luis alberto arellano
aún¿Quién llora / que no pueda llorar / desde los cuencos secos? / José Ángel Valente / Ha dicho el oscuro: / Todo es fuego / Pero no al mismo tiempo / Aquí es al mismo tiempo / todo fuego / Aquí el sonido es fuego, / l
consagración de la primaveraAlabada sea tu alba carne, mi telúrica. Bendito el tuyo vientre que me consume. El centro sin centro de tu cuerpo, una esfera que lentamente nos llueve. Unidos por lo frágil me conmueve la suave t
el auxilio de los idiotasNada, ni la pequeña letra de cláusula / en falso contrato / ni la angustia en la mirada / que me sueltas en un dejo de lejanía / ni la atolondrada cabeza con que montan / los andantes el caballo por pascuas
epitafioBajo esta roca pulida para la muerte, yace la sombra de un hombre. / No hay nada aquí de valor sino huesos blancos de sal. / No hay nada aquí de valor sino huesos. / No hay nada aquí de valor. / No hay na
erradumbreEl comienzo fue la espera / el silencio / el rumor de trenes arribando a la noche y sus gritos / El grito fue la lanza / el silencio / que se parte atravesando las calles / La calle fue la hembra / el silencio /
heredamos la herrumbreHeredamos la herrumbre. Heredamos la voz metálica de los muertos. Tenemos de los idos los mismos rasgos y la misma piel. Somos el nombre que nunca dijeron en voz alta. Heredamos los signos del fra
la doctrina del fuegoHabrá Dios enfurecido y marcando las cartas / lanzado su fúrica mano sobre la mesa / sin importarle demasiado los comensales / y otros reunidos para el pokarito / que han dicho ese Alberto qué calamidad / m
la manía del vientoDe nada sirve volar / rodeado de puro aire / Es mejor remontar las alas entre la negra tierra / Entre el risco metálico / En lo profundo del silencio / Volar ahí / a brazada molida con lo pétreo / Habría que lu
manual de herejíaMuere el 28 de agosto de 430 / estando la ciudad sitiada / desde junio por los vándalos / de Genserico / Aurelius Agustinus de Hipona / Señor de los excesos y lengua de arena / Tantas lágrimas guardaba Agustí
memoria del gatoQue tú ardas, mi gozosa / como en el amor dulce de los 21 / que tú ardas, deífica, en la llama salubre de los dioses / que la ceniza te cubra espuria de borde a borde / como los labios tuyos me daban cont
nací a la orilla del desiertoNací a la orilla del desierto. Hijo de la sal y el vértigo, miembros anquilosados por la lengua de arena que nos forma. Somos todos prófugos del viento. Aquí ocurre que no hay agua, sino estéril s
óleos para mi madreNada hay más obsceno que un enano / pintando siempre putas / Nada más terrible, una mujer sin miedo al abismo / o la insignificancia escurrida entre las piernas / tarde a tarde de un modo casi humano / Un l
rapto de europaHabiendo comprado los bienes / que más excitaron su deseo / las mujeres de Argos / miraron con dulzura a los fenicios / quienes maquinaron y ejecutaron su rapto / Ío formó parte del botín en un puerto helén
te miro mirarte en mi cuerpoTe miro mirarte en mi cuerpo, ser el eco de mis miembros. Atrevo el contorno de tu sexo. Nada puede vencer la crudeza del silencio. Nada puede el fragor de la carne ni el húmedo roce, nada la memo
una roca por mitadesTiembla / cielo / han llegado / son los bárbaros que asoman / al horizonte de la acrópolis. / Han venido de tan lejos, distinta tierra / a la que nombramos madre / con sus batallas deslizándose en la niebla / con
venir del barroVenir del barro y hacer del polvo un consejero. Que duerma tu cabeza alejada de los ventanales. Nunca dejar mayores huellas que la de tu sombra rozando el horizonte. Hacer de cuenta que la ruta no
y una grande mariposa amarillaCuando muera seré japonés / de digna figura bajo el manto / o un albatros / de rotas alas / Seré un romo silencio de bordes finos / una lluvia de ceniza en Sydney / un alcatraz gobernando el mundo / cuando yo m