medardo ángel silva
a un poetaNo llames una noche de llantos a tu vida, / ni pienses tu dolor tan hondo y duradero: / ofendes al que sufre la verdadera herida, / al hermano que calla su dolor verdadero. / Mercader de sollozos, profesi
actitudLoco rebelde a las duchas y a las camisas / de fuerza que se llaman teorías y problemas, / mi espíritu oye vagas palabras indecisas / y, con esas palabras, suele hacer sus poemas. / Mi corazón no es cuerd
al espíritu lírico de…Al espíritu lírico de / Abraham Valdelomar / Está en el bosque, sonrosada, / la luna de la madrugada. / El negro bosque rememora / lo que miró desde la aurora: / Se recuerda, temblando, una hoja / del lobo y Ca
al vago de las celestes liras…Al vago de las celestes liras / del viento que divaga en la arboleda / cantas, y no se sabe si suspiras / o si es el ruiseñor que te remeda. / Tus negros ojos de mirar doliente / no sé en qué cuadro de Rose
amadaEl duro son de hierro tornaré melodía / para cantar tus ojos! -violetas luminosas- / la noche de tu negra cabellera y el día / de tú sonrisa, pura más que las puras rosas. / Tú vienes con el alba y con la
amanecer cordialAh, no abras la ventana todavía, / es tan vulgar el sol!… La luz incierta / conviene tanto a mi melancolía… / me fastidia el rumor con que despierta / la gran ciudad… Es tan vulgar el día!… / Y ¿para qué la
aniversario¡Hoy cumpliré veinte años: amargura sin nombre / de dejar de ser niño y empezar a ser hombre / de razonar con lógica y proceder según / los sanchos profesores del sentido común! / ¡Me son duros mis años -
atravesó la oscura galería…Atravesó la oscura galería… / al Angelus… llamaban al rosario… / La religiosa voz del campanario / vibraba en la quietud de la Abadía. / En sus manos de nácar oprimía / el viejo Kempiso el Devocionario… / La
ayer miré unos ojos africanos…Ayer miré unos ojos africanos / en una linda empleada de una tienda / Eran ojos de noche y de leyenda / eran ojos de trágicos arcanos… / Eran ojos tan negros, tan gitanos, / vagabundos y enfermos, ojos seri
canción de tedio¡Oh, vida inútil, vida triste, / que no sabemos en qué emplear! / Nos cansa todo lo que existe / por conocido y por vulgar. / ¡Nuestro mal no tiene remedio / y por siempre vamos a sufrir / la cruel mordedura
citeresCon el frú-frú sedoso de femenil enagua / deshilaba en la costa sus encajes el agua… / Oh, la isla melodiosa! / surgía de las ondas como una enorme rosa / primaveral, o el cuerpo de la niña; / era la volupt
convaleciente de aquel mal extraño…Convaleciente de aquel mal extraño, / para el que sólo tú sabes la cura, / como un fugado de la sepultura / me vio la tarde, fantasmal huraño. / Segó mis dichas la Malaventura / como inocente y cándido reba
cuando de nuestro amorCuando de nuestro amor la llama apasionada / dentro tu pecho amante contemples extinguida, / ya que solo por ti la vida me es amada, / el día en que me faltes, me arrancaré la vida. / Porque mi pensamient
danse d´anitraVa ligera, va pálida, va fina, / cual si una alada esencia poseyere. / Dios mío, esta adorable danzarina, / se va a morir, va a morir… se muere. / Tan aérea, tan leve, tan divina, / se ignora si danzar o vo
danza orientalDanza la danza caprichosa… / (¿Tórtola…?) ¿Salomé…? / Y tras el fino velo rosa / sonríe Astarté. / En el crepúsculo amatista / llena la gracia del jardín / Bablbul saluda la imprevista / danza… ¡Salve Mahanaím…
dime -¿qué filtro da tu boca?…Dime -¿qué filtro da tu boca / en su divino beso cruento, / que hace vibrar mi carne loca / como a la débil hoja el viento? / ¿Con qué fórmula cabalística / mi pena rindes dulcemente, / cual la celeste Rosa M
