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Libros de meira delmar

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meira delmar

alguien pasa
Alguien pasa y pregunta / por los jazmines, madre. / Y yo guardo silencio. / Las palabras no acuden / en mi ayuda, se esconden / en el fondo del pecho, por no subir vestidas / de luto hasta mi boca, / y derrama
allá
Si acaso al otro lado de la vida / otra vez, por azar, nos encontramos, / ¿se reconocerán nuestras miradas / o seremos tan sólo un par de extraños? / De todos modos te amaré lo mismo. / Juntos. O separados.
ausencia de la rosa
Detenida / en el río translúcido / del viento, / por otro nombre, amor, / la llamaría / el corazón. / Nada queda en el sitio / de su perfume. Nadie / puede creer, creería, / que aquí estuvo la rosa / en otro tiempo. /
breve
Llegas cuando menos / te recuerdo, cuando / más lejano pareces / de mi vida. / Inesperado como / esas tormentas que se inventa / el viento / un día inmensamente azul. / Luego la lluvia / arrastra sus despojos / y me
canción lejana
Y yo también como la tarde / toda me tornaré dichosa / para quererte y esperarte. / Iluminada de tus ojos / vendrá la luna, / vendrá la luna por el aire. / Tú me querrás inmensamente. / Mi corazón será infinito
carta de roma
Te escribo, amor, desde la primavera. / Crucé la mar para poder decirte / que, bajo el cielo de la tarde, Roma / tiene otro cielo de golondrinas, / y entre los dos un ángel de oro pasa / danzando. / La cascad
de paso
No es el tiempo / el que pasa. / Eres tú / que te alejas / apresuradamente / hacia la sombra, / y vas dejando caer, / como el que se despoja / de sus bienes, / todo aquello que amaste, / las horas / que te hicieron la
dejo este amor aquí
Dejo este amor aquí / para que el viento / lo deshaga y lo lleve / a caminar la tierra. / No quiero / su daga sobre mi pecho, / ni su lenta / ceñidura de espinas en la frente / de mis sueños. / Que lo mire mis ojos
deshora
Cuando llegué te habías / ido del brazo de otro amor. / Y no quise decirte: «Vuelve, / perdóname esta vez, / se me hizo tarde, / fue un pequeño descuido / de la vida, una leve / distracción del destino». / Aquel
desvelo
A la hora del alba cuando el sueño / me abandona, / recorro los momentos / de nuestro amor, en busca / de los rostros de entonces, / los sueños, las palabras. / Todo en vano. / Nos fue borrando el tiempo, / sus i
el escudo
Cuánto te quise, amor, cuánto te quiero, / más allá de la vida y de la muerte. / Y aunque ya nunca más he de tenerte, / eres de cuanto es mío lo primero. / Más que el sol del estío, verdadero, / tu recuerdo
el llamado
Tú estarás lejos. / Yo dejaré la vida / como un ramo de rosas / que se abandona para / proseguir el camino, / y emprenderé la muerte. / Detrás de mí, siguiéndome, / irán todas las cosas / amadas, el silencio / que
el milagro
Pienso en ti. / La tarde, / no es una tarde más; / es el recuerdo / de aquella otra, azul, / en que se hizo / el amor en nosotros / como un día / la luz en las tinieblas. / Y fue entonces más clara / la estrella, el
el recuerdo
Este día con aire de paloma / será después recuerdo. / Me llenaré de él / como de vino un ánfora, / para beberlo a sorbos cuando quiera / recuperar su aroma. / Antes que vuele hacia el ocaso, antes / de ver cóm
este amor
Como ir casi juntos / pero no juntos, / como / caminar paso a paso / y entre los dos un muro / de cristal, / como el viento / del Sur que si se nombra / ¡Viento del Sur! parece / que se va con su nombre, / este amor.
