PAIS POEMA

Libros de maría sanz

Autores

maría sanz

a quien sabrá perderme y acabarme
Aunque siempre viviste / con préstamos de amor, por cuenta ajena, / tú también necesitas / mirar alguna vez la luna llena / a través de los árboles; / perder el poco tiempo que te queda / buscando esa palabra
ahórrate el dolor, no tienes modo
Ahórrate el dolor, no tienes modo / de convencer al mundo de tu huida / hacia aquellos placeres / donde te desangraste. / Los inviernos se siguen sin descanso, / trazan la soledad de tantas horas / como herid
al filo del alba
La cal de las paredes / resbala por el aire. / El azulejo enmarca / peregrinos destellos. / Todo está en calma ahora. / Una extraña tiniebla / envuelve los perfiles / nocturnos. Cada instante / que pasa, resucita
alborada
Tristes mis ojos, triste la alborada, / triste porque mi cuerpo se despoja / del tuyo, despertar donde se aloja / toda la soledad inexplicada. / Muerte del corazón, luz agotada, / tu aliento entre mi pecho,
alguien que no soy yo
Alguien que no soy yo lleva la cuenta / de las horas felices, de las tardes / en que tuvo al amor como aliado, / de las noches libradas cuerpo a cuerpo. / Alguien que no soy yo sale de casa / y rompe sus ca
anónimo
Porque el destino mira siempre al frente, / porque los cuatro puntos desleales / de mi vida se pierden en un mapa / cada vez más pequeño, yo diría, / aprovechando que no me oye nadie, / unas palabras, una f
apunte cotidiano
Esto que escribo ahora es un minúsculo / ensayo de mi vida, / solamente un intento / de llamar a las cosas por su nombre, / a los días de luz por su tristeza. / Esto que escribo ahora no tendría / la menor im
argonauta
Intrépido muchacho / aquél… Buscó mi templo / entre cientos de islas / para verme de cerca, / por saber si era cierto que yo estaba / desnuda entre unas míticas columnas / cuyo blancor se alzaba sobre el índi
calle de la guadaña
Una verdad me sigue por la calle. / Casi roza su sombra con la mía. / Oigo cómo se enreda / entre las buganvillas, cómo gime / implorando el abrazo de las tapias / hasta caer inerte sobre el suelo. / Dios mío
corral de los olmos
Tarde será cuando tu voz se filtre, / almuédano, a través de estas paredes. / Tarde será, porque la nada lenta / y descarnadamente habrá vencido / lo que pudo habitar en mis entrañas / sin yo reconocer más
del propio ser
Es la segunda vez. / Como temblor de muerte, / azul de despedida, / sendero para un viento que destierra. / Ausencia y abandono / del propio ser. Locura sosegada / moviendo sus océanos. / Como ráfaga eterna, / co
duro es sentirse humana
Duro es sentirse humana a cada instante, / cuando se cruzan límites amargos / y hay que volver al punto de partida, / verso tras verso, con las alas rotas. / Y al ir hacia un paréntesis, te acuerdas / de qu
el hombre que resiste
El hombre que resiste / es menos infeliz, acusa poco / la llegada del mal a sus dominios, / ignorando si hay viento / de levante o poniente, / o si en sus tentaciones / ha crecido la hierba. / Cuántas veces el
el muro
Cada día renace tu esperanza, / tras unos golpes secos contra toda / su inútil e invisible consistencia. / Cada noche lo ves más elevado, / desafiando tu vida, y te maldices / porque eres incapaz de destrui
en la morada de la luz escribo
En la morada de la luz escribo, / con una transparencia contenida / que me hace hueco, que me desenvuelve / de tanta noche cruel y su amenaza. / Voy de camino, siempre voy, a solas / por las estancias donde
hombres al natural
Son seres grises, / inequívocamente masculinos, / que lo mismo me envían / algún ramo de rosas / con cuatro plenilunios de retraso, / que intentan sorprenderme / al llegar en su lata / (léase coche) último mode
junio
