luis alberto crespo
chaparrónAdelgazo como rabo de lagartija en el barranco / donde agua de chaparrones bajan, son piedras / golpeando el cuero de las calles / y ya no puedo decirme cosas / con la cabeza metida en los cerros. / Se cae
costumbresBajo el cielorraso cargado de lluvias / están los comerciantes y sus arreos de burro, / los de mercancías que hacen dormir. / Dejan una vejez en mis servicios, / y el polvero en los puentes / llevándole a u
decíasDime no me fui como te dije / para que no me vieran por dentro / Dime que fue así, / ahora que no puedo oírte desde bien distante / Que no se supo nada por el mal tiempo, / los truenos / Lo que decía yéndome /
diecisieteYo no tengo que mirar ese pájaro / para que siga ahí / dándome belleza / Sólo necesito observarlo / en el recuerdo / Y la rama tampoco necesita estar / si se estremece / Me basta cerrar los ojos / para que tiembl
herenciasDe cuidar su hundido en la hamaca, / el tizne, el carbón de mi tía / Los ojos picados de culebra / de mi hermano Alcides / Tenso en el patio / cuando suena la iglesia / La llave en el balcón / como un cuchillo /
llegarLos encandilados que fuimos / Nadas, / sin volver del patio / Sin la sombra / sobre la cara, la sequedad / Agarrados a los techos, / distintos / y no así, pálidos, / sin aparecer, tocados de ceniza
otraComo la montaña, / el nubarrón en el techo / La lluvia vieja / Toda la casa en el cerro / con su agua subida, su leche / Nosotros, su animal, / lamiéndola
pesadillaUn tiempo feo, después de insolación o cansancio: / Levantarse tirado afuera por el temporal, / esa música de cuerdas, el ventarrón / que trae la montaña hasta la puerta, / toda mi familia en los relámpag
quinceYa son las doce mi exasperada / Hay una pequeña desgracia allá afuera / entre nosotros y el fin / Repite la sílaba única / la que ensombrece lo que siempre fue purpúreo / El alma / en el mundo quema / es desier