luis cernuda
a un poeta muertoAsí como en la roca nunca vemos / La clara flor abrirse, / Entre un pueblo hosco y duro / No brilla hermosamente / El fresco y alto ornato de la vida. / Por esto te m
amando en el tiempoEl tiempo, insinuándose en tu cuerpo, / tal la nube de polvo en fuente pura, / aquella gracia antigua desordena / y clava en mí una pena silenciosa. / Otros antes q
atardecer en la catedralPor las calles desiertas, nadie. El viento / y la luz sobre las tapias / que enciende los aleros al sol último. / Tras una puerta se queja el agua oculta. / Ven a l
cómo llenarte, soledadCómo llenarte, soledad, / sino contigo misma… / De niño, entre las pobres guaridas de la tierra, / quieto en ángulo oscuro, / buscaba en ti, encendida guirnalda, / mi
contigo¿Mi tierra? / Mi tierra eres tú. / ¿Mi gente? / Mi gente eres tú. / El destierro y la muerte / para mí están adonde / no estés tú. / ¿Y mi vida? / Dime, mi vida, / ¿qué es, s
dans ma pénicheQuiero vivir cuando el amor muere; / muere, muere pronto, amor mío. / Abre como una cola la victoria purpúrea del deseo, / aunque el amante se crea sepultado en u
desdichaUn día comprendió cómo sus brazos eran / Solamente de nubes; /
diré cómo nacisteisDiré cómo nacisteis, placeres prohibidos, / Como nace un deseo sobre torres de espanto, / Amenazadores barrotes, hiel descolorida, / Noche petrificada a fuerza de
donde habite el olvidoDonde habite el olvido, / En los vastos jardines sin aurora; / Donde yo sólo sea / Memoria de una piedra sepultada entre ortigas / Sobre la cual el viento escapa a
durangoLas palabras quisieran expresar los guerreros, / Bellos guerreros impasibles, / Con el mañana gris abrazado, como un amante, / Sin dejarles partir hacia las olas.
el andaluzSombra hecha de luz, / que templando repele, / es fuego con nieve / el andaluz. / Enigma al trasluz, / pues va entre gente solo, / es amor con odio / el andaluz. / Oh herma
el viento y el almaCon tal vehemencia el viento / viene del mar, que sus sones / elementales contagian / el silencio de la noche. / Solo en tu cama le escuchas / insistente en los crist
epílogoPlaya de la Roqueta: / Sobre la piedra, contra la nube, / Entre los aires estás, conmigo / Que invisible respiro amor en torno tuyo. / Mas no eres tú, sino tu image
eras, instante, tan claroEras, instante, tan claro. / Perdidamente te alejas, / dejando erguido al deseo / con sus vagas ansias tercas. / Siento huir bajo el otoño / pálidas aguas sin fuerza,
escondido en los murosEscondido en los muros / este jardín me brinda / sus ramas y sus aguas / de secreta delicia. / Qué silencio. ¿Es así / el mundo?… Cruz al cielo / desfilando paisajes, / r
estoy cansadoEstar cansado tiene plumas, / tiene plumas graciosas como un loro, / plumas que desde luego nunca vuelan, / mas balbucean igual que loro. / Estoy cansado de las cas
he venido para verHe venido para ver semblantes / Amables como viejas escobas, / He venido para ver las sombras / Que desde lejos me sonríen. / He venido para ver los muros / En el sue
hubo un día en que el día no engañabaHubo un día en que el día no engañaba, / En que sus manos tristes no sostenían un cuervo / Indiferente como los labios de la lluvia, / Como el rojizo hastío. / Mas
la sombraAl despertar de un sueño, buscas / Tu juventud, como si fuera el cuerpo / Del camarada que durmiese / A tu lado y que al alba no encuentras. / Ausencia conocida, nu
la visita de diosPasada se halla ahora la mitad de mi vida. / El cuerpo sigue en pie y las voces aún giran / y resuenan con encanto marchito en mis oídos, / mas los días esbeltos
las islasRecuerdo que tocamos puerto tras larga travesía, / y dejando el navío y el muelle, por callejas / (entre el polvo mezclados pétalos y escamas), / llegué a la plaz
limboLa plaza sola (gris el aire, / negros los árboles, la tierra / manchada por la nieve), / parecía, no realidad, mas copia / triste sin realidad. Entonces, / ante el um
los espinosVerdor nuevo los espinos / tienen ya por la colina, / toda de púrpura y nieve / en el aire estremecida. / Cuántos cielos florecidos / les has visto; aunque a la cita /
los fantasmas del deseoYo no te conocía, tierra; / con los ojos inertes, la mano aleteante, / lloré todo ciego bajo tu verde sonrisa, / aunque, alentar juvenil, sintiera a veces / un tumu
los marineros son las alas del amorLos marineros son las alas del amor, / son los espejos del amor, / el mar les acompaña, / y sus ojos son rubios lo mismo que el amor / rubio es también, igual que s
no decía palabrasNo decía palabras, / acercaba tan sólo un cuerpo interrogante, / porque ignoraba que el deseo es una pregunta / cuya respuesta no existe, / una hoja cuya rama no ex
no es el amor quien muereNo es el amor quien muere, / somos nosotros mismos. / Inocencia primera / Abolida en deseo, / Olvido de sí mismo en otro olvido, / Ramas entrelazadas, / ¿Por qué vivir
