PAIS POEMA

Libros de maría de zayas

Autores

maría de zayas

a un diluvio la tierra condenada
A un diluvio la tierra condenada, / que toda se anegaba en sus enojos, / ríos fuera de madre eran sus ojos, / porque ya son las nubes mar airada. / La dulce Filomena retirada, / como no ve del sol los rayos
amar el día, aborrecer el día
Amar el día, aborrecer el día, / llamar la noche y despreciarla luego, / temer el fuego y acercarse al fuego, / tener a un tiempo pena y alegría. / Estar juntos valor y cobardía, / el desprecio cruel y el b
celos tuve, mas, querida
Celos tuve, mas, querida, / de los celos me burlaba; / antes en ellos hallaba / sainetes para la vida; / ya, sola y aborrecida, / Tántalo en sus glorias soy; / rabiando de sed estoy, / ¡ay, qué penas! ¡ay, qué
como tántalo muero
Como Tántalo muero, / el cristal a la boca, / y cuando al labio toca, / y que gustarla quiero, / de mí se va apartando, / sin mirar que de sed estoy rabiando. / ¿Hurté yo la ambrosía? / ¡Oh Júpiter airado! / ¿por
gallarda condición, cupido, tengo
Gallarda condición, Cupido, tengo, / muchos amantes en mi alma caben, / mi nuevo amartelar todos alaben / guardando la opinión que yo mantengo. / Hombres, así vuestros engaños vengo; / guardémonos de necias
goce su libertad el que ha tenido
Goce su libertad el que ha tenido / voluntad y sentidos en cadena, / y el condenado en la amorosa pena / al dudoso favor que ha pretendido. / En dulces lazos pues leal ha sido, / de mil gustos de amor el al
su cruel tiranía
Su cruel tiranía / huir pienso animosa; / no he de ser de sus giros mariposa. / En solo un hombre creo, / cuya verdad estimo por empleo. / Y este no está en la tierra, / porque es un hombre Dios, que el cielo
toma tu acero cortador, no seas
Toma tu acero cortador, no seas / causa de algún exceso inadvertido, / que puede ser, Salicio, que sea Dido, / si por mi mal quisieses ser Eneas. / Cualquiera atrevimiento es bien que creas / de un pecho am
¡oh soberana diosa!
¡Oh soberana diosa, / así tu Endimión goces segura, / sin que vidas celosa, / ni desprecie por otra tu hermosura; / que te duela mi llanto, / pues sabes qué es amar, y amaste tanto: / ya ves que mis desvelos /