luis garcía montero
a federico, con unas violetas (2)y recuerdo una brisa triste por los olivos / F. G. L. / Después / de la prisa cansada de los últimos trenes / nada vuelve. Sólo queda / tu rostro sobre Broadway / y es difícil, de tanta soledad, / cerrar los oj
bajo la luz quemadaBajo la luz quemada, / tienen frío los ojos con que buscas / estas horas de octubre / y su jardín manchado de ginebra, / hojas secas, silencios / que de nosotros hablan al caerse. / Porque si ya no existe, / au
cabo sounionAl pasar de los años, / ¿qué sentiré leyendo estos poemas / de amor que ahora te escribo? / Me lo pregunto porque está desnuda / la historia de mi vida frente a mí, / en este amanecer de intimidad, / cuando l
canción 19 horas¿Quién habla del amor? Yo tengo frío / y quiero ser diciembre. / Quiero llegar a un bosque apenas sensitivo, / hasta la maquinaria del corazón sin saldo. / Yo quiero ser diciembre. / Dormir / en la noche sin
canción amargaEn la cara lleva / tres años perdidos / y el frío de las seis de la mañana. / Van a partirte el corazón. / De pronto / la luz apagada, / los pasillos turbios, / la puerta que clava su ruido en la espalda. / Van a
canción arboledaDormía en el refugio de los débiles, / una cama revuelta / de oscuridades fuertes, / cuando bajó su sueño a sespertarlo. / Puso entonces los pies / en un mundo nevado. / El frío de las ropas por el suelo, / de
canción de aniversarioSon / extrañamente hermosos todavía, / estos labios de hace ahora tres años / y me parece inédito / el gesto de tu beso, / este llegar aquí cada vez más tranquilo, / con la serenidad / del que tiene por cómplic
canción de brujeríaSeñor compañero, Señor de la noche, / haz que vuelva su rostro / quien no quiso mirarme. / Que sus ojos me busquen / sostenidos y azules / por detrás de la barra. / Que pregunte mi nombre / y se acerque despaci
canción deshojadaLa vida tiene pétalos / y un rosal donde tiemblan las historias. / La historia de ese pájaro / que llegaba a dormirse en los escaparates / y ahora vuela en el alma de sus nuevos clientes. / La historia de e
canción extranjeraPero las cosas han cambiado. / Míralas / en su desconocido firmamento. / Esta lámpara joven. / ¿Qué soledad descubre su luz en el espejo? / Este vaso de agua. / ¿Qué noche de verano comprende sus secretos? / Es
canción pornográficaEl agua pide orillas donde apoyar la frente, / la noche busca sueños para entrar en las casas, / la luz se hace murmullo / y los países juegan a las cartas. / Juegan / como el silencio con sus ruidos / para p
canción presentimientoSeguramente / nadie pudo decirnos / que la luz era un túnel sin salida, / que el sol era la sombra / y el mar un sentimiento de la piedra. / Seguramente nadie, / nadie quiso advertir en los periódicos / una flo
canción que cortaAbriré las ciudades / por si hay / una silla vacía / en los ojos cerrados del futuro. / Abriré las palabras / por si llego / a una luz y a una mesa / en los ojos insomnes del pasado. / Y abriré / la piel de un ruid
canción suicidaNo obedece el futuro, / ni el pasado obedece, / ni siquiera los días / contables del presente. / Tampoco las palabras / escritas obedecen. / Son un destino al margen, / unas canciones débiles, / como las caracola
como cada mañanaAhora sé / que estas calles nos han hecho solitarios / y nuestro corazón / tiene el pulso amarillo / de las maderas lentas de un tranvía. / Sobre su cuerpo viejo / andábamos despacio, de forma irregular, / con
como el primer cigarroComo el primer cigarro, / los primeros abrazos. Tú tenías / una pequeña estrella de papel / brillante sobre el pómulo / y ocupabas la escena marginal / donde las fiestas juntan la soledad, la música / o el de
completamente viernesPor detergentes y lavavajillas, / por libros ordenados y escobas en el suelo, / por los cristales limpios, por la mesa / sin papeles, libretas ni bolígrafos, / por los sillones sin periódicos, / quien se ac
confesionesYo te estaba esperando. / Más allá del invierno, en el cincuenta y ocho, / de la letra sin pulso y el verano / de mi primera carta, / por los pasillos lejos y el examen, / a través de los libros, de las tar
conversacionesComo el primer cigarro, / los primeros abrazos. Tú tenías / una pequeña estrella de papel / brillando sobre el pómulo / y ocupabas la escena marginal / donde las fiestas juntan la soledad, la música / o el de
cuarentenaCon qué ferocidad y a qué hora importuna / salen tus veinte años de la fotografía / para exigirme cuentas. / En los ojos heridos por la luz / sostienes la mirada de mis sobras, / en el descaro de tus profec
dedicatoriaSi alguna vez la vida te maltrata, / acuérdate de mí, / que no puede cansarse de esperar / aquel que no se cansa de mirarte.