Y llegará el verano. / Yo sé que va a llegar, / con su espejismo / de nieve atravesando mis desiertos. / Será un verano umbroso, / con sol agonizante, / cuyos rayos / abrazarán la antigua / figura de quien tuvo / v
la estatua
A un paso de la vida te sitúas. / Tienes la pierna adelantada, el busto / semidesnudo, pero el tiempo impide / que cruces unos límites, que huyas / en su nombre. Tan sólo estás a un paso / de conocer tu ter
la memoria
Si quieres olvidar, si no te basta / con ahuyentar heridas y desprecios, / acuérdate del día en que un poema / te liberó del mundo y sus engaños.
la profecía
Aunque ahora estos versos vaticinen / tu vida en sus metáforas, tan sólo / serán la voz que clame en el destierro / al que fuiste a parar, después que nadie / reconociese el eco de tus pasos / sobre tantos
la última esperanza
Todavía conservo / la última esperanza / como un bien heredado / de todas mis carencias, / porque el dolor la exige / más y más cada día, / porque tanto silencio / lejano, perdurable, / descubre su horizonte / de i
memoria de veruela
Los árboles entonan su nostalgia / al compás de la brisa, / mientras Gustavo Adolfo se pregunta / por qué marchar, si nadie, / excepto aquellos muros, le reclama. / Armonía y retiro son sagrados / para él, de
moradas sextas
«… Si no hubiera más luz interior, no / entendiera tan grandes misterios.» / Teresa de Jesús / Donde hayan apagado las estrellas / su sed de iluminar la faz del tiempo, / habitará el secreto de sentirse / muj
muchacho fugaz
Recuerdo que era invierno, / que los almeces iban cobijando / mi vuelta a casa, y que me seguía / un muchacho. Jamás supe quién era. / Así durante un rato. Los Jardines / entonaban la noche con el último / go
nadie te ha dado nada
Nadie te ha dado nada, tú lo sabes. / Y lo entiendes mejor cada mañana / cuando abres tu vacío a los primeros / rayos del sol. Entonces agradeces / tener por toda herencia tus sentidos / para ese instante a
por no tener
Si yo hubiera tenido / las palabras exactas / para huir cuando, oscuro, / me cercaba el silencio; / si yo hubiera tendido / lo que a todos concede / la vida, para luego / morir en paz, quién sabe / si ahora escri
sin título
Tú y yo nos encontramos / en Washington Square. / Me invitaste a cenar / en un club, y la orquesta / tocó para nosotros / «Indian summer»… Bailamos / inmersos en la noche / neoyorquina. Más tarde, mi vestido / br
teoría de la verdad
La verdad es que nada / de lo que yo quería / ha buscado mi techo / más de lo necesario, / ni remedió mi suerte / mejor que la tristeza. / Lo cierto es que no tuve / la verdad por delante / sino era en el fracaso
tú y yo nos encontramos
Tú y yo nos encontramos / en Washington Square. / Me invitaste a cenar / en un club, y la orquesta / tocó para nosotros / Indian summer… Bailamos / inmersos en la noche / neoyorquina. Más tarde, mi vestido / bril
un remanso del arno
Al llegar a Florencia, se entrelazan / luminosos recuerdos con vivencias / de cercana ebriedad. Transcurre el día / plasmado en asimétricos espejos / que un remanso del Arno desdibuja. / Al llegar o al part
un sitio en la palabra
La verdadera historia no se escribe / sin dar al fracasado / un sitio en la palabra. / Y qué mejor motivo para hacerlo / que encontrar esas huellas / de los días envueltos con la propia renuncia, / ese final
una palabra
De nada sirve abrir una palabra / y vaciar por ella lo más duro, / lo más incomprensible, si no tienes / fuerzas para cerrarla cuando llega / la hora sin minutos del silencio, / cuando todo es espejo de tu
venecia
Aún la sigues soñando, y es tan plácida / como la rumorosa lejanía / donde se balancean los silencios. / Seda del mar, tapices / en fasto vespertino que provocan / ilusión prematura en los dorados, / cuando v