miguel angel zapata
el cielo que me escribeCielo blanco sin polvo ni memoria. Cielo que limpia la visión del ave clavada sobre la arena. Cielo de algas y peñas en el moho: aire de ninguna flor, brisa de ningún árbol donde no se escribe el
la otra ventanaUno se cansa de estar solo delirando con su ventana en medio de la calle, entre la nieve que arrastra su blancor por los callejones olvidados. Uno se cansa de salir a buscar la misma mujer con el
la vela del cuervoNadie sabe por qué la ciudad esconde el lenguaje / oscuro de las aves y los muertos. / El cuervo permanece callado, no quiere abrir la / bisagra y dejar salir su luz por la rendija de una / bocacalle. / Más
los muslos sobre la gramaEscribo por la muchacha que vi correr esta mañana por el cementerio, la que trotaba ágilmente sobre los muertos. Ella corría y su cuerpo era una pluma de ave que se mecía contra la muerte. Entonce
un gorrión en la casa de los once patiosInsisto en que deberías huir volando por el patio de los geranios sin mirar el cielo de las rosas. Luego podrías escribir algo en el patio de Homero, y buscar algún amor en el patio de la Pasión.
uno se cansa de estar soloUno se cansa de estar solo delirando / con su ventana en medio de la calle, / entre la nieve que arrastra / su blancor por los callejones olvidados. / Uno se cansa de salir a buscar la / misma mujer con el