PAIS POEMA

Libros de miguel arteche

Autores

miguel arteche

amargo amor
Teje tu tela, teje de nuevo tu tela; / deja que el mes de junio azote el invierno de mi patria; / teje la tela de acero y de cemento; / junta tus hilos uno a uno, oh hermoso tejedor; / forma tu tela con f
arpa rota bajo la lluvia
Cuando la lluvia tenue detiene los recuerdos / sobre el mar solitario; cuando el tren ha pasado / dejando en los durmientes sus metálicas furias; / cuando tiembla el almendro tocado por los muertos; / cua
canción a una muchacha ajedrecista muerta
Llueve sobre el verano del tablero. / En blanco y negro llueve sobre ti. / Nadie controla tu reloj: te espero / para jugar allí. / ¿Tú mueves o yo muevo? Quién lo sabe. / Quién sabe si allá juega o juega aq
canción del alfil negro y la dama blanca
Negro el Alfil contra la Dama blanca, / negro el Alfil apunta a la garganta / de la blanca Dama, / de la Dama blanca. / Negro el Alfil dispara y se adelanta. / Negra es la bala que va hacia la garganta / de l
canto de partida
¡Recíbeme, recíbeme en la noche, oh viejo viento de junio, / mientras regreso bajo las suaves estrellas silenciosas; / viento amado del invierno, viento de lluvia y eco, / recíbeme hasta el último suspi
comienzo
El jardín se ha posado en mi jardín. / Toda su galaxia resplandece a medianoche. / Los árboles destellan, las flores fulgen. / Tiene el césped una tersura de nimbo. / Bajan los Transparentes / y de sus cuer
dama
Esta dama sin cara ni camisa, / alta de cuello, suave de cintura, / tiene todo el temblor de la hermosura / que el tiempo oculta y el amor desliza. / Esta dama que viene de la brisa / y el rango lleva de su
de pronto en una playa interminable
Toco en la oscuridad las cerraduras. / ¿Cómo llegué hasta aquí? / Es una extraña casa / que rodean tinieblas, y me llaman. / ¿Quién eres tú, la que me canta? / Recuerdo ahora el mar. ¡El mar! Si yo pudiera /
distancia de dos
¿Desde dónde surgiste para encender la llama / sobre la nieve sola? ¿Desde dónde los suaves / besos se levantaron sobre tu piel perdida, / enamorada sombra de unos días lejanos? / Cuando hacia ayer subimo
el agua
A media noche desperté. / Toda la casa navegaba. / Era la lluvia con la lluvia / de la postrera madrugada. / Toda la casa era silencio, / y eran silencio las montañas / de aquella noche. No se oía / sino caer e
escrito al amanecer
Y me dormí pensando en él, mientras la nieve / cae profundamente en mi pasado, y cae / sobre este mar de tinta. Por la noche y el alba / siguió la nave sola. / La esperanza perdí / de encontrarlo. / Nadie hab
este es el fin del cristo abandonado
Este es el fin del Cristo abandonado, / el fin de la lanzada, el clavo y el vinagre, / el nunca más de la Resurrección, / el siempre de la muerte en el Sepulcro, / el fin del pan que multiplica / la sangre,
hay hombres que nunca partirán
Hay hombres que nunca partirán, / y se les ve en los ojos, / pues uno recuerda sus ojos muchos años después de que han partido. / Pueden estar lejanos, / pueden aparecer a medianoche / (si están muertos) / y
la dama sola
Qué tiempo aquel dorado de mi Dama la sola, / cuántas olas oscuras viniéronla a abrazar: / en qué secretas cámaras vi su cuerpo desnudo, / y en su cuerpo la noche que a veces tiene el mar. / Qué playas de
la encantada
La encantada, la ofendida, / la trocada y trastocada, / la que a mí me mudaron / como árbol sin hojas, / como sombra sin cuerpo. / Dios sabe si es fantástica o no es fantástica, / si en el Mundo se encuentra
lágrimas que dejé
Lágrimas que dejé tras la montaña. / Ojos que no veré sino en la muerte. / A través del adiós, ¿quién me acompaña / si mis ojos que ven no pueden verte? / Lágrimas y ojos que estarán mañana / tan atrás del
los días que la ausencia ha devorado
Nunca olvidarás la calle bajo la luz extraña / de septiembre, una tarde; no olvidarás / olores del café que dormía en la taza, / pero tal vez olvides algo, tal vez se ausente algo. / Y ahora sólo escucho
los que llamaron a la muerte
Los que llamaron a la muerte en la muerte han caído. / Los que cavaron la fosa yacen dentro de la fosa. / Estériles alimentos nos trajeron, pesadumbre de panes: / de culpa fue su palabra, su boca y su m
los que resplandecen en la noche
Están aquí en la noche / más jóvenes que nunca, albores de sus venas, / fulgores de sus ojos inviolados: / llamas que arden sin arder, pies y manos / sellados por el óleo: / esplendores que giran sin movers
no hay tiempo si en el agua de diamante
No hay tiempo si en el agua de diamante / que roza nuestros cuerpos / tú y yo nos sumergimos : el agua tuya con el agua mía / de tu boca , y apenas el hundir / de los secretos labios en el mar. / Sólo tu pi
noche perdurable
Apóyate, noche, sobre nuestros pechos: éntranos / en tu centelleante oscuridad. / Noche de los amantes que yacen sepultados, / noche de la serpiente que nos acecha siempre. / Solemne y alerta / apóyate para
nocturno a la distancia
Ahora, allá en los años, en los lejanos años, / desde ese tiempo de oro, desde esos días altos, / vuelves, niño lejano, tapia bajo la luna. / Regresas a esta ventana, tarde llena de viento / sobre el mar.
primera madrugada
Escucha, susurrante, el tiempo de las estrellas, / la silabeante madrugada que se acerca. / Escúchate el cuerpo que tembloroso aguarda, / la llave desolada del abrazo, el trémulo contacto, / la mano que t
retrato de una estudiante
Todas las cosas del tiempo, todas las cosas del viento, / vibran entre las suaves calles en el crepúsculo. / Nombres derramados, habitaciones solas, / viejas conversaciones derramadas un día, / voces de m
si no es a oscuras no te veo
Si no es a oscuras no te veo. / Si no es a noche no te alcanzo. / Si no es en ay donde me tiemblo. / Si no es perdido cuando parto. / Si apenas agua sobre el fuego. / Si apenas fuego sin la mano. / Si apenas
soliloquio de la enamorada de la noche
Pero ayer no fue tu tiempo. Tu tiempo comenzaba / detrás de la oscuridad, en las doradas / tumbas de algún otoño. Porque tu tiempo / no es el de ayer, ni siquiera será el que me arranques / el día de la m
thomas wolfe camina por virginia
A Guillermo Trejo / A través de la noche vas dejando tu ausencia, / sin hojas que desde el bosque anuncien lo que has dejado, / sin puertas que penetren tus pasos oscurecidos. / Oh impalpable, oh músico d
tierra ausente, no has de volver jamás
Por eso, cuando el vientre sinuoso del alcohol te rodea; / cuando las luces de las calles resbalan por tus ojos / como extrañas bocas planetarias; / cuando -con los puños ardientes- / preguntas por el pas
última primavera
La luz bajaba desde la colina. / El sonido de un tren, un paso que he perdido. / Juventud, herida de otro tiempo, / te alejas soñolienta / como una verde lámpara sepultada en la noche… / Algo silencioso / est