huésped sin sombra
Nada deja mi paso por la tierra. / En el momento del callado viaje / he de llevar lo que al nacer me traje: / el rostro en paz y el corazón en guerra. / Ninguna voz repetirá la mía / de nostálgico ardor y f
instante
Ven mirar conmigo / el final de la lluvia. / Caen las últimas gotas como / diamantes desprendidos / de la corona del invierno, / y nuevamente queda / desnudo el aire. / Pronto un rayo de sol / encenderá los verde
la ausencia
Se me perdió tu huella. / Un viento / huracanado y frío la borró del sendero, / dejándonos los pasos / sin rumbo alguno ahora, / sin saber hacia dónde / orientar el destino. / En torno de esta inmensa / soledad g
la hoguera
Esta es, amor, la rosa que me diste / el día en que los dioses nos hablaron. / Las palabras ardieron y callaron. / La rosa a la ceniza se resiste. / Todavía las horas me reviste / de su fiel esplendor. Que
la tarde
Te contaré la tarde, amigo mío. / La tarde de campanas y violetas / que suben lentamente a su pequeño / firmamento de aroma. / La tarde en que no estás. / El tiempo, detenido, se desborda / como un dorado río
memoria
Mar de mi infancia. Caracolas, / arena de oro, velas blancas. / Si alguien cantaba entre la noche / a las sirenas recordaba. / Simbad venía en cada ola / sobre la barca de mi sueño, / y me nombraba capitana / d
muerte del olvido
Se me murió el olvido / de repente. / Inesperada- / mente, / se le borraron las palabras / y fue desvaneciéndose / en el viento. / En busca suya el corazón tocaba / todas las puertas. / Nadie. Nada. / Y allí donde es
muerte mía
«La muerte no es quedarme / con las manos ancladas / como barcos inútiles / a mis propias orillas, / ni tener en los ojos, / tras la sombra del párpado / el último paisaje / hundiéndose en sí mismo. / La muerte n
narciso
Asomado a la fuente ve que el agua le mira / con el trémulo asombro de su propia belleza. / Los ojos ya no pueden rescatar la mirada / que ha olvidado en las redes hialinas del espejo. / Nunca nadie en la
nueva presencia
Venías de tan lejos como de algún recuerdo. / Nada dijiste. Nada. Me miraste a los ojos. / y algo en mí, sin olvido, te fue reconociendo. / Desde una azul distancia me caminó las venas / una antigua memor
otra presencia
Ahora estamos unidos / para siempre. / No importa que te hayas / marchado, / que la puerta / no se abra más / para esperar tus pasos, / ni importa que en las manos / que me encuentran / no me rocen las tuyas. / Andas
pasa el viento
De aquel amor que nunca fuera mío / y sin embargo se tomó mi vida, / me queda esta nostalgia repetida / sin fin, cuando sollozo y cuando río. / A veces desde el fondo del estío, / llega la misma música entr
perfume
Vuelvo a tenerte, amor, / como si nunca / te me hubieras ido. / Tus manos me recorren / el rostro suavemente, / y te oigo la voz en un / susurro / que me roza el oído. / Vuelvo a tenerte / y pienso en el perfume / qu
presencia en el olvido
Tú ya no tienes rostro en mi recuerdo. Eres, / nada más, la dorada tarde aquella / en que la primavera se detuvo / a leer con nosotros unos versos. / Y eres también esta tenaz y leve / melancolía que sus pa
raíz antigua
No es de ahora este amor. / No es en nosotros / donde empieza a sentirse enamorado / este amor por amor, que nada espera. / Este vago misterio que nos vuelve / habitantes de niebla entre los otros. / Este des
reclamo
¡Amor! ¡Amor! ¡Qué has hecho de mi vida! / mi vida era como un agua mansa, / como un agua ceñida. .. / Antes de ti, ¡qué fácil para el alma / la espera de sus pasos, y qué fácil / su ligera partida…! / Antes
reminiscencia
Un breve instante se cruzaron / tu mirada y la mía. / Y supe de repente / -no sé si tú también- / que en un tiempo / sin años ni relojes, / otro tiempo, / tus ojos y mis ojos / se habían encontrado, / y esto de aho
romance de barranquilla
Porque nació frente al alba / y en el sitio de la brisa, / le dieron un nombre claro / de flor o de lluvia fina. / Un nombre para decirlo / en medio de la sonrisa, / enamorados los ojos / y el corazón: ¡Barranq
soneto a la rosa
En las manos del alba vi la rosa. / Huía de sí misma perseguida / por su propia hermosura repetida / en pétalos y en rosa jubilosa. / Con un alto vaivén de mariposa / la rosa, ya en el aire, detenida / quedab
soneto del amor evocado
Toca mi corazón tu mano pura, / lejano amor cercano todavía, / y se me vuelve más azul el día / en la clara verdad de la hermosura. / Memoria de tu beso, la dulzura / recobra su perdida melodía. / y torna al
soneto en el amor
Estoy, amor, en ti y en el dorado / desvelo de tu clima deleitoso, / con el ardido corazón gozoso / de su vivo tormento enamorado. / Y te nombro mi día iluminado. / Y te digo mi tiempo jubiloso. / Alto mar de
soneto insistente
Cuando presiente el corazón la gloria / de ser libre por gracia del olvido, / me llegue entre la noche, como el ruido / del mar en la distancia, tu memoria. / Con ella viene la tenaz historia / de lo que pu
soneto marinero
Digo tu nombre, mar, tu nombre ardido / de soles y de júbilo creciente, / y el corazón enamorado siente / más clara la presencia del latido. / Velero que navega repetido / por los quietos espejos de la fren
todavía
Amor de amor aquel que nos uniera / una vez en el tiempo ya distante. / Amor en que tú fuiste amado, amante / y yo amante y amada también fuera. / Otro amor sin igual no conociera / nunca el haz de la tierr