matthew arnold
el tritón abandonadoVengan, queridos hijos, descendamos bien abajo. / Ahora mis hermanos llaman desde la bahía, / ahora los grandes vientos soplan hacia la costa, / ahora las mareas saladas fluyen hacia el mar; / ahora los s
la playa de doverEl mar está en calma esta noche. / La marea alta, la luna duerme hermosa / Sobre el estrecho – en la costa francesa la luz / Resplandece y se ha ido; los acantilados de Inglaterra alzan, / Tenues y vastos
la vida enterradaA menudo, en las más concurridas calles del mundo, / En los más estruendosos conflictos, / Se levanta un deseo inexplicable / Después del conocimiento de nuestra vida enterrada; / Una sed de derrochar nue
la vozComo miradas llameantes, / Blancas y brillantes, / Lanzadas por la pálida luna / Desde su tranquila esfera, / Cayendo sobre las aguas insomnes / De un solitario mar, / Vibrando en las olas del viento, / Atribul
requiescatQue se esparzan sobre ella las rosas / y nunca el rocío del tejo. / En paz ella descansa, / así también como lo haré yo. / El mundo requirió su alegría; / ella se bañó en el regocijo de las sonrisas, / pero s
shakespeareOtros aguardan nuestra pregunta. / Tú eres libre. Nosotros interrogamos sin pausa. / Tú sonríes y guardas silencio, conocimiento supremo. / Pues la cima más alta, aquella que solo las estrellas / Conocen