maurice echeverría
anorexiaAnorexia, vida / de las voces vomitadas, ironía, / pulpo de los designios resignados, / poesía para quebrados principiantes. / He visto la arboleda, los hilos verde
apenas te veoApenas te veo, o antes de verte, / en lo mínimo del encuentro, / ya presiento que lo que nos rodea / es nuestra trampa, / que el cielo tiembla. / Pero nos salvamos, a
bar (2)Es esa frontera, eso insalvable / en los pliegues, / en las cavernas, / en los sitios extenuados / de la sola nostalgia. / Hoy es la cansada carne y su fisura, / la pro
cuerpoCompruebo apodíctico la evidencia / del hueso / atónito / Aquí soy, aquí entiendo el rasgo roto / el rostro perpetrado / la luz tardía, la tardía luz / de este templo / d
nil admirariYo vivo para el crimen, / pero para el crimen de cada día, / el crimen sin porvenir. / Es por eso que paso y camino por esta ciudad / vegetante, / tercermundista / (Gua
quiero mirarteQuiero mirarte, dejar encendida la luz. / Quiero no estar seguro de mis cegueras, / encender las esquinas de esta cama constante. / Porque demasiado sabemos de la
un romance retroA lo lejos, / los espantapájaros distantes / se hunden en su gloria. / Escuchar la máquina contestadora, / descubrir que nadie llamó / a tiempo. / Haciendo turnos / en la
urbeNo: no los otros son mejores / el niño atrofiado / en el sentido de que no están conscientes los odia / sus formas de ajar los odia a todos / de irrumpir en la real
yo soy eseYo soy ese que se suicida en las esquinas. / Es cierto. Yo soy eso que se corta / con las orillas de su tiempo, / con el grito de las miradas, / de las escaleras, / d
yo, aquíYo, / aquí, / entre las torturadas guitarras, / entre otros ciegos convocados, / ciegos / vecinos de los vasos / constantes, / pobres locos amarillos / que aturden la noche