maría enriqueta camarillo
a una sombraSólo te vi un instante… / Ibas como los pájaros: / sin detener el vuelo, / sin mirar hacia abajo… / Cuando quise apresarte / en la red de mis manos, / sólo llevaba el viento / un perfume de nardo, / y ya lejos, d
abre el libroAbre el libro en la página que reza: / ‘Donde se ve que Amor sólo es tristeza’, / y con tu voz de oro / que tiene sortilegios peregrinos, / ¡ahuyenta, como pájaro canoro, / la sombra de esa frase, con tus t
al marMientras tu canto resuena, / yo pienso en la patria mía… / Por sólo enterrar mi pena / en tus orillas de arena, / vine de mi serranía. / Vine por dejar mis males / en tus hondos arenales… / Mas, a tu abierto ho
así dijo el aguaEn tanto que caía mansamente, . / díjome el chorro en el pilón derruido: / «Del jardín de tu dueño aquí he venido; / hoy canté mis canciones en su fuente. / El rumor celestial de mi corriente / cosas tan du
el vendedor de manzanas¡Manzanas llevo, dulces manzanas! / ¡Manzanas llevo para vender! / ¡Manzanas dulces de aroma grato, / manzanas dulces como la miel! / Tienen mejillas color de rosa, / su pulpa es blanca como el jazmín, / y so
renunciaciónSacó la red el pescador, henchida, / y en tanto que, feliz, del mar se aleja, / en voz más dulce que la miel de abeja / el Señor a seguirle le convida. / -Quien por buscarme, su heredad olvida, / será en mi
vana invitación-Hallarás en el bosque mansa fuente / que, al apagar tu sed, copie tu frente. / Dijo, y le respondí: -No tengo antojos / de ver más fuente que tus dulces ojos; / sacian ellos mi sed; son un espejo / donde r