PAIS POEMA

Libros de luisa de carvajal y mendoza

Autores

luisa de carvajal y mendoza

a cristo nuestro señor
Cristo dulce y amado, / sin quien vivir un punto no podría; / süave y regalado gozo / del alma mía, / mi bien, mi eterna gloria y alegría. / Mi puerto venturoso, / do Silva de mil males amparada / queda, y
al alma que te adora…
Al alma que te adora / vuelve los ojos claros, Cristo amado, / que más que en sí, en ti mora, / y todo su cuidado / en sólo tu mirar está cifrado. / Ojos restauradores / de vida, que la dan de amor matando; / a
al ecce homo
Sacando el vivo retrato / de Dios Padre omnipotente, / el injusto presidente / a vista del pueblo ingrato; / disimulado en el traje, / y el traje desfigurado, / por haberse disfrazado / con mi ignominia y ultra
amor y ausencia
¿Cómo vives, sin quien vivir no puedes; / ausente, Silva, el alma, tienes vida; / y el corazón aquesa misma herida / gravemente atraviesa, y no te mueres? / Dime, si eres mortal, o inmortal eres. / ¿Hate co
cuán dado, mi dios, te diste
¡Cuán dado, mi Dios, te diste, / pues, por darte al alma amada, / la aleve y desmesurada / llegar a ti permitiste, / con bondad no imaginada! / La sagrada Comunión / recibiendo cada día, / siete veces la escond
cuando vuelvo los ojos a mirarte…
Cuando vuelvo los ojos a mirarte, / después de haber estado divertida / en el caduco mundo, de tal arte / viene a quedar tu Silva entristecida, / que sin hallar reposo en otra parte / que en Ti, se vuelve a
de interiores sentimientos
Asaltos tan rigurosos / sufres sin desalentarte: / Dime, flaco corazón, / ¿haste vuelto de diamante? / Entre esas llamas fogosas / que te cercan y combaten, / parece te tiene amor / tan hecho a sus propiedades,
de navidad
No es mal remedio el sereno / y estar en portal sin casa / para pecho que se abrasa / y que está de fuego lleno. / Y ya que eso no ha bastado / a templar la ardiente llama, / tener el suelo por cama, / y estar
del testamento de silva
Sintiendo Silva, de amor / gravemente el alma herida, / y que jamás acostumbra / a herir, que deje con vida; / con vida que fuera de él / vivir pueda un solo día, / empezó a hacer testamento, / y con prisa disp
deseos de martirio
Esposas dulces, lazo deseado, / ausentes trances, hora victoriosa, / infamia felicísima y gloriosa, / holocausto en mil llamas abrasado: / Di, Amor, ¿por qué tan lejos apartado / se ha de mí aquella suerte
en el siniestro brazo recostada (soneto)
En el siniestro brazo recostada / de su amado pastor, Silvia dormía, / y con la diestra mano la tenía / con un estrecho abrazo a sí allegada. / Y de aquel dulce sueño recordada, / le dijo: ‘El corazón del a
en la sagrada comunión
¡Ay! soledad amarga y enojosa, / cansada de mi ausente y dulce amado, / dardo eres en el alma atravesado, / dolencia penosísima y furiosa. / Prueba de amor terrible y rigurosa, / y cifra del pesar más apura
infeliz hora, desdichado punto…
Infeliz hora, desdichado punto, / tiempo sin tiempo, vida no, mas muerte, / cruel prisión, y la cadena fuerte, / hierros que me enlazaron en un punto. / Parezco vivo, mas estoy difunto; / a un tiempo todo s
llora silva, y su pastor
Llora Silva, y su Pastor, / se alegra de su pesar: / ¡hasta aquí pueden llegar / las trazas que tiene amor / para su fuego aumentar! / En las niñas de los ojos / dice el Pastor que le ofende / quien en dar a Si
sobre sentimientos de ausencia de nuestro señor
Dulce y fiel esperanza, / mi Cristo, mi Señor y mi deseo: / ¿qué bienaventuranza, / qué gusto o qué recreo / podrá haber para mí do no te veo? / Encerrado en mi pecho, / de ausencia y del amor, fuego tan fuer
soneto espiritual de silva
En el siniestro brazo recostada / de su amado pastor, Silvia dormía, / y con la diestra mano la tenía / con un estrecho abrazo a sí allegada. / Y de aquel dulce sueño recordada, / le dijo: ‘El corazón
¡ay, si entre los lazos fieros…
¡Ay, si entre los lazos fieros / que a mi gloria aprisionaron / par mi libertad, yo viera / enlazar mi cuello y manos! / Pero si es atrevimiento, / porque esos son sacrosantos, / e indigna toda criatura / de ad
¡ay, soledad amarga y enojosa…
¡Ay, soledad amarga y enojosa, / causada de mi ausente y dulce Amado! / ¡Dardo eres en el alma atravesado, / dolencia penosísima y furiosa! / Prueba de amor terrible y rigurosa, / y cifra del pesar más apur
¡esposas dulces, lazo deseado…
¡Esposas dulces, lazo deseado, / ausentes trances, hora victoriosa, / infamia felicísima y gloriosa, / holocausto en mil llamas abrasado! / Di, Amor, ¿por qué tan lejos apartado / se ha de mí aquella suerte
¿cómo vives, sin quien vivir no puedes?…
¿Cómo vives, sin quien vivir no puedes? / Ausente, Silva, el alma, ¿tienes vida, / y el corazón aquesa misma herida / gravemente atraviesa, y no te mueres? / Dime, si eres mortal o inmortal eres: / ¿Hate co
¿cómo, di, bella amari, tu cuidado…
¿Cómo, di, bella Amari, tu cuidado / estimas en tan poco, que, olvidada, / de quien con tanto amor eres amada, / te empleas en el rústico ganado? / ¿Hate la vana ocupación comprado? / ¿qué nigromántica arte