mis hermanas el sagrado aliento. / Veréis cómo os suspende, y os admira, / y colma vuestra
con esto poco a poco llegué al puerto…
Con esto poco a poco llegué al puerto / a quien los de Cartago dieron nombre, / cerrado a todos vientos y encubierto / y a cuyo claro y singular renombre / se postran cuantos puertos el mar baña, / descubre
cual vemos del rosado y rico oriente
Cual vemos del rosado y rico oriente / la blanca y dura piedra señalarse / y en todo, aunque pequeña, aventajarse / a la mayor del Cáucaso eminente, / tal este (humilde al parecer) presente / puede y debe m
cuando preciosa el panderete toca
Cuando Preciosa el panderete toca / y hiere el dulce son los aires vanos, / perlas son que derrama con las manos; / flores son que despide de la boca. / Suspensa el alma, y la cordura loca, / queda a los du
cuatro redondillas castellanas
Cuando un estado dichoso / esperaba nuestra suerte, / bien como ladrón famoso / vino la invencible muerte / a robar nuestro reposo; / y metió tanto la mano / aqueste fiero tirano, / por orden del alto cielo, / qu
cuatro redondillas castellanas a la muerte de su majestad
Cuando un estado dichoso / esperaba nuestra suerte, / bien como ladrón famoso / vino la invencible muerte / a robar nuestro reposo; / y metió tanto la mano / aqueste fiero tirano, / por orden del alto cielo, / qu
de la virgen sin par, santa y bendita
De la Virgen sin par, santa y bendita / (digo, de sus loores), justamente / haces el rico, sin igual presente / a la sin par cristiana Margarita. / Dándole, quedas rico, y queda escrita / tu fama en hojas d
de miguel de cervantes, cautivo, a m. vázquez, mi señor
Si el bajo son de la zampoña mía, / señor, a vuestro oído no ha llegado / en tiempo que sonar mejor debía, / no ha sido por la falta de cuidado / sino por sobra del que me ha traído / por extraños caminos d
de turia el cisne más famoso hoy canta
De Turia el cisne más famoso hoy canta, / y no para acabar la dulce vida, / que en sus divinas obras escondida / a los tiempos y edades se adelanta: / queda por él canonizada y santa / Teruel, vivos Marcill
del mismo al mismo
Bien donado sale al mundo / este libro, do se encierra / la paz de amor y la guerra, / y aquel fruto sin segundo / de la castellana tierra; / que, aunque le da Maldonado, / va tan rico y bien donado / de cienci
diálogo entre babieca y rocinante
Babieca: ¿Cómo estáis, Rocinante, tan delgado? / Rocinante: Porque nunca se come, y se trabaja. / Babieca: ¿Pues qué es de la cebada y de la paja? / Rocinante: No me deja mi amo ni un bocado. / Babieca: A
don belianís de grecia
Rompí, corté, abollé, y dije e hice / más que en el orbe caballero andante; / fui diestro, fui valiente y arrogante, / mil agravios vengué, cien mil deshice. / Hazañas di a la fama que eternice; / fui comed
el casto ardor de una amorosa llama
El casto ardor de una amorosa llama, / un sabio pecho a su rigor sujeto, / un desdén sacudido y un afecto / blando, que al alma en dulce fuego inflama, / el bien y el mal a que convida y llama / de amor la
el pastor erastro alaba en coplas reales los ojos de su amada galatea
Vea yo los ojos bellos / de este sol que estoy mirando, / y si se van apartando, / váyase el alma tras ellos. / Sin ellos no hay claridad, / ni mi alma no la espere, / que, ausente de ellos, no quiere / luz, sa
el que subió por sendas nunca usadas
El que subió por sendas nunca usadas / del sacro monte a la más alta cumbre; / el que a una Luz se hizo todo lumbre / y lágrimas, en dulce voz cantadas; / el que con culta vena las sagradas / de Helicón y P
elogio a góngora
Aquel que tiene de escribir la llave, / con gracia y agudeza en tanto estremo, / que su ygual en el orbe no se sabe / es don Luis de Góngora, a quien temo / agraviar en mis cortas alabanças, / aunque
