PAIS POEMA

Libros de luis lópez anglada

Autores

luis lópez anglada

a una muchacha que se matriculó en la escuela de artes y oficios
Yo vi al amor comprar papel sellado / para matricularse por novicio / allí donde ni el arte ni el oficio / vieron jamás papel enamorado. / Raro aprendiz, alumno aventajado, / llenó con su esperanza el edifi
a unas iniciales grabadas en un árbol
Iniciales de amor en la madera / vino a grabar la mano bordadora. / Fue lino el tronco, bastidor la aurora / y testigo la blanca primavera. / Bordado amor quedó y eterno fuera / sin la mano del tiempo, leña
celebra el poeta haber hablado por teléfono con su amada
Al hilo de tu voz y asida al hilo / tengo el alma, mi amor, para escucharte. / Viento de muchos álamos comparte / tu voz conmigo y la sostiene en vilo. / Asiento para pájaros y asilo / de enamoradas nubes.
cuenta cómo sucedió lo de enamorarse
Sucedió que aquel año se decía / que los tiempos cambiaban. Cierto era; / aquel año empezó la primavera / cuando apenas enero se moría. / Aquel año la tarde convertía / en campos de pasión la Tierra entera /
de cómo robó el poeta un racimo en un viñedo
Cuando en algún momento del viaje / viste un viñedo donde el sol cantaba / me pediste un racimo. Todo estaba / coronando a Septiembre en el paisaje. / Corté un racimo para ti y lo traje / tan maduro a tus l
despertar
Mi niña, al despertar, desaliñada, / casi como las rosas, o más breve, / duda entre niña y pájaro, se atreve / a inaugurar la aurora de la almohada. / Mi niña de la nube o de la nada / debe venir cuando des
el poeta camino de francia
Me voy, me voy, me voy. Una barrera, / una muga de piedra y un sendero / y ya para mis pies el mundo entero / poniendo al corazón una frontera. / Y tan lejos estás que no hay siquiera / un pañuelo en el air
el poeta cita a su amada, junto al museo del prado
El Prado y yo, la tarde y el museo, / esperaremos con el alma en vilo / donde Velásquez sueña y, a su asilo, / los pájaros de otoño y mi deseo. / Contará el corazón cada gorjeo / y el agua que en las fuente
en este soneto intenta describirse una rodilla
Donde la pierna asciende a maravilla / y apunta hacia el misterio y la cautela; / donde acaba el vestido y se desvela / el sueño del encaje por la orilla. / Visible rosa donde el viento humilla / su girator
geografía
Abriré las nevadas cordilleras / que componen, amor, tu geografía / y subirá un caballo de alegría / hasta el gozo floral de tus caderas. / Horizontales nardos y laderas / que la espuma del mar envidiaría / l
imagina el poeta a su amada en la ducha
Con recato… / Ésta que en nieve y sueño la clausura / viola y la canción del agua fría; / Venus de soledad, mitología / del azulejo y la temperatura. / Ésta que en dos palomas la estatura / divide en rosas qu
la bodega
Bajé, contigo, amor, a la bodega / y me acerqué al tonel que allí dormía / por ver si era verdad que en él crecía / la flor del vino, diminuta y ciega.. / Y para poder ver lo que trasiega / el vino al coraz
madrigal
Desde esta mañana, amor, / la rosa será más rosa / y más vivo el ruiseñor. / ¡Y tú sin saberlo, amor! / La fuente mucho más clara / mojándome de alegría / con agua fresca la cara. / Y el cielo, desde hoy, azul,
noche de vendimia
Era de tanto amor la noche aquella / que hasta el alba rompió su compromiso / de clausurar las sombras y no quiso / partir la noche y apagar la estrella. / Subió a su boca el vino y puso en ella / tan breve
recuerda el poeta los primeros tiempos de su amor
Déjame que del tiempo de otro día / miré prados de amor, recuerde aroma, / y en el agua pasada la paloma / moje otra vez el alma en que bebía. / Que si ha ganado el tiempo la porfía / y ya la nieve por la s
seguirá siendo el sol, cuando amanece
Seguirá siendo el sol, cuando amanece, / hermosamente bello y cada día / la vida será buena todavía / cuando en cada rosal Mayo florece, / Seguirá el mar sereno cuando ofrece / a su virginidad la poesía / de
soneto de amor
Te sigo, amor; herido en tus colmenas / tengo mi corazón sin esperanza. / Sé que eres fuego y siento cómo avanza / tu posesión de llamas por mis venas. / Sé que eres hierro, amor, y me encadenas / sellando
soneto de amor en gredos
Amarte en Gredos, en la roca, es darte / razón de eternidad. La tierra ama / como mi corazón y, roca o llama, / en fuego acabaré de eternizarte. / La soledad y tú me dáis la parte / que el alma necesita. El
soneto de amor en la puerta del sol, donde comienzan todos los caminos
Como mi corazón es este cero / de todos los caminos y del tuyo. / Cuanto de mí comienza en ti concluyo. / De solo a Sol basta una letra, pero / también para morir basta un murmullo / de soledad. A tus camin
soneto para el final
Tal vez, cuando después de haber vivido / llegue un amanecer a despertarme / les diga a los que puedan escucharme: / ¡Qué sueño tan extraño el que he tenido!. / Porque, efectivamente, si no ha sido / mas qu