País Poema - Autores

maría elena walsh

ahora
Ahora como un ángel apareces / y me rodeas sin decirme nada. / Ángel que yo cuidara tantas veces / sin saberlo, callada. / En todo lo que miro permaneces / como el ai
allá estarán las cosas todavía…
Allá estarán las cosas todavía, / a punto de no ser, contradiciéndose. / En el hastío de las escaleras / y en la resignación de las paredes / aun seguirá creciendo
arte poética
Rarísima, desesperada / complicidad de los papeles. / Es muy lindo decir naranja, / pero la tinta cómo duele. / Cuánta fatalidad nos hace falta. / Yo no sé cómo hay g
balada de la alondra persuasiva
En otra madrugada, / por vientos de ceniza, / obedecí al latido de la alondra. / El cielo no era cielo todavía. / La zona del hornero, / el tiempo de la encina / se inq
balada del tiempo perdido
Como a sus vanas hojas / el tiempo me perdía. / Clavada a la madera de otro sueño / volaban sobre mí noches y días. / Poblándome de una / nostalgia distraída, / la tier
balada triste
Era el otoño y era la llovizna, / la inicial certidumbre del poniente. / Mis pasos desandaban su tristeza / mientras sobre la tierra conmovida / era el otoño y era
canción
Alma sin el amor, ave dejada / en los terrenos de la maravilla: / cuando no haya más hojas / y se acaben los días / yo seguiré buscando / tu luz recién nacida / -alma s
canción de cuna para un gobernante
Duerme tranquilamente que viene un sable / a vigilar tu sueño de gobernante. / América te acuna como una madre / con un brazo de rabia y otro de sangre. / Duerme co
como la cigarra
Tantas veces me mataron / tantas veces me morí / sin embargo estoy aquí / resucitando. / Gracias doy a la desgracia / y a la mano con puñal / porque me mató tan mal / y s
de mis tiempos
En mis tiempos había tiempo. / Recuerdo bien que por ejemplo / la higuera derramaba esparcimiento / y una rosa nos duraba / mucho más que cualquier empleo. / Por otra
diciembre
Cuando me olvido de la muerte, cuando / miro la abeja en su panal y miro / al cielo, en fin, a Dios elaborando / la luz, el agua, el aire que respiro, / entonces pu
el 45
Te acordás hermana qué tiempos aquellos, / la vida nos daba la misma lección. / En la primavera del cuarenta y cinco / tenias quince años lo mismo que yo. / Te acor
el reino del revés
Me dijeron que en el reino del revés / nadie baila con los pies, / que un ladrón es vigilante y otro es juez / y que dos y dos son tres. / Vamos a ver cómo es / el re
el viaje
Sólo quiero tu casa de ternura, / vivir en su calor. / Eres el mar y la orilla segura / porque el único viaje es el amor. / Reconocer tu alma, qué aventura / de mágic
en países guardados como el mío…
En países guardados como el mío / hay un comportamiento de guitarras. / Reinan por toda la extensión del aire / con más autoridad que las campanas, / y también, en
en una cajita de fósforos
En una cajita de fósforos / se pueden guardar muchas cosas. / Un rayo de sol, por ejemplo / (pero hay que encerrarlo muy rápido, / si no, se lo come la sombra) / Un p
entonces
Cuando yo no te amaba todavía / -oh verdad del amor, quien lo creyera- / para mi sed no había / ninguna preferencia verdadera. / Ya no recuerdo el tiempo de la espe
esencia
Nunca nombrarla, nunca. / Ni callarla siquiera. / Solamente crecer de sus raíces / con asombrado llanto. / Ser y morir tan solo / para justificarla / como naturaleza / y
eva
I / Calle Florida, túnel de flores podridas. / Y el pobrerío se quedó sin madre / llorando entre faroles sin crespones. / Llorando en cueros, para siempre, solos. / S
he militado largamente…
He militado largamente / en oscurísimos recintos / de donde traigo una batalla / que no se termina nunca. / Estoy en guerra casi todo el tiempo / y espero que me gane
hombre pensativo
El hombre está pensando, y en su frente / juega una sombra trémula de viento / y danzan los delirios que la fuente / le brinda en su pausado movimiento. / El hombre
la forma
Dios sigue haciendo piedras y animales / con las antiguas formas de la vida. / Sigue poniendo pájaros iguales / sobre la misma tierra repetida. / Pero para la voz r
la pena de muerte
Fui lapidada por adúltera. Mi esposo, que tenía manceba en casa y fuera de ella, arrojó la primera piedra, autorizado por los doctores de la ley y a la vist
la vaca estudiosa
Había una vez una vaca / en la Quebrada de Humahuaca. / Como era muy vieja, / muy vieja, estaba sorda de una oreja. / Y a pesar de que ya era abuela / un día quiso ir
la víspera
Ya preguntaba por el mundo mío, / por la calle sin voz, por el pausado / retorno de la noche en el rocío / y por el aldabón desmemoriado. / Sorprendían los pájaros
manuelita la tortuga
Manuelita vivía en Pehuajó / pero un día se marchó. / Nadie supo bien por qué / a París ella se fue / un poquito caminando / y otro poquitito a pie. / Manuelita, Manuel
no escuches mi dolor, tú que me heriste…
No escuches mi dolor, tú que me heriste. / No te reclama ya ningún acento. / Solo en mi corazón la sangre es triste. / (¡Oh lentas calles del otoño lento!) / No te
no sé, pero supongo que algún día…
No sé, pero supongo que algún día / hará frío en los libros y tendremos / que consultar las hojas del verano. / Nos habremos cansado de aludir, / no quedará papel n
oración a la justicia
Señora de ojos vendados / que estás en los tribunales / sin ver a los abogados, / baja de tus pedestales. / Quítate la venda y mira / cuánta mentira. / Actualiza la bal
orquesta de señoritas
En sus mármoles y sus bronces / parecía la Chacarita / aquel viejo café del Once / con orquesta de señoritas. / Allá íbamos muchas tardes / una barra de juvenilia / a e
otoño de mi vida
El viento arrebate / nostalgias marchitas / que a pesar de los trenes perdidos / nos sobra esperanza y es hoy todavía. / Es esto lo que llaman / otoño de la vida. / Cor
paisaje de elegía
No escuches mi dolor, tú que me heriste. / No te reclama ya ningún acento. / Sólo en mi corazón la sangre es triste. / ( ¡Oh lentas calles del otoño lento! ) / No t
serenata para la tierra de uno
Porque me duele si me quedo / pero me muero si me voy. / Por todo y a pesar de todo / yo quiero vivir en vos. / Por tu decencia de vidala / y por tu escándalo de sol,
sucede que ya no aguanto…
Sucede que ya no aguanto / que en la calle me grités / a la primera de cambio: / “¡Tenías que ser mujer!” / Soy mujer y me equivoco / pero vos, ¿quién te creés? / ¿Vale
un libro es libre, dicen. sin embargo…
Un libro es libre, dicen. Sin embargo / este diálogo es deuda, de repente / lo he cometido todo por encargo / y recomendación de alguna gente. / Se me había perdido
vana historia
Si no recuerdo mal, todo cabía / entre los horizontes de un pañuelo. / Entonces figuraba el mediodía / un sol con ojos en mitad del cielo. / Y gracias a una tierna