en áspera, cerrada, escura noche…
En áspera, cerrada, escura noche, / sin ver jamás el esperado día, / y en continuo, crecido, amargo llanto, / ajeno de placer, contento y risa, / merece estar, y en una viva muerte, / aquel que sin amor pas
en esta empresa amorosa…
–En esta empresa amorosa, / donde el amor entretengo, / por mayor ventura tengo / ser honesta que hermosa. / La que es más humilde planta, / si la subida endereza, / por gracia o naturaleza / a los cielos se le
en la memoria vive de las gentes
En la memoria vive de las gentes, / varón famoso, siglos infinitos, / premio que le merecen tus escritos / por graves, puros, castos y excelentes. / Las ansias en honesta llama ardientes, / los Etnas, los E
en la sepultura de don quijote
Aquí yace el caballero, / bien molido y mal andante, / a quien llevó Rocinante / por uno y otro sendero. / Sancho Panza el majadero / yace también junto a él, / escudero el más fïel / que vio el trato de e
en vuestra sin igual, dulce armonía
En vuestra sin igual, dulce armonía, / hermosísima Alfonsa, nos reserva / la nueva, la sin par sacra Minerva / cuanto de bueno y santo el cielo cría. / Llega el felice punto, llega el día / en que, si os oy
epitafio
Aquí el valor de la española tierra, / aquí la flor de la francesa gente, / aquí quien concordó lo diferente, / de oliva coronando aquella guerra; / aquí en pequeño espacio veis se encierra / nuestro claro
galatea
Tanto cuanto el amor convida y llama / al alma con sus gustos de apariencia, / tanto más huye su mortal dolencia / quien sabe el nombre que le da la fama. / Y el pecho opuesto a su amorosa llama, / armado d
hacia donde el sol se pone
Hacia donde el sol se pone, / entre dos partidas peñas, / una entrada de un abismo, / quiero decir, una cueva / oscura, lóbrega y triste, / aquí mojada, allí seca, / propio albergue de la noche, / del terror y
hermano lope, bórrame el soné
Hermano Lope, bórrame el soné— / De versos de Ariosto y Garcila—, / y la Biblia no tomes en la ma—, / pues nunca de la Biblia dices le—. / También me borrarás La Dragonte— / y un librillo que llaman del Arc
hoy el famoso padilla…
Hoy el famoso Padilla / con las muestras de su celo / causa contento en el cielo / y en la tierra maravilla, / porque, llevado del cebo / de amor, temor y consejo, / se despoja el hombre viejo / para vestirse d
huye el rigor de la invencible mano…
Huye el rigor de la invencible mano, / advertido, y enciérrase en el arca / de todo el mundo el general monarca / con las reliquias del linaje humano. / El dilatado asilo, el soberano / lugar rompe los fuer
jamás en el jardín de falerina
Jamás en el jardín de Falerina / ni en la Parnasa, excesible cuesta, / se vio Rosel ni rosa cual es ésta, / por quien gimió la maga Dragontina; / atrás deja la flor que se recrina / en la del Tronto archidu
letra
¡Bien haya quien hizo / cadenitas, cadenas; / bien haya quien hizo / cadenas de amor! / ¡Bien haya el acero / de que se formaron, / y los que inventaron / amor verdadero! / ¡Bien haya el dinero / de metal mejor! / ¡B
lotario canta al amor
Yo sé que muero; y si no soy creído, / es más cierto el morir, como es más cierto / verme a tus pies, ¡oh bella ingrata!, muerto, / antes que de adorarte arrepentido. / Podré yo verme en la región de olvi
madre de los valientes de la guerra
Madre de los valientes de la guerra, / archivo de católicos soldados, / crisol donde el amor de Dios se apura, / tierra donde se ve que el cielo entierra / los que han de ser al cielo trasladados / por defe
más blando fui que no la blanda cera…
