luis benítez
a marcel schwobEse espléndido encaje de terrores lujosos, / esa trágica risa que viste en los días / sobre hombres y cosas, no abandonó / el mundo contigo, Marcel Schwob. / Evocar
al castellanoI. / En esta lengua que hablo, en estas frases de un eco / cuántas voces viven, cuánto eres la inmortalidad, / lengua de plurales que siendo una eres / metáfora de
algo fluye cuando ya nada se agitaAlgo fluye cuando ya nada se agita. / Y su paso inadvertido por las tinieblas que duermen con nosotros / trocará en una luz exasperada cuanto de ciega tiene la
beheringEn cada uno de ellos era muchos un hombre. / Eran más todavía. Traían la industria de las armas / y el reno rojo, como un bosque ondulante / y detrás el lobo que,
catón, el censor??Duda como un griego pero actúa como un romano??, / acaba de decir hace un rato, / perdido entre los pliegues del pasado, / a un niño poderoso que domina / su suer
conversacionesLa historia de las constelaciones / grabada en el brillo de una hoja: / quisiera leer la hoja / y recordar aquella forma / de donde nos desprendimos / los seres y las
dame una mentira enormeDame una mentira enorme, que haga temblar los pulsos de la edad / con su pisada grave y significativa, / que espante de mí los pájaros negros y los gusanos / que
de las tantas cosas que no puedeDe las tantas cosas que no puede / mostrar ciertamente la palabra, / la primera imposible es el olor / tan propio y exacto de las cosas. / La poesía también es como
de lo que huyePensar que Spinoza murió puliendo lentes. / Que Blake se fatigaba en una imprenta / esperando la conversación de ese día con los ángeles. / Que por vivir Baudelai
deja que hable ezra poundSi no tienes nada que decir cállate / deja que hable Ezra Pound / desde las sombras el espléndido anciano / desde la fina línea de agua / el magnífico anciano / te mu
del amor por los bárbarosLo opuesto busca su opuesto / Y en lo blanco la gota que hay de negro / Crece / Hasta hacer lo blanco negro / Y así en lo contrario hace la gota blanca / Todos deseam
del útero a la tumba un sueño te llevaráDel útero a la tumba un sueño te llevará, / desnudo, el escarpín y la mortaja hechos de la misma seda. / Un sueño con mejillas de pétalos que martillea en tu me
el mar de los antiguosNo volverá jamás el mar de los antiguos / a rebañar las costas creadas por sus olas. / Un año de ancho, una vida de largo, / se sumió en la honda bocanada del fon
el pescador de perlasEsta tarde y parte de la noche / volví a sumergirme en el espeso mar / donde flotamos los seres y las cosas. / Bajé por perlas que mostrar a los hombres / que temen
el poema de hierroDame un poema de hierro que restalle sobre las vacías cabezas / y una mano firme en la muesca de la antorcha, / un poema de sangre y de huesos impacientes / y la
el uroDetrás del tiempo un animal me mira: / él sabe lo que escribo porque antes de mí / ya ha sido un nombre. Es el uro. / Fantasea quien lo toma por el toro. / A veces
en el museo de adentrorecuerdas amor mío el largo adiós / subdividido las innumerables salas como siglos / como millones de años cada vitrina absorta / y en el centro de donde emanaba
entonces, el cantoCruza tu voz los círculos del sueño, / como si un dios antiguo te cerrara la boca, / ¿detrás de qué otros cantos / sin estela en qué aguas? / Es de día en tu sueño
epitafiosJuan Arturo Nicolás Rimbaud: / ¿junto a qué sagrado terror / por lo entrevisto, navegó por tu alma / la certeza atroz de perder para siempre / la visión, al abandon
esta mañana escribí dos poemasEsta mañana escribí dos poemas. / No me pregunto ya por el sentido / que tiene o no tiene este oficio oscuro. / Simplemente es otra manera, posible, de estar vivo
hombre masaEstaba solo entre las cosas / como una estrella única en el cielo / y un muerto en el centro de la tierra. / A su alrededor los hombres traficaban collares de ala
