luisa castro
agoníaTú no vienes. / Te sientas a mi lado / y te gusta hacer preguntas / y esperas / que yo extraiga un pez brillante / del fondo del lago. / Pescadora no soy. / Nadie me ha visto enturbiando la orilla del río / con u
antes de ser árbol fui cazadorAntes de ser árbol fui cazador, / cacé ciervos, / cacé orugas, / cacé negros caballos de río, / cacé pájaros distintos en el ala de la noche, / cacé nobles dentaduras de conejo, / cacé un asno antiguo en el o
aunque se rían de los versos que te escriboAunque se rían de los versos que te escribo / y que dejo escondidos en las mantas del catre, / pedaleo. / Y Vegadeo es de lejos un fósforo encendido, / llevo alas en las ruedas, / voy en llanta, / pero conozc
buceaNo llenes el foso de cocodrilos, / no lo hagas, bésame, / yo luego no podré tirarme de cabeza / y todo terminará como siempre / sin haber empezado. / Llévate mi vida, deja en paz mi pelo, / lleva todo lo que
buenas nochesYo sólo espero / que llegue la noche para poder dormir. / Darán las once -no es la hora / todavía / de que se acuesten los niños-. / Un poco más y podré cerrar los ojos / hasta mañana. / El día me despertará / co
casi mediodíaI / Pero te dejo ir, te marchas, y yo ya no recuerdo / si debo sufrir, si es mi hora, mi llanto, / mi Penélope, / mi asiento duro y fácil / de tejedora a la sombra de una espera inconmovible: / te dejo ir y l
divido el mundo por dosI / Divido el mundo por dos. / No hace falta ser antigua para comprenderlo: / de un lado está mi cabeza, / del otro está mi padre pescando pez espada / en las costas irlandesas, en las heladas aguas / donde m
el inventario de la muerteAl alquimista una fuga lenta de soldados / solicito, un solo golpe para mí / con amigas almas que se incendian para nadie / y la fiera sorda del cuerpo / a veces ya patria o ya derrota que conozco / sin der
el sueño de la muerteI / Despiértame de este sueño de la muerte, / príncipe de mis días, / acércate, / encuéntrame tendida en este sueño de la muerte. / Tan bella como pueda serlo / aquella que ha cruzado huyendo un bosque / y se h
estoy haciendo pruebas de velocidadRetrocede. / No soy yo, que conozco la cinta del tiempo / y navego / a sabiendas / de que en el mar las horas tienen otro arbitrio / y otra medida / las fuerzas. / Es el mundo, / que retrocede.
inocenciaSe acabó la inocencia. / Era una bebida empalagosa y breve, / una comida exótica, / ahora ya lo sé. / La probé. / De esas cosas que se toman un día / y siempre las recuerdas, / de esa gente que te encuentras / y
la amiga muertaAverigua, / dulce corazón de hermana imperdonable, / cómo llegó hasta casa la discordia / y cómo nos estalló en las manos / un juguete que nunca deseamos, recuerda. / Nos estalló en las manos. / A ti te llevó
la caídaLas montañas cristalizan en mil años / y el mar gana un centímetro a la tierra / cada dos milenios, / horada el viento la roca / en cuatro siglos / y la lluvia, / también la lluvia se toma su tiempo para caer
los reyes del anochecer iDe comida del diablo me alimento. / Los reyes del anochecer / se abrigan / un paso atrás del puesto encomendado. / Voy hasta la esquina del moro / y allí pongo mi sonrisa, mi dinero. / Por siempre hombres arm
más que en el armadorMás que en el armador. / Más que en el armador con cara de satisfecho. / Víctima / de tus caprichos.
más que en las poterasMás que en las poteras. / Más que el calamar del color del coñac / que no conoces, / más que en el coñac donde mojo la potera / persiguiendo el calamar, / más que en la potera que me arrojas, que me espera /
más que en los anzuelosMás que en los anzuelos. / Aún más que en mi dedo gordo / con un anzuelo / en vez de robalizas. / Aún más que en el anzuelo que tengo en el corazón / en vez de robalizas. / Más aún que en la cabeza de robaliz
mediodíaI / Un almuerzo de averías y lutos instantáneos / detrás de las ventanas. / La soledad es una mentira para acercarte / a los besos con premeditación. / Sólo esta sensación de pan lejano, / de hambre que no es
mordiendo por las calles a los hombres que se amanAlgunas palabras para perder la vía, / algunas palabras, que no falten palabras, / quiero saber / el lugar / que / ocupa / mi / odio, quiero saber dónde se puede encontrar / una tienda del mejor / de los vinos / del
peces de sangre fríaPeces de sangre fría, / fríos peces de agonía intolerable / y deseos escasos. / Ambición sólo de respirar deslizándose / Con familias enteras que el océano asila / sin preguntar de qué cálido hábitat / vengo.
recuentoHoy tengo / veinticinco años. / Mi juventud se va / con mis mejores deseos. / La quiero, la veo marchar / sin una rozadura, / sin reproches espero a que esté lejos / para llorar su falta. / Nunca sabrá nada de mí
reflexiones hipnagógicasI / Imposibilidad del amor turco, / del amor que se arrecia en una estampa de niña desnutrida, / en un candente gesto de impotencia acribillada, / en la necedad y en lo vacío de unas muertes gratuitas / con
sobre ti, sobre todo. sobre lo que es locuraSobre ti, sobre todo. Sobre lo que es locura, / sobre todo en las mañanas necesarias del deseo, / en los tilos de un amor que se recupera de la desmesura / con un desayuno tardío / y el final de una histo
todo me da vueltasTodo me da vueltas. / Irlanda está lejos, como tú, / equidistantes de mi corazón / que no os ama. / En la nevera del barco, entre julias, / olvidado en el palo mayor, / mi corazón se cuenta entre los animales
visión de cibelesYo era una bella mujer que pasaba sin mirar / y llegué hasta aquí y debí detenerme, / dormirme, / soñar con hojas y aves. / Otras vidas fugaces como hojas o aves / giran sin detenerse. / No envidio sus viajes