déjame, pensamiento, déjameDéjame, pensamiento, déjame, / mañana seré tuyo, / volveré a ser tu presa. / Pero hoy, / mientras la luz araña en los árboles y pide / una oportunidad, / quiero que me recoja la inútil primavera. / A la casa de
desordenadamenteTus ojos / que están llenos de selvas y son un manifiesto, / desordenadamente / me hacen aventurero / y revolucionario
diario cómplice - libro segundo (iv)Generaciones últimas / de muchachas difíciles, / muchachos obligados al orgullo / y tocadiscos viejos, me recuerdan / que en alguna terraza junto al mar, / bajo el calor de un mundo, / estuve yo también, / con
diario cómplice - libro segundo (viii)A Francisco Brines / Parece que soy yo quien hasta mí se acerca / quien erguido camina rodeando mis piernas, / apoyando la piel sobre mi pecho, / cuando se acercan ellos, los recuerdos, / esos gatos sonámbu
el amorLas palabras son barcos / y se pierden así, de boca en boca, / como de niebla en niebla. / Llevan su mercancía por las conversaciones / sin encontrar un puerto, / la noche que les pese igual que un ancla. / D
el bar de siempreOcurre pocas veces, / apenas en la noche del eco tormentoso / o en el amanecer de luz dañada / como en la oscuridad / y más nocturna. / El humo de mis huellas / se apodera del tiempo, de mi tiempo / envuelve la
el lugar del crímenMás allá de la sombra / te delatan tus ojos, / y te adivino tersa, / como un mapa extendido / de asombro y de deseo. / Date por muerta / amor, / es un atraco. / Tus labios o la vida.
el poder envejeceElla me besa, marca la sonrisa / y viaja por los labios al pasado / con el adorno de sus sentimientos, / lujosa y encendida como un árbol / de navidad, paloma / de amistades difíciles / que abriga con recuerd
en llamasA Jon Juaristi / Canciones que no pueden ser cantadas, / banderas que me manchan con su sangre las manos, / libros oscurecidos por el tiempo, / plazas que sólo existen en las fotografías. / Como el águila v
en los días de lluviaMás o menos extraña / la vida fue pasando tibiamente / por tu cuerpo y el mío. / Oigo la lluvia fría amontonarse / sobre las uralitas / y la noche me atrapa / en el sudor eterno de su tranquilidad. / Tal vez / de
esa luna color de viejo saxofónEsa luna color de viejo saxofón / me retendrá en París. / Esa luna color de vieja mariposa, / de alma vieja buscando sobre el viento / ojos para mirar el fin de siglo, / gatos que son las dudas de la noche.
ese perdido reinoEse perdido reino / donde cualquier política tiene forma de beso, / de cicatriz privada / detrás de los abrazos, / nos está dominando con sus sueños, / de distancia a distancia. / Quiero que te levantes / con l
está solo. para seguir caminoEstá solo. Para seguir camino / se muestra despegado de las cosas. / No lleva provisiones. / Cunado pasan los días / y al final de la tarde piensa en lo sucedido, / tan sólo le conmueve / ese acierto imprevis
fe de vidaNadie sabrá las veces, las mil veces, / después de la tristeza o de la humillación, / que envidié la sonrisa de los cínicos, / esa distancia fría de sus labios / ante la realidad. Son como estatuas / sobre
fotografías veladas por la lluviaA Ramiro Fonte / Cuando la muerte quiera / una verdad quitar de entre mis manos, / las hallará vacías… / Luis Cernuda / Cuando los merenderos de septiembre / dejaban escapar sus últimas canciones / por las coli
habitaciones separadasEstá solo. Para seguir camino / se muestra despegado de las cosas. / No lleva provisiones. / Cuando pasan los días / y al final de la tarde piensa en lo sucedido, / tan sólo le conmueve / ese acierto imprevis
i (de diario cómplice)Yo sé / que el tierno amor escoge sus ciudades / y cada pasión toma un domicilio, / un modo diferente de andar por los pasillos / o de apagar las luces. / Y sé / que hay un portal dormido en cada labio, / un as
