matilde alba swann
apuntes para un reprocheTe esperé hasta recién; / estás de fiesta. / Mi casi otoño / no me deja ambular / tu primavera. / Esperé tu regreso; / yo quería / escucharte contar, luz de alborozo / las campanas de amor / que resonaron / en tu tré
aventura mayorMe dieron un puñado de rosas / a la hora / del ánfora en la comba rupestre del estío, / y debo hacer un hombre con él, / y no se cómo. / Me dieron un arrullo torcaz / en el ocaso, / con rudos cazadores / debajo d
bajo tu lástimaQuiero huir de tu lástima, y tropiezo / con mis zarzas de miedo / y con mi nido / de alegrías dormidas, y desgarro. / Has tendido / tu sonrisa en piedad a mi costado, / y te quedas / a mirarme ceder, sombra inc
canto a tu distanciaYo he de sentir en mi escollera / el miedo, / golpear por mis costados, / cuando partas. / Levantarás el ancla / enganchada en mi limo caliente, / y arrancarás un tiempo de latido / y soltarás amarras. / Escuchar
como un cántaroDesde mi ángulo diurno de cordura, / no recordaba cómo, / llegué flecha, a disparar del arco. / Fue la herida de penetrar la noche, / que me llamó a encontrarme. / Se miraba mi boca / en un roto cristal creci
crónica de mi mismaY querer merecerme; de veras merecerme. / Revisar mis dispersas escrituras, / mi palabra, revisarme el sollozo, / la garganta, / auscultarme el latido, desollarme, / revisarme las venas, las arterias. / todo
descifrarmeMe sacudo de horas y lugares; aquietada / me hundo, llego al fondo, / bosques líquidos, peces asustados. / Quiero saber qué traigo escrito adentro, / la palabra en la sangre, la condena / taladrada en el hu
el marEl mar soñó en voz alta / que tú me besarías. / Libérame un instante los labios, / necesito / contarte sobre el filo / de aurora en que amaneces conmigo, / que fue cierto, / que sí, / que nos amamos. / Y ya antes / q
en este día de lluviaUn gris limpio, monótono, inasible, / en este día de lluvia / y cielo enfermo, / el corazón del agua está soñando / con bandadas de pájaros / de vidrio, / y en la rama otoñal, junta la ausencia, / luces mojadas
enigmaY mi duda, / Descartes, tu «pienso, luego existo» / no alcanza ni conforma. / Insaciable y hambrienta, mi duda / es una loba / que corre tras la carne / por la escarcha desierta. / A qué distancia vivo de mi se
esta lluvia, el perdón, y mis rosalesY la lluvia sonríe, canta dentro / del cristal que me habita / y repercute / sobre un suelo ya antiguo / en otras lluvias, y otras tardes miradas / desde lejos. / Mi ventana de ver el mundo, abierta, / y mi pue
grillo y cunaDe un bosque donde crecen / nomás / cunas, mi madre / cortó un columpio dulce, / maduro para el tiempo primero / de mi infancia. / Juntó flores de luna dormidas / en el agua, mi madre / y me las trajo, / con un azu
he de irmeHe de irme, dejando, / mi ruego de piedad por los rincones, / con mi pobre voz quebrándose y con mi cansancio, / en alguna noche / en que la luna llena se vuelque por mi cuarto. / Silenciosamente / y con la b
lluviaLluvia, hoy no te siento. / Hoy no eres nada / mas que agua vertical. / Apenas si te escucho / golpear el pavimento / y llamar con tu clave / sobre mi ventanal / Lluvia, hoy no eres nada / para mi desaliento / noct
mañana es siempreCómo quisiera despertar cantando. / Pero amanezco, en cambio, / dolorida / de no haberme quedado en ese espacio, / en ese tiempo de morir prestada. / Una isla no inscripta en ningún mapa, / una célula enferma
mínimamente y esencialMínimamente y esencial, quería / su hora de amor. / Como Dios la suya de creación, / como Luzbel la suya / de maldad. / Unica, que le configuraría, recién, / definitivo. Terminar de hacerse, / clausurar ese est
mon amourEres yo misma, yo soy tu nervio y tu dolor / sintiéndote; te pronuncio / con mi aliento, me nombras / con tu sangre. / «Mon amour», tus manos, / déjame estar así, no estar, perderme, / sumergir, sucumbir, no
