País Poema - Autores

manuel del cabral

aire
En una esquina está el aire / de rodillas… / Dos sables analfabetos / lo vigilan. / Pero yo sé que es el pueblo / mi voz desarrodillada. / Pone a hablar muertos sin cru
aire durando
¿Quién ha matado este hombre / que su voz no está enterrada? / Hay muertos que van subiendo / cuanto más su ataúd baja… / Este sudor… ¿por quién muere? / ¿por qué cos
aire negro
Cantan los cocolos bajo los cocales. / Ya la piel del toro muge en el tambor. / Los temibles lirios de sus carcajadas: / sus furiosas lunas contra el nubarrón. / Es
camina
Camina el jefe del pueblo / después de beber café. / Y una voz que no se ve, / grita al oído: / -Mire, jefe, que hay un hombre / que allí está herido. / -Lo sé. / Camina
carta a mi padre
¿Qué más quieres de mí? ¿Qué otras cosas mejores? / Padre mío, / lo que me diste en carne te lo devuelvo en flores. / Estas cosas, comprende, ya no puedo callarte
compadre mon
Por una de tus venas me iré Cibao adentro. / Y lo sabrá el barbero, aquel que los domingos / te podaba las barbas / como quien poda un árbol de la patria. / Y tambi
donde la voz parece más del árbol
Donde el hombre es un árbol. / Aquí, donde los ojos de los niños… / Tal vez aquí no puedo decir nada. / Tan cerca estoy de cosas / que están siempre desnudas. / Puede
el huésped de los pájaros
Yo sé bien que se hiere cuando silva. / Comprendo que la tarde la va haciendo su canto. / Me sé bien de memoria que su garganta pone / más azul en los charcos que
el huésped de piedra
Recordando el tatuaje ritual de los marinos, / los náufragos de ojos redondos como el miedo, / firman con arañazos en mis carnes su nombre. / Pero un náufrago ter
el mueble
Por escupir secretos en tu vientre, / por el notario / que juntó nuestros besos con un lápiz, / por los paisajes que quedaron presos / en nuestra almohada a trinos
ellos
Ellos no tienen lecho, / pero sus manos / son las que hicieron nuestras casas. / Ellos comen cuando pueden / pero por ellos comemos cuando queremos. / Ellos / son zapat
este negro
Negro simple, / tú que tienes / a tu vida y al mundo / dentro de un amuleto. / De ti, / só1o asciende / el humo de tu cachimbo. / Negro sin cielo, / tu indiferencia tenaz / e
guitarra panadera
Sólo el silencio es amigo. / Pero también / no es amigo… si lo mudo / se oye bien… / ¿Quién mide el aire y lo pone / cuadrado como pared? / ¿Quién lo pone tan pequeño / q
habla compadre mon
Lo que ayer dije yo / a gritarlo vuelvo ya: / ¿tierra en el mar? / No señor, / aquí la isla soy yo. / Algo yo tengo en el cinto / que estoy como está la isla, / rodeada d
hombre y perro
Hombre que vas con tu perro: / con tu guardián. / Cuida mi voz, como el perro / cuida tu pan. / Perro que vas con un hombre / que amigo tuyo no es… / Acércate un poco a
huésped desenterrado
Toda la noche / la cotorra del brujo picoteando el silencio. / Toda la noche / estuvieron los hombres bregando con trozos de tinieblas. / Toda la noche / el farol cas
huésped súbito
Ahora estás aquí. / ¿Pero puedes estar? / Tú dices que te llamas… Pero no, no te llamas… / Desde que tengas nombre comienzo a no respirarte, / a confirmar que no ex
la carga
Mi cuerpo estaba allí… nadie lo usaba. / Yo lo puse a sufrir… le metí un hombre. / Pero este equino triste de materia / si tiene hambre me relincha versos, / si sue
la mano de onán se queja
Yo soy el sexo de los condenados. / No el juguete de alcoba que economiza vida. / Yo soy la amante de los que no amaron. / Yo soy la esposa de los miserables. / Soy
letra
Letra: / esqueleto de mi grito, / pongo mi corazón sobre tu muerte, / pongo mis más secretas cualidades de pétalo, / pongo / la novia que he guardado entre el aire y