imaginar los sitios posibles donde estabasImaginar los sitios posibles donde estabas, / verte llegar sin noche a La Tertulia, / reconocer tu voz apresurada / al contar una anécdota / o preguntar por mí, / saber que nos mirábamos antes de conocernos
impertinenciasEn la mesa de al lado, / un jardín de señoras en domingo / abonadas al orden del murmullo / y del té con limón, / en un café de invierno por la tarde. / Se quejan de los tiempos, beben, fuman, / discuten sus
invitación al regresoQuien conozca los vientos, quien de la lejanía / haga una voz donde guardar memoria, / quien conozca la piel de su desnudo / como conoce el rastro de su nombre, / y no le tenga miedo, y le acompañe / más al
irene¿Conoces ya la tinta meditada / de la primera luz? / Mira el esfuerzo / que en la copa más alta del bosque más oscuro / raya un momento, avisa y mientras cae / forma la claridad. / Así comienza el día. / Así ta
la ciudad de agostoBaja el avión por fin, / estoy bajando a la ciudad de agosto. / La sombra de las alas deja huellas azules / sobre la tierra seca / y recorre los campos con una vibración / de película antigua. / Estoy bajando
la crueldadNo es el cuchillo que por fin nos mata, / sino la espera fría de su hoja en la piel, / el tiempo sucio y duro, / los plazos del temor, porque la muerte / suele afilar sus armas / en el miedo cortante de la
la muerte (i)Si alguna vez las aguas se retiran, / comprenderé el vacío, / conoceré la muerte sin disfraces. / Como una hierba seca / atrapada en el humo de los cirios, / me reveló muy pronto su disfraz. / No sé, debió de
la primavera de la esfingeOlvídate de mí si estás conmigo. / Podemos permitirnos este lujo / de abandonar los nombres, / porque el nombre es razón de los ausentes, / y nosotros estamos en la luz, / en el aire que corta las dulces si
las confesiones de don quijoteCasi nadie me llama por mi nombre, / vulgar y cotidiano como la rebeldía. / Prefieren otorgarme / la nobleza ridícula que yo mismo elegí, / el título de un pobre caballero, / de una triste ilusión, / y me rec
life vest under your seatSeñores pasajeros buenas tardes / y Nueva York al fondo todavía, / delicadas las torres de Manhattan / con la luz sumergida en una muchacha triste, / buenas tardes señores pasajeros, / mantendremos en vuelo
me persiguenMe persiguen / los teléfonos rotos de Granada, / cuando voy a buscarte / y en las calles enteras están comunicando. / Sumergido en tu voz de caracola, / me gustaría el mar desde una boca / prendida con la mía
merece la pena(Un jueves telefónico) / Sobre las diez te llamo / para decir que tengo diez llamadas, / otra reunión, seis cartas, / una mañana espesa, varias citas / y nostalgia de ti. / Sobre las doce y media / llamas para
mujeresMañana de suburbio / y el autobús se acerca a la parada. / Hace frío en la calle, suavemente, / casi de despertar en primavera, / de ciudad que no ha entrado / todavía en calor. / Desde mi asiento veo a las m
naranjas y cipresesDéjalo ya. Recorre este silencio / de naranjas sin sol y cipreses sin luna. / Ahora que la verdad y la mentira / se alejan fatigadas / en el humo amarillo de un desdén, / tendrás que defenderte / de los renco
noche de nieveAsume Tus errores. / Visto para sentencia queda el tiempo / de las manzanas y la luna blanca. / Como en noche de nieve, / el lobo que cruzó los almanaques / ha marcado sus huellas. Las conoces, / sabes qué si
nocturnoAplauden los semáforos más libres de la noche, / mientras corren cien motos y los frenos del coche / trabajan sin enfado. Es la noche más plena. / Ninguna cosa viva merece su condena. / Corazones y lobos.