Más blando fui que no la blanda cera, / cuando imprimí en mi alma la figura / de la bella Amarili, esquiva y dura / cual duro mármol o silvestre fiera. / Amor me puso entonces en la esfera / más alta de su
muestra su ingenio el que es pintor curioso
Muestra su ingenio el que es pintor curioso / cuando pinta al desnudo una figura, / donde la traza, el arte y compostura / ningún velo la cubra artificioso: / vos, seráfico padre, y vos, hermoso / retrato d
no ha menester el que tus hechos canta
No ha menester el que tus hechos canta, / ¡oh gran marqués!, el artificio humano, / que a la más sutil pluma y docta mano / ellos le ofrecen al que al orbe espanta; / y éste que sobre el cielo se levanta,
oración
A Ti me vuelvo, gran Señor, que alzaste, / a costa de tu sangre y de tu vida, / la mísera de Adán primer caída / y adonde él nos perdió, Tú nos cobraste. / A Ti, Pastor bendito, que buscaste / de las cien o
ovillejo en boca de tomás pedro
¿Quién de amor venturas halla? / El que calla. / ¿Quién triunfa de su aspereza? / La firmeza. / ¿Quién da alcance a su alegría? / La porfía. / De ese modo, bien podría / esperar dichosa palma / si en esta empresa
ovillejos
¿Quién menoscaba mis bienes? / ¡Desdenes! / Y ¿quién aumenta mis duelos? / ¡Los celos! / Y ¿quién prueba mi paciencia? / ¡Ausencia! / De este modo en mi dolencia / ningún remedio se alcanza, / pues me matan la es
pastora en quien la belleza…
Pastora en quien la belleza / en tanto extremo se halla, / que no hay a quien comparalla / sino a tu misma crüeza. / Mi firmeza y tu mudanza / han sembrado a mano llena / tus promesas en la arena / y en el
por ásperos caminos voy siguiendo…
Por ásperos caminos voy siguiendo / el fin dudoso de mi fantasía, / siempre en cerrada noche oscura y fría / las fuerzas de la vida consumiendo. / Y aunque morir me veo, no pretendo / salir un paso de la es
por un sevillano rufo a lo valón
Por un sevillano rufo a lo valón, / tengo socarrado todo el corazón. / Por un morenico de color verde, / ¿cuál es la fogosa que no se pierde? / Riñen dos amantes; hácese la paz; / si el enojo es grande, es
redondilla castellana
Cuando dejaba la guerra / libre nuestro hispano suelo, / con un repentino vuelo / la mejor flor de la tierra / fue trasplantada en el cielo; / y, al cortarla de su rama, / el mortífero accidente / fue tan ocult
redondillas al hábito de fray pedro de padilla
Hoy el famoso Padilla / con las muestras de su celo / causa contento en el cielo / y en la tierra maravilla, / porque, llevado del cebo / de amor, temor y consejo, / se despoja el hombre viejo / para vestirse d
reposa aquí dulcinea…
Reposa aquí Dulcinea; / y aunque de carnes rolliza, / la volvió en polvo y ceniza / la muerte espantable y fea. / Fue de castiza ralea, / y tuvo asomos de dama; / del gran Quijote fue llama, / y fue gloria de s
romance
Yace donde el sol se pone, / entre dos tajadas peñas, / una entrada de un abismo, / quiero decir, una cueva / profunda, lóbrega, escura, / aquí mojada, allí seca, / propio albergue de la noche, / del horror y l
romance de don luis
–Marinero soy de amor, / y en su piélago profundo / navego sin esperanza / de llegar a puerto alguno. / Siguiendo voy a una estrella / que desde lejos descubro, / más bella y resplandeciente / que cuantas vio P
romance de la buenaventura
–Hermosita, hermosita, / la de las manos de plata, / más te quiere tu marido / que el Rey de las Alpujarras. / Eres paloma sin hiel, / pero a veces eres brava / como leona de Orán, / o como tigre de Ocaña. / Pero
salve, varón famoso, a quien fortuna…
Salve, varón famoso, a quien Fortuna, / cuando en el trato escuderil te puso, / tan blanda y cuerdamente lo dispuso, / que lo pasaste sin desgracia alguna. / Ya la azada o la hoz poco repugna / al andante e
si de llegarte a los bue…
