maría rosal
a mano armadaSupón que me presento / cualquier día en tu casa. / Que digo: «Hasta aquí hemos llegado» / que cierro las ventanas, / apago las cortinas, / los libros, los periódicos. / Supón que me presento / cuando menos lo
ajenaAjena a la cordura, con la pasión al hombro ensangren- / tado por breves mordeduras de placer, camina. / Nadie le ha dado un nombre. Todavía retumban en la plaza / las aguas silenciosas del olvido, cieg
beatus illeNo he de callar, por más que con el dedo / o con la mano prieta me amordaces. / Orgullosa estaré, aunque disfraces / los vaivenes certeros donde cedo. / No he de callar, y en tan airoso ruedo, / cuando cerq
brindisPongamos por ejemplo / que hoy es jueves. / Que un sol de plomo / cae tras los cristales / y recuerdo / tu mano en día de lluvia. / Digamos que estoy sola / y te deseo. / Que no hallo el escenario / donde acoplar t
campo de plumas (inédito)Aunque me envíen a galeras no he de aborrecerte, / amado mío. / Envolveré tu barco, reventaré la proa contra rocas hostiles. / Comeremos con la sucia ralea de marinos sin patria, bebiendo / a morro barril
carpe diemRendida por tu luz, por tu grandeza, / brazo crepuscular, espacio enhiesto, / cuerpo de la memoria manifiesto / en las lides de amor: arte y nobleza, / cóncava identidad a tu belleza / se te ofrece y reclam
casandraDesmedida en tu huella, / eres hija inocente / del desierto y las olas. / Azul incandescencia. / Remota en tus senderos, / en la cumbre perfecta / del racimo y los labios, / cíngulo de tu aliento, / dormido en la
como en todos los cuentosEra bello y prohibido, lo que hacía / aún más deseable su estatura, / el arco de su pecho, su grandeza, / su forma de mirar, como una herida. / Era altivo, inasible. Nos tenía / bajo el yugo febril, en la p
cruzas las avenidasCruzas las avenidas / leales de mi cuerpo, / desarmando la noche / con jazmines desnudos, / soldados ojivales / que alertan las columnas. / Es estertor el viento, / gótica letanía, / pájaro deshojado, / mártir de t
e-mailMi amor no tiene rostro. / Sólo tiene palabras luminosas. / Mi amor es puntual / y cada noche / recojo en mi buzón / su mensaje cifrado. / Enciendo el aparato, parpadea… / Escribe con mayúsculas los besos / y aca
ecceDescifrar los augurios / de la espiral perdida. / Sumergirme en la entraña / del azar y sus lizas. / Interpretar prodigios, / inciertas letanías. / Alimentar la llama / secreta de la vida… / Ese es mi oficio. Al
hortus claususÉrase un cráter dulce, almibarado, / era un hueco ancestral, grieta festiva, / érase cicatriz con lomo y giba, / érase una quimera de cuidado. / Era un cuenco de anís certificado, / érase una hendidura en o
hospes comesque corporisDel salón en el ángulo oscuro… / con cuánta precisión, con qué destreza / -¡voto a Dios que me espanta esta grandeza!- / hiende Venus triunfal de amor el muro. / La huella digital talla el conjuro. / Andant
locus amonenusNo me basta tu piel para tenerte, / bálsamo, oscuridad, labio de arena, / turbia sublevación que me encadena / al abrazo sin alas de la muerte. / No basta mi dolor, paloma inerte, / para calmar la sed que m
negaciones (inédito)No he venido a decirte que me escuches, a ti, embaucador, / tarado, charlatán de feria. / No he llegado hasta aquí a regalarte el aroma secreto de mis muslos, / pues dormitan las fieras y es preciso una
poema de amor para otra primaveraPorque a esta hora tu cuerpo me parece / aquel oscuro túnel sin demora / que inventaron un día / los dedos poderosos del deseo. / Porque he desmantelado el corazón, / ese músculo antiguo de cajones dorados /
porque te has convertidoPorque te has convertido / en fugaz visitante / y acudes cada noche / embozado a mi alcoba, / mis colchas y mis velos / ya tiemblan a tu paso. / He de ser favorita / en tu piel y en tu lumbre, / surco de la palab
publicidad engañosaBusco / Que sea tierno ante todo. / Que esté conmigo / no más de veinte días. / Que se vuelva de amor / y de remate loco / y que luego se vaya / sin ruegos, ni exigencias, / ni mentiras… / Así las condiciones. / Abst
retornoHe sacado la llave de mi casa. / El pulso no muy firme. El latido / se me hace más intenso a cada instante. / Es la llave de antaño, con que abría / una puerta de largos corredores, / estancias amplias, con
somos lo que aprendimosEsta costumbre dulce / de perder el respeto, / de agarrarse a la vida / como si nada fuera, / como si ya la muerte / se hubiera convertido / en borroso subtítulo / de una vieja película. / Nos fuimos desnudando / e
tan esquivaPues, oh hermosa Lesbia, / si sabes que te espero, / si sabes que tu imagen / certera me persigue / desde el preciso instante / en que, pétalos dulces, / tus pechos distraídos / convocaron mi espera / en el vérti
te ahogaré en mi cuerpoTe ahogaré en mi cuerpo / una tarde de agosto, / mecido entre mis pechos / como árboles nocturnos. / Requisaré tu lengua para el perfil más duro / de mi carne. Hombre tú, / hombre siempre soñado. / Mas no ignor
tempus fugitDe tibio pedernal, mármol triunfante, / delirios circulares de armonía, / en redonda y severa simetría, / gemela suavidad, melaza andante. / Dulce empeño, cristal, claro diamante, / embrujada y turgente geo
tierra baldíaQuiero hallarte en el vino / y en el vino besarte, / donde sé que tu lengua / puede apenas herirme. / Encender una hoguera / con todos los rastrojos / de la tierra baldía / que nunca sembraremos. / Me gozas en se
tratándose de ustedY qué puede importarnos / que los dioses estén de vacaciones, / que bailen casquivanos / en ferias y verbenas, / si luego llegas tú / y levantas mi falda / y hurgas en mi carne. / Muro contra la soledad / son est
treguaTregua para bañar el pensamiento, para lavarlo y perfumarlo, para raspar / la rémora de sargazos. / Tregua para quien bebe un vaso de vino y la nostalgia le obtura la gar- / ganta. / Tregua para quien pid
último veranoSe me muestra difusa / la luz azul del puerto, / los taxis amarillos / en los que nos amamos. / Recuerdo la propina / absurda entre las risas: / «Por favor, otra vuelta / para aplazar la muerte».
¡qué carajo!Fuera vara de nardo, si no fuera / mástil, felicidad, sin par badajo, / dedo de luz divina, ¡qué carajo! / que tan sólo en ausencia sabe a tuera. / Nadie ignore su don, ninguna muera / ajena a las delicias