no intentemos el amor nuncaAquella noche el mar no tuvo sueño. / Cansado de contar, siempre contar a tantas olas, / quiso vivir hacia lo lejos, / donde supiera alguien de su color amargo. / C
no quiero, triste espíritu, volverNo quiero, triste espíritu, volver / por los lugares que cruzó mi llanto, / latir secreto entre los cuerpos vivos / como yo también fui. / No quiero recordar / un ins
orillas del amorComo una vela sobre el mar / resume ese azulado afán que se levanta / hasta las estrellas futuras, / hecho escala de olas / por donde pies divinos descienden al abi
oscuridad completaNo sé por qué, si la luz entra, / Los hombres andan bien dormidos, / Recogiendo la vida su apariencia / Joven de nuevo, bella entre sonrisas, / No sé por qué he de
paísTus ojos son de donde / la nieve no ha manchado / la luz, y entre las palmas / el aire / invisible es de claro. / Tu deseo es de donde / a los cuerpos se alía / lo animal
peregrino¿Volver? Vuelva el que tenga, / tras largos años, tras un largo viaje, / cansancio del camino y la codicia / de su tierra, su casa, sus amigos, / del amor que al re
qué ruido tan tristeQué ruido tan triste el que hacen dos cuerpos cuando se aman, / parece como el viento que se mece en otoño / sobre adolescentes mutilados, / mientras las manos ll
quiero, con afán soñolientoQuiero, con afán soñoliento, / Gozar de la muerte más leve / Entre bosques y mares de escarcha, / Hecho aire que pasa y no sabe. / Quiero la muerte entre mis manos,
quisiera estar solo en el surQuizá mis lentos ojos no verán más el sur / de ligeros paisajes dormidos en el aire, / con cuerpos a la sombra de ramas como flores / o huyendo en un galope de ca
quisiera saber por qué esta muerteQuisiera saber por qué esta muerte / al verte, adolescente rumoroso, / mar dormido bajo los astros ciegos, / aún constelado por escamas de sirenas, / o seda que des
razón de lágrimasLa noche por ser triste carece de fronteras. / Su sombra en rebelión como la espuma, / rompe los muros débiles / avergonzados de blancura; / noche que no puede ser
remordimiento en traje de nocheUn hombre gris avanza por la calle de niebla; / No lo sospecha nadie. Es un cuerpo vacío; / Vacío como pampa, como mar, como viento, / Desiertos tan amargos bajo
ser de sansueñaAcaso allí estará, cuatro costados / bañados en los mares, al centro la meseta / ardiente y andrajosa. Es ella, la madrastra / original de tantos, como tú, dolido
si el hombre pudiera decirSi el hombre pudiera decir lo que ama, / Si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo / Como una nube en la luz; / Si como muros que se derrumban, / Para salu
si el hombre pudiera decir lo que amaSi el hombre pudiera decir lo que ama, / si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo / como una nube en la luz; / si como muros que se derrumban, / para salu
soliloquio del fareroCómo llenarte, soledad, / Sino contigo misma. / De niño, entre las pobres guaridas de la tierra, / Quieto en ángulo oscuro, / Buscaba en ti, encendida guirnalda, / Mi
sombras blancasSombras frágiles, blancas, dormidas en la playa, / dormidas en su amor, en su flor de universo, / el ardiente color de la vida ignorando / sobre un lecho de arena
te quieroTe quiero. / Te lo he dicho con el viento, / jugueteando como animalillo en la arena / o iracundo como órgano impetuoso; / Te lo he dicho con el sol, / que dora desnu
todo esto por amorDerriban gigantes de los bosques para hacer un durmiente, / derriban los instintos como flores, / deseos como estrellas / para hacer sólo un hombre con su estigma
tres misterios gozososEl cantar de los pájaros, al alba, / cuando el tiempo es más tibio, / alegres de vivir, ya se desliza / entre el sueño, y de gozo / contagia a quien despierta al nu
tristeza del recuerdoPor las esquinas vagas de los sueños, / alta la madrugada, fue conmigo / tu imagen bien amada, como un día / en tiempos idos, cuando Dios lo quiso. / Agua ha pasado
un muchacho andaluzTe hubiera dado el mundo, / muchacho que surgiste / al caer de la luz por tu Conquero, / tras la colina ocre, / entre pinos antiguos de perenne alegría. / Eras emanac
unos cuerpos son como floresUnos cuerpos son como flores, / otros como puñales, / otros como cintas de agua; / pero todos, temprano o tarde, / serán quemaduras que en otro cuerpo se agranden, /
ventana huérfana con cabellos habitualesVentana huérfana con cabellos habituales, / Gritos del viento, / Atroz paisaje entre cristal de roca, / Prostituyendo los espejos vivos, / Flores clamando a gritos /
yo fuiYo fui. / Columna ardiente, luna de primavera. / Mar dorado, ojos grandes. / Busqué lo que pensaba; / pensé, como al amanecer en sueño lánguido, / lo que pinta el des