Si de llegarte a los bue-, / libro, fueres con letu-, / no te dirá el boquirru- / que no pones bien los de-. / Mas si el pan no se te cue- / por ir a manos de idio-, / verás de manos a bo- / aun no dar una en e
si el bajo son de la zampoña mía
A M. Vázquez, mi señor / Si el bajo son de la zampoña mía, / señor, a vuestro oído no ha llegado / en tiempo que sonar mejor debía, / no ha sido por la falta de cuidado / sino por sobra del que me ha traído
si el lazo, el fuego, el dardo, el puro hielo…
Si el lazo, el fuego, el dardo, el puro hielo / que os tiene, abrasa, hiere y pone fría / vuestra alma, trae su origen desde el cielo, / ya que os aprieta, enciende, mata, enfría, / ¿qué nudo, llama, llag
si el lazo, el fuego, el dardo, el puro yelo
Al señor Antonio Veneziani / Si el lazo, el fuego, el dardo, el puro yelo / que os tiene, abrasa, hiere y pone fría / vuestra alma, trae su origen desde el cielo, / ya que os aprieta, enciende, mata, enfr
si, ansí como de nuestro mal se canta
Si, ansí como de nuestro mal se canta / en esta verdadera, clara historia, / se oyera de cristianos la victoria, / ¡cuál fuera el fruto d’esta rica planta! / Ansí cual es, al cielo se levanta / y es digna d
soneto
¡Oh venturosa, levantada pluma / que en la empresa más alta te ocupaste / que el mundo pudo, y al fin mostraste / al recibo y al gasto igual la suma!, / calle de hoy más el escritor de Numa, / que nadie lle
soneto al mismo santo
Muestra su ingenio el que es pintor curioso / cuando pinta al desnudo una figura, / donde la traza, el arte y compostura / ningún velo la cubra artificioso: / vos, seráfico padre, y vos, hermoso / retrato d
soneto de gelasia en la galatea
¿Quién dejará, del verde prado umbroso, / las frescas yerbas y las frescas fuentes? / ¿Quién de seguir con pasos diligentes / la suelta liebre o jabalí cerdoso? / ¿Quién, con el son amigo y sonoroso, / no d
soneto de “el rufián arrepentido”
Maestro era de esgrima Campuzano, / de espada y daga diestro a maravilla, / rebanaba narices en Castilla / y siempre le quedaba el brazo sano. / Quiso pasarse a Indias un verano, / y vino con Montalvo el de
soy sancho panza, escude-…
A Sancho Panza / Soy Sancho Panza, escude- / del manchego don Quijo-; / puse pies en polvoro-, / por vivir a lo discre-, / que el tácito Villadie- / toda su razón de esta- / cifró en una retira-, / según siente C
tal secretario formáis
Tal secretario formáis, / Gabriel, en vuestros escritos, / que por siglos infinitos / en él os eternizáis; / de la ignorancia sacáis / la pluma, y en presto vuelo / de lo más bajo del suelo / al cielo la levant
todas cuantas bien dadas alabanzas…
Todas cuantas bien dadas alabanzas / diste a raros ingenios, oh Gil Polo, / tú las mereces solo y las alcanzas / tú las alcanzas y mereces solo: / ten ciertas y seguras esperanzas, / que en este valle un nu
tras los dones primitivos
Tras los dones primitivos / que, en el fervor de su celo, / ofreció la iglesia al cielo, / a sus edificios vivos / dio nuevas piedras el suelo; / estos dones agradece / a su esposa y la ennoblece, / pues, de pa
tú, que con nuevo y sin igual decoro
Al dotor Francisco Díaz / Tú, que con nuevo y sin igual decoro / tantos remedios para un mal ordenas, / bien puedes esperar d’estas arenas, / del sacro Tajo, las que son de oro, / y el lauro que se debe al
un valentón de espátula y gregüesco…
Un valentón de espátula y gregüesco / que a la muerte mil vidas sacrifica, / cansado del oficio de la pica, / mas no del ejercicio picaresco, / retorciendo el mostacho soldadesco / por ver que ya su bo
vimos en julio otra semana santa
Vimos en julio otra Semana Santa / atestada de ciertas cofradías, / que los soldados llaman compañías, / de quien el vulgo, no el inglés, se espanta. / Hubo de plumas muchedumbre tanta, / que en menos de ca
