maría eugenia caseiro
a la vida soñada quemando el sol de los espejosSe le fueron los zapatos a perecer en el afán / y por el uso perdieron / por el uso no encontraron señales, y en la ruina, / un solo parque que afilaba el rastro con dolor de vida / señalaba el sitio a do
abandono[a] / En medio el corazón que ya no cuenta / duermevela / el tiempo tiempo tiempo... / camina sin pesquisa imaginable. / [b] / Me lleno, te lleno / de verdes sin reposo / tengo / cuajado tanto espacio tengo / el pala
ahora y en la hora del marEl mar lleva en las sienes un peso porfiado y terrible, el golpe / de una voz de sal afila su arpón en el oído; una gota de salitre / en el ojo soñoliento, desnuda el cielo que brilla en la garganta / d
borradores xEn el adiós se moldeaba el desafecto / con blancura terrible… / No supimos naufragar en la distancia / con el vuelo apagado / y la noche cubierta de banderas / reclamando el paisaje de los cuerpos / la luz / po
caminhoMarco con las migas de mi cuerpo / el camino del espejo / en que los bailarines de la noche danzan. / Pongo las canciones polvorientas de los huesos / hasta el último renglón / de madrugada / en la lengua de
como un ángel muertoAbre el agujero / enfrenta el desabrigo, tiembla / el poema tiembla como un ángel recién nacido / frente a los bancos alineados que aguardan fríamente / Se lo lleva una ausencia repentina / como de sombras,
crecen violetas en el áticoViajo al corazón / en la oscura membrana de la noche / dejando algunas cosas sin nombrar. / Pulso el botón que enciende las arañas / y allí están: / crecen violetas en el ático. / Viven en el frío del pasado /
de profecías y puertasSoy araña feliz sobre la tela / en el ir y venir de las agujas / hasta sentirme olvidada / de las flor mistificada y de los parques. / Que no me engulla el sol y el agua / para luego segarme. / Soy feliz cuan
de ustedes todos mis caminos«Todos mis huesos son ajenos» / Vallejo / Me ata otro dolor surcando ese dolor de siempre / Si no estuviera / mi dolor cuajado de otro que ahora parte de ti, / de ustedes todos caminos; encerrados, abiertos
dedosTus dedos lanzan oscuros sin ley / sobre las horas, granos de sal / colmenas y alfileres. ¡Galgos! / correr correr correr... / dioses como piñas dulces sin templo / vuelan juegan saben. / Chambelanes como del
del tiempo aquelRecorto pedazos de paisaje / en el tiempo preciso / para darles / esa emoción del ave / de alegre corola que aleteaba / perdida en el tronco de aquel árbol / cuajado de majaguas / este juego de volver... / Y la s
disparoCuando pongo el dedo en el gatillo / el agua se detiene / olvido responder tantas preguntas / el gallo se desprende del reloj / se saltan todos los muelles del piano / y la voz / se dispara de gargantas.
el gato bajo el arcoYa habías alcanzado / al ratón de tus axiomas / ahora detenido en el reloj / Ah!, mi amigo / que tu no creas quererme a la hora del baño / que te asuste / que en tu calidad / desaparezcas / compañero... / y apacibl
el vaso rotoPasa el cuervo / en el temblor de un pie / rompe un vaso / sobre la colección de mesas. / Es un filme de atolondrados, / por orden cronológico / sobre una casa herida / mandan los retratos. / La mano de la noche
es muy tardeApaga la ciudad y deja / esta calle de palabras deslucidas / con sus noches de alfabetos y de moscas / en los tejados un gato / y el chasquido de las sombras / que devoran los últimos despojos / de las líneas
esperando la lluviaNo eran festones calcinados, ni salamandras, ni murciélagos / sino tus manos esperando la lluvia. / Y la figura exprimida varias veces se te secaba al sol / en un sueño en que también se marchitaban otr
esperarLas ventanas se apagarán un día; / hagamos cuenta que hasta aquí / lo habías previsto, lo había previsto / polvo polvo el polvo / lunijunto de barrancos / blancos palacios de hueso / cal y arena que se mueven
hojas en blancoRameras de la noche sin consuelo / las notas del reloj que dibujaban / sus trípticos, pendientes de la hora / buscaban el color desesperadas / donde el blanco / tajo en la piel de las estrellas / llovía sobre
horejala horeja se desbiblia de hoy / sale del libro perfumado de fantasmas / de porfías ortográficas / a tocar estatuas nuevas; / tiembla en la lengua / con la virginidad intacta / crecida y espumosa / en el estribo
huirEl temor / atrapa lo que queda de tus ojos / el destello fijo en la carrera / terrible claridad sin muerte como agua / en la pureza de tus pies tan blancos / conejos que saben huir.
