PAIS POEMA

Libros de marguerite yourcenar

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marguerite yourcenar

acabado único, doble voluptuosidad…
Acabado único, doble voluptuosidad, / Delicia inmóvil en el centro de las cosas; / Breves efectos, persistentes causas, / Dos sexos, espíritu y carne, / Movimiento múltiple detenido en la unidad. / En medio
amor, al principio…
Amor, al principio / De carne y de oro como un César / Salvaje te cebé; / íncubo, tu pecho pesaba / Y tu beso agotador / Cansó mi boca. / Luego te vi ensangrentado; / Caminabas, titubeando, / Bajo la escuadra ter
cantinela para un flautista ciego
Flauta en la noche solitaria / Presencia de una lágrima; / Todos los silencios de la tierra / Son pétalos de tu flor. / Sopla en la sombra tu polen, / Alma llorando, casi sin ruido, / Miel de una boca profund
claroscuro
Claroscuro, sombra insidiosa / donde se mueven en silencio las estatuas, / donde una voz melodiosa / susurra cosas calladas, / enigmas que solo el corazón puede revelar, / secretos pagados muy caros. / Cada s
colonia griega
Cerca de montes luminosos cuyas formas soberanas / recuerdan las cumbres de su país con nostalgia, / al abrigo del viento y las sirenas, / los marineros griegos construyen una ciudad y un puerto. / La sav
con risas sordas, gruñidos y sollozos, las hijas del mar…
Con risas sordas, gruñidos y sollozos, las hijas del mar / pelean y se abrazan entre negros peñascos, / peinan sus cabelleras relucientes en la sombra / y arrastran, taciturnas, su ondulante piel por la
el lunático
El sol adormecido en las brumas se aleja / Y como un astro muerto yace mi pasión; / La noche a lo largo del muelle se refleja; / Mi viejo corazón es un Rey sin razón. / Cada ser de una rueda es el eje que
el poema del yugo
Las mujeres de mi país llevan sobre los hombros un yugo; / Su corazón pesado y lento oscila entre esos dos polos; / A cada paso, dos grandes baldes de leche chocan / Uno con otro contra sus rodillas; / El
en el umbral de una puerta oscura…
En el umbral de una puerta oscura, / A la derecha, corre bajo un álamo / El agua del olvido. / A la izquierda brota la corriente de la memoria, / Helado cristal como un licor frío. / El agua de la memoria s
erótico
Tú la avispa y yo la rosa; / Tú el mar, yo la escollera; / En la creciente radiosa / Tú el Fénix, yo la hoguera. / Tú el Narciso y yo la fuente, / En mis ojos tú brillando; / Tú el río y yo el puente; / Yo la o
escritos al dorso de dos cartas postales
Una sirena llora / La salida de un barco / Sobre el agua que borra. / Yo sufro la ausencia / Y el espacio duro; / La pena es un muro. / La ruta es una trampa: / Ni trenes, ni navío; / El viaje está vacío. / . . . / R
firme propósito
Ni ampararse del día bajo el árbol de nieblas, / Ni morder el verano en las frutas dormido, / Ni besar en los labios lentos de tinieblas / Al muerto evaporado y vano de haber sido. / Ni penetrar el centro
flauta en la noche solitaria…
Flauta en la noche solitaria, / Presencia de una lágrima; / Todos los silencios de la tierra / Son pétalos de tu flor. / Sopla en la sombra tu polen, / Alma llorando, casi sin ruido, / Miel de una boca profun
fuegos
Lo mismo ocurre con un perro, con una pantera o con una cigarra. Leda decía: “Ya no soy libre para suicidarme / desde que me he comprado un cisne”. / La muerte es un sacramento del que sólo son dignos
hospes comesque
Cuerpo llevando el alma, siempre vanamente / Vuelvo a pensar en ti y te vuelvo a olvidar; / Corazón infinito en el cáliz naciente; / Boca que busca el nuevo verbo de besar. / Mares de navegar, fuentes par
ídolos
Amor, al principio / De carne y de oro como un César / Salvaje te cebé; / Íncubo, tu pecho pesaba / Y tu beso agotador / Cansó mi boca. / Luego te vi ensangrentado; / Caminabas, titubeando, / Bajo la escuadra ter
la muerte cerca de mí, la muerte cerca de ti…
Según un papiro egipcio / La muerte cerca de mí, la muerte cerca de ti / Como un dulce sueño a la sombra de un dulce techo; / Como un vino que se vierte, como un loto que respira; / La muerte cerca de ti
la orden era traer a tierra…
