manuel scorza
américa, no puedo escribir tu nombre sin morirmeAmérica, / no puedo escribir tu nombre sin morirme. / Aunque aprendí de niño, / no me salen derechos los renglones; / a cada sílaba tropiezo con cadáveres, / detrás de cada letra encuentro un hombre ardiend
años de los castigos¡Años de los castigos! / ¡Años de las prisiones! / ¡Años que se comieron las arañas! / No tuve paz, / ni dónde reclinar la cabeza. / Los trenes me llevaban, / entraban a las tumbas, / cruzaban los infiernos, / ma
crepúsculo para anaSólo para alcanzarte escribí este libro. / Noche a noche, / en la helada madriguera / cavé mi pozo más profundo, / para que surgiera, más alta, / el agua enamorada de este canto. / Yo sé que un día las gentes
dalmaciaComo Jonás viví mi juventud en el vientre / de Dalmacia. / Brisas eran mis cabellos, tifones mis cejas. / En tu vientre más alto que Orión millones / de estorninos revoloteaban. / Yo me sumergía a buscar pe
desengaños del mago1. Yo vivía en una torre que custodiaban tardes / de susurrantes collares. / Yo acechaba a las caravanas que, al caer / los crepúsculos, entraban en los patios / polvorientas de azul. / Yo jamás dormí. / Tal
el desterradoCuando éramos niños, / y los padres / nos negaban diez centavos de fulgor, / a nosotros / nos gustaba desterrarnos a los parques, / para que viéramos que hacíamos falta, / y caminaran tras su corazón / hasta vo
el reyNo eres nada, / vives oscuro, / en una ciudad perdida. / Pero, de pronto, un día, / al despertar, eres Rey. / Arden musicales / remotos países / avasallados por tu valentía. / Poderoso monarca: / todo lo que tocas
elegía de los desconocidosYa no nos conocemos, ya no nos entendemos, / ¿qué pasa? / Nuestro amor como los árboles daba pájaros. / ¿Qué está pasando? / El viento del mar desesperado / agita pañuelos de musgo en las esquinas. / Me voy. /
epístola de los poetas que vendránTal vez mañana los poetas pregunten / por qué no celebramos la gracia de las muchachas; / tal vez mañana los poetas pregunten / por qué nuestros poemas / eran largas avenidas / por donde venía la ardiente c
evaEntre todas las doncellas que pastan / en los patios del Sofista ninguna más hennosa / que Eva, / Eva, la del cuello especialmente creado / para ramonear hierba en otros planetas. / Eva, / ahora sólo eres un
la casa vacíaVoy a la casa donde no viviremos / a mirar los muros que no se levantarán. / Paseo las estancias / y abro las ventanas / para que entre el Tiempo de Ayer envejecido. / ¡Si vieras! / Entre las buganvillas / cans
la citaSon las siete; / la calle está oscura; / ya no vendrás. / Aunque llegaras / todas las tardes / a la orilla de esta cita, / y aguardaras, inmóvil, / todas las horas que en el mundo faltan / ya no me hallarás, / porq
la lámparaComo la lámpara olvidada / arde invisible en el día, / así mi corazón se ha consumido / sin que tú lo vieras. / Mas ya pasaron para ti las mieses, / y tardos los años, / yo sé que ahora / tus ojos buscan / las hu
la prisión¡No puedes salir del jardín / donde mi amor te aprisiona! / Presa estás en mí. / Aunque rompas el vaso, / seguirá intacta / la columna perfecta del agua; / aunque no quieras siempre lucirás / esa corona invisib
la sombraComo el centinela / que en la agreste torre / lucha por no rendir los ojos al invencible sueño, / yo resisto al olvido. / Pero te me vuelves pequeña; / la lluvia moja / las calles de 1943; / la lluvia rompe / el
música lentaPara que tú entres, / a veces de tristeza, el corazón se me abre. / Como una puerta tímida, / para que tú entres, el corazón se me abre. / Pero tú no vienes, / no vuelas más sobre los campos. / En vano mi cor
nocturno salvadoreñoLa noche era bellísima. / Yo te quería. / San Salvador brillaba entre las flores. / Yo te quería. / La Felicidad nunca tendrá tus ojos azules. / Yo te quería. / Dueña de los Crepúsculos. / Yo te quería. / Pastora
rosa únicaLa hierba crece ahora / en todos los crepúsculos donde antes sonreías. / La hierba o el olvido. Es igual. / Entre mi dolor y tu silencio, / hay una calle por donde te marchas lentamente. / Hay cosas que no
rumor en la nostalgia antiguaCuando la luz cansada de embestir al día / vara en los muelles su cadáver dorado, / y está el silencio entre los ausentes / y las golondrinas, / poniendo huevos lentos, / ¿vuelve el agua a los pétalos del r
serenataÍbamos a vivir toda la vida juntos. / Íbamos a morir toda la muerte juntos. / Adiós. / No sé si sabes lo que quiere decir adiós. / Adiós quiere decir ya no mirarse nunca, / vivir entre otras gentes, / reírse
soy el desterradoAmérica, / a mí también debes oírme. / Yo soy el estudiante / que tiene un solo traje y muchas penas. / Yo soy el desterrado / que no encuentra la puerta en las pensiones. / Te digo que en las calles / y en las
vals grisLas torres más valientes / agachan la cabeza / cuando el otoño llega / con el plumaje acribillado. / En otoño los árboles / encienden sus ojos más tristes. / Otoño sin embargo era / cuando miré en tus ojos / coma
vals verdeNo viajaremos / a países de cabellera incandescente. / No partiremos, / no saldremos de la ciudad ululante. / Bajo los árboles vertiginosos del crepúsculo, / vestidos de viudos, hemos de vernos. / En las este
viento del olvidoComo a todas las muchachas del mundo, / también a Ella, / tejiéronla / con sus sueños, / los hombres que la amaban. / Y yo la amaba. / Pudo ser para otros un rostro / que el Viento del Olvido / borra a cada insta