nueva salutación al optimistaIrene no conoce todavía / la palabra resaca. / Descentrada / con el raro bullicio de la gente / que hubo anoche en la casa, / duerme poco, penetra / ese olvido absoluto al que recurro / en mañanas difíciles, / sa
por septiembrePor septiembre / se te llenan de sótanos los labios / y es relativo el cielo / después de haberte visto preguntarle a la vida. / Pero también el cielo, / arrugado y preciso / como tu cazadora adolescente, / qui
primer día de vacacionesNadaba yo en el mar y era muy tarde, / justo en ese momento / en que las luces flotan como brasas / de una hoguera rendida / y en el agua se queman las preguntas, / los silencios extraños. / Había decidido na
quién eres tú?Se deshizo la luz, / equivocó su horario por dejarte desnuda, / desdibujó tus ojos mientras me sonreías. / mientras me soreías / vi una sombra inclinada desvestirse, / abrir la cremallera despacio del silen
quizá sólo nos falte ser algo menos jóvenesQuizá sólo nos falte / ser algo menos jóvenes, sentir en otro tono / más distante la vida, / sin abusos / con nuestra inevitable humanidad. / De nuevo el paraíso. / Otra vez en la suerte de una casa / no demasi
recuerda que tú existes tan sólo en este libroRecuerda que tú existes tan sólo en este libro, / agradece tu vida a mis fantasmas, / a la pasión que pongo en cada verso / por recordar el aire que respiras, / la ropa que te pones y me quitas, / los taxis
recuerdo de una tarde veranoAquel temblor del muslo / y el diminuto encaje / rozado por la yema de los dedos, / son el mejor recuerdo de unos días / conocidos sin prisa, sin hacerse notar, / igual que amigos tímidos. / Fue la tarde ante
recuerdo que atardecíaRecuerdo que atardecía, / recuerdo que vi su coche / detenerse, / recuerdo la compañía / de sus ojos en la noche, / sin saberse / tras la boca de un gatillo / que esperaba tembloroso / y asesino, / meterse por un p
rojo temblor de frenos por la nocheRojo temblor de frenos por la noche, / así sueño el amor, así recuerdo, / entre la madrugada olvidadiza, / sensaciones de turbia intimidad, / cuando tener pareja conocida / es un alivio para los extraños. / B
se descalzan los díasSe descalzan los días / para pasar de largo sin que nos demos cuenta. / Son casi despedidas, casi encuentros / -felices pero incómodos- / de cuerpos que se miran / y que aplazan la cita. / Aunque detrás, / suel
secretoNos pusimos de acuerdo. / Yo esperaba sin prisa por la esquina, / me hacía el despistado, / hablaba con el niño y los borrachos, / encendía un cigarro o compraba el periódico. / Aparenté no verte / llegar cas
si alguna vez no hubieses existidoSi alguna vez no hubieses existido, / si el calor de tus muslos no me hubiese / buscado como un látigo preciso / y mis ambigüedades electivas / -los días más oscuros de mí mismo- / no te hubiesen tenid
sonata triste para la luna de granadaEsta ciudad me mira con tus ojos, / parpadea, / porque ahora después de tanto tiempo / veo otra vez el piano que sale de la casa / y me llega de forma diferente, / huyendo del salón, / abordando las calles / de
sospechan de nosotrosSospechan de nosotros. Ha pasado / el primer autobús, y nos sorprende / en el lugar del crimen, / desatados los cuellos y las manos / a punto de morir, abandonándose. / Nos da el alto la luz, / sentimos su re
tú me llamas, amor, yo cojo un taxiTú me llamas, amor, yo cojo un taxi, / cruzo la desmedida realidad / de febrero por verte, / el mundo transitorio que me ofrece / un asiento de atrás, / su refugiada bóveda de sueños, / luces intermitentes co
versión libre de la inmortalidadEn la noche profunda, / como dormida caricia que sorprende / y sigue a más, / sombras con el calor de la materia, / mordiéndose los labios, mal quitado / el pijama y ardiendo / de loca oscuridad entre los bra
xvii (de diario cómplice)Nada más solitario que el dolor / porque también excluye a quien lo siente, / si con él se traiciona o se acompaña. / De mi propio vacío / siempre yo el excluido. / Tú, / tan desaparecida, / tragada por la tier
xxvi (de diario cómplice)Bajo una lluvia fría de polígono, / con un cielo drogado de tormenta / y nubes de extrarradio. / Porque este amor de llaves prestadas nos envuelve / en una intimidad provisional, / paredes que no hacen comp
y mirarse a los ojosHan pasado los vientos / y mirarse a los ojos no es sencillo. / Vivir esta ciudad / es pisar un jardín de tachaduras, / la presencia infectada de lo que ya no existe, / de lo que fue recinto del invierno / o
yo sé que el tierno amor escoge sus ciudadesYo sé / que el tierno amor escoge sus ciudades / y cada pasión toma un domicilio, / un modo diferente de andar por los pasillos / o de apagar las luces. / Y sé / que hay un portal dormido en cada labio, / un as
¿quién anda ahí¿Quién anda ahí, / verso sin terminar entre mis versos, / desatendido sueño, / silencio de las luces y las puertas? / ¿Quién anda ahí, / después de haberse ido, persistiendo / con ojos de batalla, / bajo la som