isótoposA la Abuela, a mis Hermanas, a mi Madre / Palomas. / Todo es reposo en el hogar / la puerta sin discordia, el pan / sale de sus manos tan llenas de nosotros / siempre a cobijar / las mañanas de sus dedos que
la calleLa calle es un burdel donde las horas / toman cuenta. / El vagabundo gris / a un paso de anotar la despedida / recupera el mortecino / brillar de las farolas. / Se alarga la calle, en su desdén se pierde / la v
las cosas en su vacíoEl haber sido, / la duda al menos; / pizca, señal, asomo, idea… / la muerte que tuvo sus rasgos de vida / la pisada que no ha dejado huellas, / aún la palabra que nunca se dijo / o la humedad de cuando / en una
llanto por unos zapatos muertosEstoy llorando en el paño roto de la noche / y mi niñez que ahora no me entiende / reniega de mi llanto. / Estoy inmóvil y desnuda / frente a la oscuridad del viento / encendiendo una vela blanca / al alma de
los enredadosTodos se pierden / los felices, los que tienen esperanza / los que engullen el pan de la pobreza / los que niegan, los que aciertan / los que se aprestan a destapar sus partículas / los que no escuchan / los
me niegoHe estado a punto / de emblanquecer como los ángeles / cuando el labio con que soplo el talco de los días / borraba la esfera del reloj / cuerpo de pájaros que aún me late. / He estado a punto de salir vola
morder lo breveA causa de mis vestidos rotos / de mis estrellas fracturadas / de mis paisajes eternamente cosidos al recuerdo / alunizan tus avispas de seda buscadas en el aire / lo que no nace adentro / capitombe tuyo y
nadas[1] / Enraizada la costumbre confluye sin reposo / en ti, en mi, en nosotros verso adentro / no te busca el letargo en otro cuerpo / en lo que ha quedado de todo en ti / en lo que ha quedado de ti / en lo que
no soy yoPorque el mar se ha quedado / putrefacto en otra orilla, / yo inconforme, / con mis párpados ceñidos al calor y al verde claro / de una isla, / de un fulgor, / estas plumas que han crecido en mí / ya no me bast
olvidado de silencio y manchaLos silencios deben parir por ende / silencios para permitirte sentado en el origen / nuevamente elegido tú mismo rey de tus melancolías / encontrarte. / Una oscuridad nace en tus alas / te amordaza los pul
pasosPlata encendida tus pasos de romero al sol / mis pasos / bruma y montaña el mundo nuestro / aposento en que te ríes / reímos la extensión de transvelar / nuestras naves al desvelo / volar volar volar / única ci
residuosPrimero. / Duelen las farolas. Un papel / volante gris escapa / la calle que me lleva al parque / regresa a mi / al ojo de mi padre / abriéndome la puerta. / Segundo. / Alrededor las formas / que vagaron / la vida má
retratoUna mujer en negro y blanco / detiene el minutero / se cruza de brazos / sin alfileres / sin tuercas / no sabe llorar / espera / que todo haya terminado / que sus zapatos la lleven / donde no hay calumnia.
saltarSaltar de alguna forma el mediodía / crecer en el crepúsculo / tocar la yema / fruncido el llanto. Vernos / inmensamente labios desnudos / enfrentar tu nombre / mi nombre, nuestros nombres / nunca abandonados e
sin domingoEra de granizo el verde derramado / junto a la blancura el pájaro de hielo. / El cielo nace al hombre atento / que mueve el pan nerviosamente, / lanza migas, borra la pregunta / y atado a su parque ya es ca
súplicaDéjenme entrar allí / donde pastan las hormigas de otros cuerpos. / No me cierren las puertas / donde muero / sin olor a poema / sin reloj / sentada en el último banco de mis versos. / Déjenme entrar allí / donde
tengo lluvia en las manosNo hay más vida ni más muerte / solo lluvia en las manos; / no hay más voz que su voz / en los cristales de agua viva / ni más cuerpo / que su cuerpo en el deleite / de esta estrofa mojada / acariciando trébole
tu lenguaTu lengua es el país de fuego / donde no hay relojes, / donde la palabra dura y difícil, / da vueltas y vueltas / peregrinando a trancos / donde el salivajo / mancha los manteles / sin cortarle el paso. / Cuando
un deseoUn deseo de ríos y palmeras / me tiembla entre los dedos / enredándose / en la voz del tiempo / tan cansado / que va nombrando las calles / donde nadie ha pasado llorando desde entonces / y está en juego el rec
un nuevo oficioMirar desde la altura de un padrenuestro las azoteas envueltas / en la niebla, los amores furtivos, las peleas de vecinos y las / cabezas de los paseantes, es un oficio que se pierde en los / balcones d
van los trenesLos trenes pasan / a ambos lados de Dios / sin arruinar la muerte / que lima cada paso. / Ausentes de palabra / de leyes, de constelaciones / caminan lentamente / mordiendo las arenas sin pudor. / Se anaranjan / de
yo, tú, los árbolesI / Yo, tú, los árboles perfectamente / juiciosos entre el día y la noche / las calles blancas largas dóciles / desatándonos / llenas de ti, llenas de mí / quitándonos el polvo. / II / Dejé de besar / de silbar al
¿adónde?Finalmente data en el abrazo / una tonelada de papel sin nombre / y tus pies corren blandos ejercicios / de mañanas tan viejas / de tan nuevas mañanas que ya son el fin del mundo / en el infierno desde el á