divagaciones sentimentalesPrincesa de los ojos floridos y románticos / que vierten una suave luz purificadora, / por quien deshojo todos los lirios de mis cánticos / y hay en mis negras noches esplendores de aurora; / sé que tus m
el alba de jesúsSeñor, en mí me busco y no me encuentro… / ¿Dónde la claridad del nuevo día / cuya luz inmortal fulgura dentro / del corazón sin pena ni alegría? / Tú eres la paz, y yo soy la contienda; / tú eres la luz, l
el alma en los labiosPara mi amada / Cuando de nuestro amor la llama apasionada, / dentro de tu pecho amante contemples extinguida, / ya que sólo por ti la vida me es amada, / el día en que me faltes me arrancaré la vida. / Por
el alma presaLas interrogaciones con que, en horas fatales, / queremos sondear la Esencia Verdadera, / son voces a la Esfinge siempre muda, señales / en la sombra que nadie ve de la otra ribera. / Sí; de nuestro dolor
él empieza donde acaban…Él empieza donde acaban / Espacio y Tiempo: su faz / ve lo que es y lo que ha sido / y lo que siempre será. / La luz que hace su palabra / ningún viento apagará. / La mar le llama su brida / y su rienda el hura
el ingratoTú, que en la universal carnestolenda / ostentas, bajo el rostro sonreído, / mal pensamiento y corazón podrido: / ven, descansa a la sombra de mi tienda; / alégrate, sonríe, ten mi ofrenda / de frescas poma
el pálido infante…El pálido infante / una extraña locura tenía, / el pálido infante / poseer una estrella quería… / Para curar su mal, el rey hizo venir / de un imperio lejano a la infanta más bella, / pero, el príncipe, al ve
el retornoY vuelves —brisa, nube, flor y trino— / para mi corazón que nada espera, / a mis rotos palacios de quimera / sepultos en la arena del camino. / El dulzor de la extinta primavera / guarda mi corazón —vaso di
en el umbral de la nocheInfinito deseo de alas, / continuas nostalgias de vuelo: / corazón mío que te exhalas / como grano de mirra al cielo. / Beso, rosa, mujer y lira: / ya sé la vanidad de todo; / sé de la sierpe que conspira / con
epístolaHermano, que a la diestra del padre Verlaine moras / y por siglos contemplas las eternas auroras / y la gloria del Paracleto, / un mensaje doliente mi cítara te envía, / en el cuello de nieve de la alondr
estampas románticasII / El paisaje es de fábula. ..de ensueño. ..hasta la luna / suscita la ilusión de mágicos países… / El jardín encantado, cuando suena la una, / entre el perfume de almas ve mil espectros grises. / Como un
estancias1. Aquella dulce tarde pasaste ante mi vista / soberbia, en el decoro de tu vestido rosa; / inefable, irreal, melodiosa, imprevista, / como si abandonara su plinto alguna diosa. / Y perfumando la hora de
fantasía nocturnaEn la penumbra florida, / la luna llena de enero / da el valor de nuestra vida: / cero. / Por el estrellado allá, / gris, piruetea la Luna; / y el reloj suspira / la una. / Algo de nosotros mismos / sube a buscar e
fue en un poniente mágico de púrpura y oros…Fue en un poniente mágico de púrpura y oros: / con música de brisas en los pinos sonoros, / rítmicas desfilaban las horas, al ocaso, / tal una ronda griega cincelada en un vaso; / un terciopelo verde pare
guárdate tus sonrisas: mi corazón hastiado…Guárdate tus sonrisas: mi corazón hastiado / como fruto en sazón, a la tierra se inclina; / la senda ha sido larga, amiga; estoy cansado / y quisiera gozar de mi hora vespertina. / Odio aquellos amores de
