maría ángeles maeso
como esos lugares de encuentroComo esos lugares de encuentro / que ves en los aeropuertos, / ¿ya eres, sin palomas, sólo-cuerpo-suelo / para que puedan celebrar su cita / la flor y las agujas? / ¿Y el resto? ¿Y todo lo que dejabas / para
como gotas de sangre los frutos de las morerasCon qué cara llorar en el teatro / César Vallejo / Como gotas de sangre los frutos de las moreras / pesan / y las doblan hacia el cristal. / Es fruta en sazón oyendo pájaros / que a su vez oye disparos. / ¿Es a
no es nadieNo es nadie. La plaza está vacía. Los otros, ¿quiénes, viejo, son los / otros? / No es nadie. Es el error metiendo ruido, lima que te lima al otro lado / de la puerta. / Tienes que agarrarte a él, tú que
no es su nobleza la del cisneSuaves vendas de marfil y verde hoja / las cortinas. / Ellas también. / Al igual que los jarrones y los libros / cuyo lomo incita a la caricia, / al igual que el abanico abierto en la pared. / También los mue
sé de una mariposa que, hora tras hora, se endureceSé de una mariposa que, hora tras hora, se endurece / para fijar sus pies / sobre una flor de alambre. / La he visto / arrastrar sobres con radiografía / perseguida por remedios contra la calvicie. / Ya sabré