marià manent
a una golondrina que me despertó al romper el alba¿Qué sabes tú, sedosa y dulce amiga, / cuando el albor comienza a ser dorado, / qué sabes tú del valladar sombrío / y de mi insomnio humano? / Húmedo por la sombra azul, el liquen: / cerca del nido, debe es
dicen: la mar es tristeDicen: la mar es triste. ¡Qué señal / hace cada ola, cuando quiebra! / Y veo una mar triste, pero en medio / tú, como una perla. / Dicen: la tierra es triste. ¡Qué señal / hace la hoja! Apenas osa. / Vea la t
la acacia llena de lunaLa acacia llena de luna / gime en la noche de plata. / Setiembre pasa con una / vibración de viento, larga. / Luce dispersa la bóveda / y mi aliento se recoje, / oyendo la vaga charla / entre acacia, viento y n
la nocheLa ciudad de la Noche se abre, calma / con luz y azules plazas. Es silencio y cristales. / Diríais que nos cela / encima de este valle / cuyo aroma ha crecido en el viento y la lluvia / de setiembre. Ahora,
luna de eneroAfuera hace una noche plateada y muy clara / ¡y yo encogido cerca de mi fuego mezquino! / La luna está velando, lo mismo que una madre, / a la encina, al paraje, al estanque dormido. / Percibo bien que un
mañanaHas salido del sueño como del mar. Aún húmeda, / a los sueños sonríe tu boca, dulcemente. / Brilla el sol en la hierba, pero tú ves la plata / de la luna, que en el agua duerme-. / Una luz de esmeralda ca
muchacha rusa en el montsenyTraje florido, cara bruna y salvaje: / tu perfume campestre del viento y de la estepa / invade estas colinas y el caminito fresco / y la nube viajera. / Traje de margaritas y de estrellas de mar: / en medio
tu orgulloTe ponía el orgullo una viva aureola / y me dejaste la soledad. Aún / percibo en mí el desgarro de la hora: / un llanto de astros, y vuelo de hojas muertas / color cobre y una neblina fría / sobre mi corazó
«appassionata»Detrás de tu sonrisa liviana se adivina / tu ánima ardorosa / como en abril, en tarde tempestuosa, / brilla el ocaso de oro detrás de una glicina.