hoy cumpliré veinte años. amargura sin nombre…Hoy cumpliré veinte años. Amargura sin nombre / de dejar de ser niño y empezar a ser hombre; / de razonar con lógica y proceder según / los Sanchos, profesores del sentido común. / Me son duros mis años y
intermezzoLa seda de tus lánguidas pestañas / a proteger tus ojos descendía, / ante la encantadora bicromía, / de las aristocráticas arañas. / Un solemne mutismo de campañas / al Vesper, nuestras almas invadía; / y, de
la extraña visitaPor la noche la Muerte las alcobas visita / donde dormimos nuestros apetitos bestiales y, / buen vendimiador, los frutos excogita / de sus vendimias eternales. / Una vez a mi lado llegó calladamente / y, cu
la investiduraFue en un poniente mágico de púrpura y oros: / con música de brisas en los pinos sonoros, / rítmicas desfilaban las horas, al ocaso, / tal una ronda griega cincelada en un vaso; / un terciopelo verde pare
la ronda de nocheRueda como una lágrima en la atmósfera fina, / la voz del campanario antiquísimo: la una… / y su eco pasa, leve como una ave marina, / sobre los techos blancos de escarcha de la luna. / Finge una lanzón l
la sombra de una lágrimaY pregunté a la mágica sibila: / —¿Un constante recuerdo, un vago aroma / de sueño extinto, de ternura muerta, / como la suave estela de un perfume, / quedará de mi paso por la vida, / entre los hombres?… / Y
las alas rotasEn continuas orgías cuerpos y almas servimos / a los siete lobeznos de los siete pecados: / la vid de la Locura de sus negros racimos / exprimió en nuestras bocas los vinos condenados. / Pálidas majestade
llamé a tu corazónLlamé a tu corazón… y no me ha respondido… / pedí a drogas fatales sus mentiras piadosas… / ¡En vano! Contra ti nada puede el olvido: / he de seguir de esclavo a tus plantas gloriosas. / Invoqué en mi vig
llamé a tu corazón... y no me ha respondido...Llamé a tu corazón… y no me ha respondido… / pedí a drogas fatales sus mentiras piadosas… / en vano! contra ti nada puede el olvido: / he de seguir de esclavo a tus plantas gloriosas! / Invoqué en mi vigi
lo tardíoMadre: la vida enferma y triste que me has dado, / no vale los dolores que te ha costado; / no vale tu sufrir intenso madre mía, / este brote de llanto y de melancolía. / ¡Ay! ¿Por qué no expiró el fruto
ofrenda a la muerteMuda nodriza, llave de nuestros cautiverios, / Oh, tú que a nuestro lado vas con paso de sombra, / ¡Emperatriz maldita de los negros imperios, / ¿cuál es la talismánica palabra que te nombra? / Puerta sel
ojos africanosAyer miré unos ojos africanos / en una linda empleada de una tienda. / era ojos de noche y de leyenda / eran ojos de trágicos arcanos.. / . / Eran ojos tan negros, tan gitanos, / vagabundos y enfermos, ojos s
oración de nochebuenaInfante-Dios: el pálido bardo meditabundo / canta el advenimiento del divino tesoro, / y, ante quien da su vida al corazón del mundo, / ofrenda su plegaria -su mirra, incienso y oro-. / No por el que cele
otras estampas románticasI / Daba el heno cortado su olor y su frescura / y el sonámbulo río su monótona música. / Iba en el cielo azul, como una reina impúdica, / la luna sonrosada, soñolienta y desnuda. / La sombra de las ramas,
palabras de otoñoA Miguel Ángel Barona / Guárdate tus sonrisas: mi corazón hastiado / como fruto en sazón, a la tierra se inclina; / la senda ha sido larga, amiga; estoy cansado / y quisiera gozar de mi hora vespertina. / O
poema de la carne¡Carne del asesino, maldita podredumbre / que pende de las horcas en fúnebres racimos / y muestra a las pupilas de ávida muchedumbre / la malévola herencia que todos recibimos!… / Oh carne de los mártires