La orden era traer a tierra / el andrajo color azul cielo, / el harapo que se dobla en el viento / formando y deformando un dios. / Con los estertores de alegría / de un mártir entregado a sus verdugos, / esc
las caridades de alcipio
1. Me acosté lentamente en la playa de arena / Donde el mundo se gasta con áridas dulzuras / Y a la hora asombrada en que los astros nacen / Del nácar de sus sueños sobre sus cuerpos largos, / Vi venir ha
las flexibles antorchas de tus manos…
Las flexibles antorchas de tus manos / acarician en vano mi soledad; / el fruto banal que mordemos / cuelga tristemente cercado por la costumbre. / Yo disfrazo mal mi torpeza / con el frío carmín del abando
lo mismo ocurre con un perro, con una pantera o con una cigarra…
Lo mismo ocurre con un perro, con una pantera o con una cigarra. Leda decía: “Ya no soy libre para suicidarme desde que me he comprado un cisne”. / La muerte es un sacramento del que sólo son dignos
macrocosmos
Soles, exvotos de las tinieblas. / Corazones palpitantes, corazones traspasados, / lágrimas de plata entre fúnebres paños. / Soles, yo paso y ustedes pasan. / Objetos en el fondo de mi ojo, / como ustedes,
oda a los verdugos
Trabajo, tus manos adiestradas en lo duro / Forjan el hierro del destino; / Herrero hermano de los titanes, / A golpe de constancia creas / La obra que preferimos, / Excusa de nuestra existencia, / Hermoso hi
poema para una muñeca rusa
S o y / E l rey, / A z u l v o y / Negra mi ley. / ¤¤¤¤¤ / Yo soy el gran Moro / (Rival de Petrouchka) / La noche fue mi troica / Y el sol mi
respuestas
-¿Qué tienes para consolar la tumba, / Corazón insolente, corazón en rebeldía? / El fruto maduro pesa y se desprende . / ¿Qué tienes para consolar la tumba? / -Tengo el caudal de haber sido. / -¿Qué tienes
siete poemas a una muerta
I / Cuando estaba por llegar, murió / Quien me esperaba, cansada de esperar. / Sus brazos abiertos volvieron a cerrarse / Legándome un remordimiento en vez de un recuerdo. / La plegaria, la flor, el gesto m
siete poemas para una muerta
I. Cansados de esperar, los que nos esperaron, / Murieron sin saber que estábamos llegando, / Sus brazos abiertos despacio se cerraron / Y en vez del recuerdo, vino el pesar temblando. / La flor y la orac
te destacas contra la noche disfrazado de dios…
Te destacas contra la noche disfrazado de Dios / (es decir desnudo) / pálido y blanco como el desconocido / que muere de hambre en el camino / aunque puede ser un ángel. / Tu boca bebe de las tinieblas, got
tú la avispa y yo la rosa…
Tú la avispa y yo la rosa; / Tú el mar, yo la escollera; / En la creciente radiosa / Tú el Fénix, yo la hoguera. / Tú el Narciso y yo la fuente, / En mis ojos tú brillando; / Tú el río y yo el puente; / Yo la o
tu nombre que te fue dado por tu madre…
Tu nombre que te fue dado por tu madre, / Tu nombre que se derrama en mi amarga garganta / Como una venenosa gota de miel. / Tu nombre que grité bajo cada cielo / Y llorado en todos los lechos; / Tu nombre
una cantinela de pentauro
Según un papiro egipcio / La muerte cerca de mí, la muerte cerca de ti / Como un dulce sueño a la sombra de un dulce techo; / Como un vino que se vierte, como un loto que respira; / La muerte cerca de ti
versos gnómicos
Te vi crecer como un árbol, / Eternidad inefable; / Te vi endurecerte como un mármol, / Indecible realidad. / Prodigio cuyo nombre se me escapa, / Granito, para el cincel, inflexible; / Felicidad compartida p
versos órficos
Según las tablillas encontradas en / tumbas de Grecia y de Grecia Grande / En el umbral de la puerta negra, / A la derecha, a los pies de un álamo, / Corre el agua de olvidar. / Brota a la izquierda el agua
yo he visto un ciervo…
Yo he visto un ciervo / Atrapado en la nieve. / He visto en el lago / Flotar a un ahogado. / He visto en la playa / Una concha seca. / He visto en las aguas / Pájaros temblando. / A los malditos serviles / He visto
¿qué tienes para consolar la tumba…
-¿Qué tienes para consolar la tumba, / Corazón insolente, corazón en rebeldía? / El fruto maduro pesa y se desprende. / ¿Qué tienes para consolar la tumba? / -Tengo el caudal de haber sido. / -¿Qué tienes p