mahfud massís
el brazo invisibleTe contemplo en mí, poderosa materia, funeral pá,pano, / fugaz y vulnerable en tu forma, indestructible en tu discurrir eterno, / descubre por una vez esta lúgubre quijada, / el tramo sepulcral de mi ro
el desenterradoIra, ira no más, en el terrible día, / ni amor, ni la gota fresca en la lengua ; / apenas la vejiga rota al atardecer, / y aquella gran mirada inmemorial, amarilla, / todo cayendo detrás, en el desván sil
elegía a ernest hemingwayLos que arrastramos un pescado, o una vaca negra, / como el Viejo Amargo del Mar de las Antillas, / los que apacentamos una gran culebra por el llano / arrojamos tu ataúd como un sauce de pelos. / ¡Qué go
epitafio a la memoriaComo un hacha plegada, o un aire rendido a un viejo territorio, / pasáis como ancianos roncos / ante el caballero caído bajo las piedras, / amarillo, sin dedos ya, como zapallo de ultratumba. / La noche y
expedición del tiempoLo despistado, lo roto, me sigue detrás como un caballo muerto. / Lo que cayó en el paño de las indecisiones, / el agua terca, y quedó tirado en el camino. / En este vaso con un perro adentro, y que beb
incitación al vals de un poetaTus hijos bebían sangre de ganso salvaje. / Tu pobre corazón dormía entre las moscas. / Sin embargo, / un día / te colgaron un trozo de cuero / en la solapa. Se te puso la cresta roja. / Caminabas con paso de
leyendas del cristo negro1 Caminaba Jesús por la ciudad, / llevando un gran martillo. / 2 Y uno había en medio de la turba, / el cual dijo: He ahí al Hijo del Carpintero. / Y le pellizcó la mejilla. / 3 Acontecido lo cual Jesús des
mercado persaEntre pordioseros vestidos de mariposas, / y piojos traídos del Himalaya, / contemplo el vuelo del vendedor de ensueños y huevos mágicos. / Hay una parca rodeada de flores, / un asesino, una piedra escarl
nocturno del pianoEl piano, con su quijada negra, con sus dientes blancos cruzados de gusanos, / canta como un papa melancólico. Sus notas / caen como los huevos del esturión muerto / sobre mi corazón en esta noche. / Mata