los hombres no saben morirse
Los hombres no saben morirse… / Unos mueren no queriendo la muerte; / otros / la encuentran en un beso, pero sin estatura… / otros / saben que cuando cantan no le ver
mi sangre
Tantos ríos que soltaron / bajo mi piel. Mas no sé / por qué lo que me golpea / siendo agua tiene sed. / Viajero que dentro el pecho / a caballo siempre vas. / Por la h
mujer con anillo
Mujer que estás un poco en este anillo, / casi un poco, tal vez / lo que dura en el lecho / la palabra mujer. / Mujer que cabes en un ruido rubio. / Mujer, / que pasas
negro manso
Negro manso, / ni siquiera / tienes la inutilidad / de los charcos con cielo. / Só1o / con tu sonrisa rebelde / sobre tu dolor, / como un lirio valiente que crece / sobre l
negro siempre
Negro quieto, / barro dócil, / tú que siempre / eres el grano que no siembran nunca. / ¡Qué hará contigo el hombre, / tú que tienes / la herida abierta como un surco co
negro sin nada en tu casa
Yo te he visto cavar minas de oro / -negro sin tierra-. / Yo te he visto sacar grandes diamantes de la tierra / -negro sin tierra-. / Y como si sacaras a pedazos tu
negro sin risa
Negro triste, tan triste / que en cualquier gesto tuyo puedo encontrar el mundo. / Tú que vives tan cerca del hombre sin el hombre, / una sonrisa tuya me servirá
negro sin zapatos
Hay en tus pies descalzos: graves amaneceres. / (Ya no podrán decir que es un siglo pequeño.) / El cielo se derrite rodando por tu espalda: / húmeda de trabajo, b
niño muerto en un patio
Tal vea no diga nada, ni siquiera del patio. / Todo está en aquel sitio. / Su caída levanta todas mis cualidades, / porque sé que estas cosas / son las que bien me
no le tire…
Hoy está el pueblo en mi cuerpo. / NO LE TIRE .. / No le tire, policía; / no lo mate, no; / ¿no ve / que tiene la misma cara / que tiene usted? / Corre roto, / sin zapatos.
oda escrita en la piedra
Hay algo mas que el viento buscando ser instinto, / algo más que la ola / que quiere andar de pie como la sangre. / Hay algo más que aquello que rezaba a las pied
oda para otro idioma
Hombre que hablas inglés, / tu sonrisa / viene cuando hace ratos que han llegado / tus pies. / Hombre que estás callado no callando, / dímelo, tú, no hablando: / ¿Con q
palabra
Palabra, ¿qué tu más quieres? / ¿Qué más? / Vengo a buscar tu silencio, / el que a fuerza de esperar / se endurece… se hace estatua… / para hablar. / Ya ves, palabra, y
pancho
Que aquí no metan comprado / el ojo chismoso, no. / Que no se traigan el ojo / como una voz… / Que más que para los gringos / Pancho cortó / tres casi Antillas de cañas
pequeña carta a una rosa
Déjame ver qué lloras, que tienes tantos párpados. / Déjame ver qué gozas, sexo de tantos labios. / Ya sé que mi mirada te hace crecer espinas. / Ya sé que eres t
pulula
Negra Pulula, qué bien / que planchas la ropa ajena. / ¡Cuándo plancharás tu cara: / mapa de penas! / Pulula, poca Pulula, / tú la carga y tú la mula. / Con tu amuleto
sangre mayor
¿No sientes que mi sangre suelta de pronto pájaros? / Si yo pudiera ahora ponerme a juntar ojos, / a llenarme las manos de habitantes que duelen, / y a enterrarme
sexo cumpliendo
Digitales delicias gobiernan superficies. / El lecho cruje, / cruje de pueblo fabricado a besos. / De pronto un sudor blanco roba el futuro en gotas, / y un sabor h
tono cuarto
(de Carta a Rubén) / Yo recuerdo, Darío, que allá en mi adolescencia, / yo decía estas cosas llenas de transparencia. / Estas mismas que ahora tienen otra fraganc
¿a quién viene usted a ver?
Hoy está el pueblo en mi cuerpo. / ¿A quién viene a ver usted? / Usted no ve que esta herida / es como un ojo de juez… / Usted que se trae los grillos, / ¿a quién vie