luis felipe vivanco
balada del caminoHe tardado mucho en llegar. / Día tras día iban mis pasos comprendiendo el camino, / unas veces me alejaba de Dios, y otras me acercaba más a él; / a veces me besaban unos labios, y a veces los sentía / m
cálida voz despierta en tu dulzura…Cálida voz despierta en tu dulzura, / tierno temblor en tu quietud florece, / y una experiencia virgen que se ofrece / con el asombro de su nieve pura. / Donde tu cuerpo anuncia sombra oscura / la claridad
cansado de palabrasCansado de palabras (y también de silencios). / Cansado de evidencias (y también de misterios). / Tu horizonte está lejos, y en él cada simiente / viva, cada minuto sensible de distancias. / ¡Qué bien est
canto de resurrecciónHoy quiero cantar mi amor sobre todas las cosas / y que mi voz llegue a tu oído con su tristeza verdadera / Hoy quiero decirte lo que soy, para que tú comprendas / la soledad del hombre. / Quiero huir de
confidenciaLa tristeza con que te amo tiene un ritmo que no construye lo que te dosifica / e inmuniza sobre sueños de hamaca / Perpleja como esquina peligrosa y como si esperara temiera adivinara y / empezara otra
corona firmeI / ¿En qué brisa ligera mis sueños arrebatados comulgan con / la sombra encendida de tus ojos? / ¿En qué dolor de pozo solitario el agua me acaricia como la palma silenciosa / que se humilla a tu figura?
día de nieve blanda…1. Día de nieve blanda. / Las cortinas echadas. / (Verdes, rojas, sus franjas.) / Una firma al brasero. / Un vaso con violetas. / Y tú, enfrente. / (Una copa / de coñac, ya vacía.) / Tú, enfrente. / El cenicero / de
el descampadoTú estás en ese taxi parado, sí, eres Tú / -un bulto en el crepúsculo- junto al bordillo blanco / donde se acaba el campo de enfrente o descampado. / Lo sé, aunque no te he visto (y aunque dentro del ta
el invierno1. Día de nieve blanda. / Las cortinas echadas. / (Verdes, rojas, sus franjas.) / Una firma al brasero. / Un vaso con violetas. / Y tú, enfrente. / (Una copa / de coñac, ya vacía.) / Tú, enfrente. / El cenicero / de
el otoño1. No le nombramos nunca. / No hace falta nombrarle / cuando avanza el otoño: / sus grandes nubes bajas, / sus cielos y horizontes / húmedos, en tardanza / labradora, los plátanos / cobrizos de las calles, / los
la invitación al otoñoTu imperativo andar, tu infatigable / modulación de mar bajo la lluvia / que refresca con agua aún no mecida / el retoñar continuo de sus olas; / tu ingenuo, y arrogante, y despeinado / velero musical siemp
me asomo a tu bellezaRecibo y agradezco tu espuela de inquietud y tu deslumbramiento, / tu racha de criatura que sustituye a Dios suficiente y cercana. / Tal vez buscabas a tientas, con ojeras pasivas y cautivas, / lo que n
soneto 3Cálida voz despierta en tu dulzura, / tierno temblor en tu quietud florece, / y una experiencia virgen que se ofrece / con el asombro de su nieve pura. / Donde tu cuerpo anuncia sombra oscura / la claridad