romanza de los ojosCálido estío de tus grandes ojos. / Negras flores, en selvas encantadas, / que abre la reina de los claros ojos, / el alba de las manos sonrosadas. / Lámpara astral de tus miradas puras. / Pálida luz de sol
rugió el lascivo mar a la manera…Rugió el lascivo mar a la manera / de un sátiro de barbas temblorosas, / al poner tu presencia en la ribera / su gracia peculiar sobre las cosas. / Joyas raras y sedas olorosas / prestigiaban tu dulce prima
se va con algo míoSe va con algo mío la tarde que se aleja… / mi dolor de vivir es un dolor de amar, / y al son de la garúa, en la antigua calleja, / me invade un infinito deseo de llorar. / Que son cosas de niño me dices…
se va con algo mío la tarde que se aleja…Se va con algo mío la tarde que se aleja; / mi dolor de vivir es un dolor de amar; / y al son de la garúa, en la antigua calleja, / me invade un infinito deseo de llorar. / Que son cosas de niño, me dices
silenciosa y eternamente va a nuestro lado…Silenciosa y eternamente va a nuestro lado, / con paso sin rumor, enigmático y ledo, / grávido de misterios el rostro enmascarado, / seguido del horror, la tiniebla y el miedo. / Pasan las horas dulces en
sin razónDime -¿qué filtro da tu boca / en su divino beso cruento, / que hace vibrar mi carne loca / como a la débil hoja el viento? / ¿Con qué fórmula cabalística / mi pena rindes dulcemente, / cual la celeste Rosa M
soneto¡Oh, silenciosa Reina, coronada / de sombras y de pálido asfodelo, / cuyos míticos ojos de consuelo / tienen el infinito en su mirada!: / ¿Ha crujido la fúnebre enramada / bajo tu pie levísimo de hielo?… / Y
tapizLos húmedos myosotis de tus ojos / sugieren claros lienzos primitivos / con arcángeles músicos de hinojos / y santas de los góticos motivos. / Copiaron esos místicos sonrojos / los ingenuos maestros primiti
tu juventud de música, de fragancia y de trino…Tu juventud de música, de fragancia y de trino, / huele a magnolias húmedas, a mojada reseda… / Es un olor carnal y espiritual, un fino / olor que llevo en mí sin que olvidarlo pueda. / De tu blancura me
vesper marinoRugió el lascivo mar a la manera / de un sátiro de barbas temblorosas, / al poner tu presencia en la ribera / tu gracia peculiar sobre las cosas. / Joyas raras y sedas olorosas / prestigiaban tu dulce prima
vimos los laberínticos senderos interiores…Vimos los laberínticos senderos interiores / ideas como larvas y monstruos roedores—: / toda la fauna y flora que nutren el Espanto / y la Locura… / El aire sabía a sangre y llanto. / Y llegamos al círculo
voces en la sombraEstá en el bosque, sonrosada, / la luna de la madrugada. / El negro bosque rememora / lo que miró desde la aurora: / Se recuerda, temblando, una hoja / del lobo y Caperuza Roja; / del áureo son del olifante / d
y es una tristeza más en mi tristezaEl lento son de la garúa, / en la calle del arrabal, / en mi corazón acentúa / la dolencia sentimental. / Simula, con su intermitente / lagrimeo, la lluvia clara, / la voz de algún adolescente / lloroso, que si
¡el duro son de hierro tornaré melodía!…¡El duro son de hierro tornaré melodía / para cantar tus ojos! -violetas luminosas- / la noche de tu negra cabellera y el día / de tu sonrisa, pura más que las puras rosas. / Tú vienes con el alba y con l
¡oh, angustia de querer expresar lo inefable!…¡Oh, angustia de querer expresar lo inefable, / cuando, ave prisionera, una emoción agita / sus alas en la cárcel del verbo miserable, / que no traduce en ritmos su dulzura infinita! / ¡Ay, vale más el pá