PAIS POEMA

Libros de luis izquierdo

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luis izquierdo

cae una lluvia mansa, voz furtiva
Cae una lluvia mansa, voz furtiva / que imprime surcos lentos en la noche. / Y va a su ritmo desgranando notas / de malo y de buen humor / en una página de Laye (un viejo número / picado de amarillos invaso
codicilo para un duelo
Las flores cuyos nombres olvidamos, / esta conversación que mantenemos / y el silencio por el que discurrimos / son la ilusión del tiempo que sumamos, / la anamnesia de a qué pertenecemos / y el ser que, si
confidencial
Ahora que ya se está muriendo poco / quedan tan pocas cosas por hacer / que no le importan lentitud demoras / no le importan. / Ya no le importan, / por acabar de hacer / como por no, / tan pocas cosas. / Y es qu
el ausente
Contempló distraído las sonrisas / en la mirada de los complacientes / y expresó su secreto en las corrientes / alternas del discurso que revisas. / No desoyó el consejo ni las prisas / que impone el acotad
insomnio
El tiempo libre que carece de horas / arreciará en las páginas en blanco / abiertas ante el miedo y contra el cálculo / de prodigar las noches asediadas / por la arena que sangra en el oído / ante un par de
le temps d'un soupir
Le temps d’un soupir / no ha acontecido y, / mientras tanto, / las cosas en su sitio / y a cada quien lo suyo. / Para ya luego desembarazarse / de los vaivenes doctos del discurso / y echarse a andar. / Dejar a s
líneas para gabriel ferrater
En el apeadero más lejano, / mientras el tren persiste en el silbido / que ya no advertirás / a pesar de que espera tu regreso, / te saludan pañuelos de muchachas / y abrazan los carriles de la noche / distan
mersault dispara
Si hay en el iris / una mancha ligera sorprendida / sin otro blanco que su urgencia azul, / y enfrente un rostro estremecido espera / la furiosa descarga de la muerte, / también indiferente el mar disuelve /
mount adams
Te contemplo y te sé sobre este río / lento del tiempo y los atardeceres / caudales del espacio compartido. / Y estoy mirando lo que ven tus ojos / azules ante el tiempo, / constantes en el aire luminoso. / P
retornos de cotlliure
Tal vez fue el frío en la espalda, / o las sombras del silencio. / Nadie en la ciudad o el campo, / sólo pueblo a la derrota / decidida por el viento. / Los árboles del crepúsculo, / faroles extintos, neutros
saludo al padre
Vuelves de nuevo a mí, / oh pobre triste cuerpo que olvidé, / ya desde mucho tiempo atrás, / en las selladas riberas del instante. / Descuidado del hombre te emplazaba / como un pesar que el tiempo augura, /
transverberaciones
Tu piel es un rocío tembloroso noche arriba / una vegetación desnuda que acaricio / las justas cadenciosas dilaciones / una efusión solar este momento / sucesivo presente venturoso / que orilla lóbulos, mej
«cuando tú te hayas ido...»
Cuando te vayas, ni te llorarán / -es ley de vida, / o fue, dirá un colega-, / pensando como siempre en los demás. / Los bosques que ayer fueron / desaparecerán, / pero muy lentamente, / y lentamente seguirá el