infancia de la maravillosaY allí estabas, viva, / venías de los candentes países que no recuerda nadie / sino en el ultimo minuto, al inicio del tiempo estabas / entre la sangre y la luz c
júbilo y caídaArmonía primera allí te vi, no era necesario / mirar las partes de tu reino entero pero allí te vi / y no quise detenerme en tu orilla, tu orilla / que está en la
kustendje, a orillas del mar negroA José Kozer / Me decías en tu carta que es bella Kustendjé, / cuando los chinos y el viento llegan del Mar Negro / y que no lejos de la estación de ómnibus / hay u
la bestia de la auroraEl gato perpetuo en la mañana absoluta / está gritando que es bestia de la aurora, / ¿y quién oye al mínimo animal que encarna, / sino el árbol de oro a cuyo pie
la ingenuaElla creía que la reflejaban los espejos / que era esos dedos que hurgaban en el rostro / las lentas mutaciones / que era su pulóver sus zapatos / lo que recordaba
la manoEsta mano que tiendo / y que te aguarda / es otro vano prodigio, / otro milagro inútil / de la serie infinita / que nos rodea en silencio. / En la mañana que ha dejado /
la yegua de la nocheThe nightmare, mare of the night… / La pesadilla, yegua de la noche… / Robert Graves / Carne que carne fue / Y amada fue / Y hoy es literatura. / Muerte que pudo ser / Y
lao-tsé prepara una sentenciaNada de lo que diga / Puede desviar la caída de una hoja. / Una palabra no / Frenará la otra. / Es inútil que a éstos / Que me escuchan dedique / Una verdad: la harán p
las líneas del mundoQuien ve a las líneas del mundo / unir a la desdicha / con la alegría sin tiempo ni motivo, / a la ceguera del hombre con lo luminoso del hombre, / al cobarde, al j
las vidas asombrosasMuchos son los rostros que habitan / el enorme país de la distancia. / Largas caravanas han partido y luego otras, / las guiadas por dioses imprevistos, / han coloc
lo que decía el poetaTempranamente nos lanzaba la noche / sus grandes ojos de diosa / había en esas calles otra luz / que no conoce el día / y nada ni nadie sabía de la muerte / venías de
los miedosah los terrores que nos visitan de noche / que no se ocultan del día / los que no inspira ninguna cosa grande / ningún desconocido continente pisado recién el / bor
los ojos de rimbaudAzules, de bárbaro. Hoy cantan para ti / los suaves trinos y en el taller literario / adelgaza la voz el papagayo: conmovida / endulza las Grandes Miradas su lecc
poema del número ceroCuando la muerte señala la fibra luminosa que somos, / cómo tiembla su luz, cómo parpadea con el viento repentino, / cómo se aterra al pensar en la oscuridad, e
por quitarle a la muerte su soberbiaUn amor absoluto, para el que no existe / primero ni último, golpea sobre el mundo: / en el más humilde y en el más soberbio / canta la canción del hombre. / Bajo l
the swan??Si yo fuera otro animal, ¿qué animal sería??? / no dijo ella, nunca. / Tú serías un cisne y por el camino del cisne / se abrirían las aguas donde los hombres / ll
todo lo que diré de tiBoca de pájaro / en tus ojos de hierro hoy se oxida el dolor. / En la mañana que tiembla / y en el sol que la entibia / en el final de la noche con garras de muerto
una avispa cruzó el himen de la ventanaEl astuto animal fue ingenuo dos horas por la casa: / antes del polvo de las cosas tocó los helechos salvajes, / los gruesos valles del jardín diminuto, / la pied
veo a una mujer maquillarseVeo a una mujer maquillarse cualquier mujer y cambia / primero está pensando en otra cosa (porque cuando una mujer / comienza a maquillarse aún no ha separado e
¡oh! trae el vino negro¡Oh! Trae el vino negro, / que lleva su bosque, la tierra con muertos y vírgenes cegadoras / en un caudal desesperado hasta mi boca, / él mezcla la sangre y el se