nochebuenaEl fósforo, / en la temblorosa / manecita sucia, / enciende la hoguera / de un cohete travieso. / Chispas… / Chispas… / Chispas… / conmueven las latas, / y agitan y avivan / la carne yacida / de un suelo de sombras. / Un
ofrendaTe ofrezco la serena / languidez de mi pena, / la tristeza que acaso / no di a nadie a mi paso. / El supremo pecado / En virtud sublimado. / Agua clara en el jarro / que es mi cuerpo de barro / un ciclón hecho br
palabras a un dios pobreNo pondré mis zapatos, buen Dios, / quiero que sepas, / que creo en ti de veras. / Tú sabes bien, si es cierto / que estás en todas partes, / que sin manos unidas / y sin hincarme al suelo, / contigo cuento sie
permanenciaSopla, viento, sopla y arrasa, que también de ti / saco conciencia. / En tu furia / mido mis fuerzas. Dóblame si puedes, y túmbame, / mi sostén es de acero. / Yo estoy sobre la línea de las cosas / que no mur
plenitudCúbreme con un abrazo de tierra y de gusanos. / Con un abrazo ancho / que me envuelva por todos mis costados. / Húndete en mi sangre, fúndete en mi carne, / hazte a mi piel, erízate conmigo, / extiéndete po
pobreza de los diez añosToda mi angustia tuvo la forma de un zapato, / de un zapatito roto, opaco, desclavado. / El patio de la escuela… Apenas tercer grado… / Qué largo fue el recreo, el más largo el año. / Yo sentía vergü
refugioEntonces, / ciega y sorda, me abrazo a la poesía. / La aprieto contra el pecho, / la muerdo, la trituro, / me prendo a sus dos manos, / hundo en ella mi grito, / me aniño en su regazo, / sollozo en sus rodillas
salvadosNecesito entonces, / adherirme a la tierra, / prematuramente, descalza por el campo, / sentándome en los troncos quebrados y caldos, / ya casi horizontales al sitio / de sembrarme. / Me duele esa piel ruda, v
salvajeSalvaje como el viento, y arisca, / y triste a veces / como un rezo a la muerte, / y otras veces dichosa, y transparente, / y otras veces turbia / como esos charcos donde nadie bebe. / Naranja salvaje, verde
siendoTú sabes / que estoy aquí a la altura / de tu boca, / a lo largo y a lo ancho de tu nervadura. / Aguzada a tu rumbo, y siempre estando, / y siempre siendo, / y siempre anticipándome a tu búsqueda, / liberada y
sueño que llueveSueño que llueve y que me estás queriendo. / Cielo en congoja, mi corazón deshace, / y deshaces con él; lluvia tú mismo / me transcurres lento; / yo me dejo llevar por los canales / inundados de hojas / y de
tan humanoTienes algo de montaña… / A tu lado me he sentido leve y me he creído blanca. / Sin reparo te he mostrado mis llagas / y a tu cumbre nevada a veces traje barro, / y hecha pedazos mi alma. / Y he vuelto siem
testimonioVamos a morir de muerte natural; / de esta muerte / de estar amando al hombre, / y vamos a morir sobre su llanto. / Sobre esta roca sola, pura roca, / bajo esta noche de mirar los sitios, / donde quedan sin h
tiemble tu corazónTiemble tu corazón antes de hacerlo. / Vas a juzgar. / No olvides, que hay un dolor de siglo / en cada hombre, / y una causa anterior , a lo querido. / Cuando pongas tu pesa en la balanza, / Suma en piedra / la
tienes algo de montañaTienes algo de montaña… / A tu lado me he sentido leve y me he creído blanca. / Sin reparo te he mostrado mis llagas / y a tu cumbre nevada a veces traje barro, / y hecha pedazos mi alma. / Y he vuelto siem
veranoHay arena y hay mar, y un horizonte / que podría tocarse / con las manos. / Un instante canícula, vacío, / pescadores tan solo / que adivino / más allá de envoltura, / sal y espuma. / Sin embargo, me circundan / pa
yo no tengo la culpaYo no tengo la culpa / de amar tenaz la sombra de las cosas que fueron, / y sentir la impaciencia del misterio que ronda, / y vibrar la certeza de la luz que fulgura. / Yo no tengo la culpa de quedarme co