melchor de palau
a la geologíaA mi profesor el distinguido ingeniero / ROGELIO DE INCHAURRANDIETA / ODA / Ábreme, Tierra, las profundas hojas / que muestran de tu vida los afanes, / y, nuevamente, las antorchas rojas / enciende de tus hór
a la imprentaPerdona ¡oh sombra augusta de Quintana! / si es osada mi pluma, / el tema a proseguir que con lozana / inspiración trataste y gloria suma; / humilde es el deseo que la mueve: / pues loaste la Imprenta en su
a la locomotoraODA / Watt, Stéphenson, Crámpton, yo os conjuro; / en premio a vuestro infatigable anhelo, / dejad un punto el inmortal seguro, / pisad de nuevo la región del suelo; / y, al contemplar con ávida mirada, / de
al carbón de piedraODA / Este, que veis, carbón endurecido, / yacer a mantos en terrestre fosa, / rayos de claro sol un tiempo ha sido, / A la voz de la Industria poderosa, / abandona, cual Lázaro, su tumba, / y a más vida resu
al polo árticoODA / ¡Dó estás! ¡Por qué te ocultas / con pertinacia tanta, / y en sudarios de hielo te sepultas, / que dique ponen a la humana planta! / ¡Acaso, al descubierto, en ti se apoya / el sabio mecanismo, / labrado
crepuscular¡Cuán plácidas al alma las horas de tristeza / en que la tarde muere, al toque de oración! / Del sol en el cenit, da el rayo en la cabeza, / al ponerse en ocaso, nos da en el corazón.
el rayoI / Como caballo salvaje, / saltando de nube en nube, / corre inquieto, baja y sube / sin frenos y sin rendaje; / tenido fue por mensaje / de celestiales enojos, / pues, lanzando dardos rojos, / el alto muro derr
en claseDando vueltas al globo de los mundos, / asombrado un alumno así exclamaba / «en torno a tan pequeños continentes: / ¡cuánta agua!» / mientras yo, por las penas abrumado, / murmuraba inconsciente estas palab
en el laboratorio«Voy pesar??me dije el otro día?? / una lágrima mía.» / y saqué del armario una balanza / de suma precisión. / «Ya sé cuál escoger: la no llorada / dura y concrecionada / que, cual badajo de campana rota, / yac
geografía amorosaDos partes tiene el mundo, según cuento, / dos partes nada más; / una donde estás tú, mi dulce aliento, / otra donde no estás.
glorias efímeras del artista dramáticoe fia con l'opre eterno anche il mio amore. / M. BUONARROTTI (Son. xxxix). / ODA / De Paros en la pródiga cantera / arranca Fidias un informe bloque, / y, del cincel al choque, / va, con mano certera, / labrand
la forma poéticaSONETO / Quien desea encontrar substancia pura / nunca la busca en el revuelto cieno, / ni en el hierro en fusión, de escorias lleno, / sino bajo una armónica figura. / En cristales de mágica tersura, / que c
la poesía y la cienciaMuda la lira en la indolente mano; / desceñida la túnica; en el aire / la flotante abundosa cabellera, / que ya no logra sujetar el mustio / laurel de Dafne, sube la Poesía / a paso lento el Léucade riscoso
la primera vuelta al mundoA Sebastián Elcano / ODA / ¿Qué insólita derrota / a seguir va la temeraria flota / que se apercibe a abandonar velera / de Sanlúcar la plácida ribera? / ¿Acaso quiere España / que otro dominio en apartada zona
la unidad de las fuerzasSONETO / A mi amigo el escultor Querol / Veo brotar de tu fecunda mano, / a que tantas creaciones son debidas, / la Unidad de las fuerzas conocidas, / que la vetusta alquimia buscó en vano. / Como para tu gen
las plantas insectívorasAun cuando es gigantesca la Natura, / a paso de gigante no camina; / desde la sombra oscura / al sol, que los espacios ilumina; / desde la ingente mole de granito, / al aire, que en su falda juguetea; / desde
por ley de herenciaArrojáronlos, sí, pero en sus ojos / quedó impreso el hermoso panorama / del Paraíso, y la siniestra llama / de aquella espada, fulminando enojos. / Por eso al contemplarse todo amante / en las pupilas de s
un secreto de las floresEs cosa averiguada, / por dos naturalistas comprobada, / que influyen los colores / en el aroma de las gayas flores. / Con germana paciencia, / que no hasta dar con la evidencia, / sometieron a ensayo / cuantas