mía gallegos
coreografíaEn fin / que no he vivido nada. / No sé qué cosa es una guerra / y tengo como prisión al cuerpo / y alma como campo de batalla. / Me debato entre la duda / de reflexionar o fluir; / esto es situarse en el palco
de «los reductos del sol»III / Me aferro al cuerpo / como único reducto permitido. / Carezco de sitios de ternuras y llantos. / De nuevo palpo la llama del pájaro quebrado. / Busco abrigo en lana. / He puesto mis pies debajo de las a
el claustro elegidoNo busco nada. / A nadie aguardo en este día. / Esperar es una de las raras / estratagemas de Dios / para detenernos en un punto. / Mi país: / montaña verde y lluvia. / Un caballo se pierde en la llanura / imagin
el ojo de la agujaVII / Al amor llegué con un grito de seda / y puse las dos mejillas, / el cuerpo y la conciencia. / Nada quedó de mí, / ni siquiera una carta, / ni siquiera un espejo en donde reconocerme. / Mas aprendí a pasar
en mi habitación tejo el vientoEn mi habitación tejo el viento. / Ignoro si son remotas mis lágrimas / o si están guardadas al lado de amarillas / fotografías, / junto a dedales y agujas que sollozaron. / Cavilo uniendo las puntas de la
hay dos caminos en mi vidaII / Hay dos caminos en mi vida. Siempre / los hubo. En cada uno hallé un ánfora / con el agua hasta los bordes. De las dos / aguas he bebido hasta saciarme. Mas / ahora, he llegado al final de cada trecho /
hija de la tierra soyIII / Hija la tierra soy. Amante de la muerte. / A menudo en mis sueños la verdad se revela por / completo. / Crecen mis manos y mis pies hasta enroscarse / en un enorme tronco. / Deja que sea yo quien te pen
mi rebeliónUn día partí lejos. / Cuando mi padre se olvidó / que yo tenía senos. / Callé de golpe y dije adiós. / – Decir adiós es tener / pájaros feroces en las manos -. / Me fui hacia allá / donde todo es azul / y es torr
mía de nadieMía gallegos. / Mía de nadie. Mía de mí. / Sin una biografía. / Tierna. Casi ácida. / Con un destino trazado / en una cruz. / Mía Gallegos. Mía de nadie, / de nadie, nadie, nadie, nadie. / Aferrada a la ternura / c
narcisoNarciso no era bello ni hermoso. / Lo embriagó su propia pequeñez, / su rostro en el otro rostro. / No halló la paradoja, / la secreta lámpara, / los jaspes, / el centro de luz entre sus cejas. / No tuvo por de
toco la carta suavementeXIV / Toco la carta suavemente. El mago murmura / algunas palabras que no entiendo. Dice que / la mujer del coche soy yo. / No puedo lanzarme desde aquí, aunque quisiera / tener el valor de hacerlo. Soy yo,
vuelvo a la nocheDe pronto vuelvo / a la noche / con mis zapatos de agua. / Me desnudo / en el lento / ejercicio de mis manos / y busco / solamente / un objeto mío, / un pequeño barco, / un cometa, / un circo de inventadas cosas, / figur