virgen fecunda, madre venturosa
A los éxtasis de nuestra beata madre / Teresa de Jesús / Virgen fecunda, madre venturosa, / cuyos hijos, criados a tus pechos, / sobre sus fuerzas la virtud alzando, / pisan ahora los dorados techos / de la d
voto a dios que me espanta esta grandeza
Voto a Dios que me espanta esta grandeza / y que diera un doblón por describilla, / porque, ¿a quién no sorprende y maravilla / esta máquina insigne, esta riqueza? / Por Jesucristo vivo, cada pieza / vale m
ya la esperanza es perdida…
Ya la esperanza es perdida, / y un solo bien me consuela: / que el tiempo, que pasa y vuela, / llevará presto la vida. / Dos cosas hay en amor / con que su gusto se alcanza: / deseo de lo mejor, / es la otra la
ya que del ciego dios habéis cantado
Ya que del ciego dios habéis cantado / el bien y el mal, la dulce fuerza y arte, / en la primera y la segunda parte, / donde está de amor el todo señalado, / ahora, con aliento descansado / y con nueva virt
ya que quieres, crüel, que se publique…
Ya que quieres, crüel, que se publique / de lengua en lengua y de una en otra gente / del áspero rigor tuyo la fuerza, / haré que el mesmo infierno comunique / al triste pecho mío un son doliente, / co
ya que se ha llegado el día
Ya que se ha llegado el día, / gran rey, de tus alabanzas, / de la humilde musa mía / escucha, entre las que alcanzas, / las llorosas que te envía; / que, puesto que ya caminas / pisando las perlas finas / de l
yace donde el sol se pone…
Yace donde el sol se pone, / entre dos tajadas peñas, / una entrada de un abismo, / quiero decir, una cueva / profunda, lóbrega, escura, / aquí mojada, allí seca, / propio albergue de la noche, / del horror y l
yace en la parte que es mejor de españa
Yace en la parte que es mejor de España / una apacible y siempre verde Vega / a quien Apolo su favor no niega, / pues con las aguas de Helicón la baña; / Júpiter, labrador por grande hazaña, / su ciencia to
yo sé, olalla, que me adoras…
-Yo sé, Olalla, que me adoras, / puesto que no me lo has dicho / ni aun con los ojos siquiera, / mudas lenguas de amoríos. / Porque sé que eres sabida, / en que me quieres me afirmo; / que nunca fue desdichad
yo soy
Suele la indignación componer versos, / pero si el indignado es algún tonto, / ellos tendrán su todo de perversos. / De mí yo no sé más, sino que pronto / me hallé para decir en tercia rima / lo que no dijo
¡oh cuán claras señales habéis dado
¡Oh cuán claras señales habéis dado, / alto Bartholomeo de Ruffino, / que de Parnaso y Ménalo el camino / habéis dichosamente paseado! / Del siempre verde lauro coronado / seréis, si yo no soy mal adivino, /
¡oh venturosa, levantada pluma
¡Oh venturosa, levantada pluma / que en la empresa más alta te ocupaste / que el mundo pudo, y al fin mostraste / al recibo y al gasto igual la suma!, / calle de hoy más el escriptor de Numa, / que nadie ll
¡oh, tú, que estás en tu lecho!…
–¡Oh, tú, que estás en tu lecho, / entre sábanas de holanda, / durmiendo a pierna tendida / de la noche a la mañana, / caballero el más valiente / que ha producido la Mancha, / más honesto y más bendito / que e
¡rompeos ya, cielos, y llovednos presto!…
¡Rompeos ya, cielos, y llovednos presto / el librador de nuestra amarga guerra / si ya en el suelo no le tenéis puesto! / Cuando llegué cautivo y vi esta tierra / tan nombrada en el mundo, que en su seno /
¿quién te impele, crüel? ¿quién te desvía?…
¿Quién te impele, crüel? ¿Quién te desvía? / ¿Quién te retira del amado intento? / ¿Quién en tus pies veloces alas cría, / con que corres ligera más que el viento? / ¿Por qué tienes en poco la fe mía