miguel anxo fernán-vello
beso nocturnoConozco de la mujer el beso nocturno, espiral / y térreo. / Velocísimo labio / musculado / requema en un abismo de / húmeda luz que adentra. / Oleosa dulzura templando /
el cuerpo es ser, estar en su arteEl cuerpo es ser, estar en su arte… en el misterio / de los ojos / donde perfectos bosques, aguas, aves, / hierven la luz dulce del atardecer, / viejas maderas se p
los dedos se enamorabanLos dedos se enamoraban / de la nuca suave / caían por la espalda / dibujando caricias / y en la curva pulida / de la cintura redonda / donde crecen las nalgas / blancas
poema crepuscularDe qué constan las lunas del tiempo hecho ocaso / de tardes que no vuelven a derivar en noches, / qué materiales suspendidos de un único momento / permanecen soná
primaveraHay un país de sangre verde que corre inmensamente por los / campos y eleva brillos altos en los árboles despedidos al cielo. / Es un reino de mil tierras al so
retrato privadoTal vez la ceniza azul que brilla en sus ojos / sea el temblor del aire, lo lejano / tantas veces sentido cuando muere la tarde. / Y la luz, un enigma, un destell
ría iPolvaredas de luz suspensas sobre la ría. Aire vegetal inmóvil / sobre el aliento antiguo del agua. Fluyente ser submerso en el / polvo de la tierra ebria de lu
terra cha iAnalizo el cóncavo milagro de la luz trazada sobre las últimas / líneas de la llanura. / Inscribo un surco de texturas doradas en los ojos enlazados a / la insupe