lina zerón
ahí, dondeEn la blanda cavidad de mi cuerpo / ardes. / En el espacio donde impera la noche / tiemblas. / En las sombras donde los dementes clemencia piden / te arrodillas. / En la profundidad del sueño roto / apareces. / E
aire inerteReina de las profundidades de la tierra, / fiera devorando la vida, / brazo de río en medio de un océano enfermo soy. / No siento mi carne. / Nada sostiene mi esqueleto. / Mi lengua está agrietada y ciega. /
antes de amarnos¿Qué fuimos antes de amarnos? / ¿Quién eras tú? / ¿Y yo quien era? / Fría lumbre en los labios contenida, / rígido corazón opaco, / áspero fruto mi vientre, / ligero ropaje de verano tu mirada. / Ahora que nos
arpa de sombraAsido al cántico del alma / el amor permanece. / Como fuego arde en la cumbre, / más nunca en vino añejo se convierte / porque es arpa de sombra y lumbre.
carbón ardienteBorrarme de la tierra es pretensión inútil. / Ni la fiebre que arrasa por las noches / ni los gritos que exprime de mi cuerpo / ni todo su veneno devorándome el vientre, / iracundo dolor que acecha. / Me ni
déjalos que hablenDel color que sean, / déjalos que hablen. / Que hablen / rojos o azules, / verdes o canarios. / ¿Qué saben ellos de mí / salvo que soy un cuerpo? / Déjalos que de mí coman / que me pudra entre sus dientes, / que si
desconsueloDios ¿dónde estás? / Acaso en la débil ala de una mariposa, / en el monótono zumbido de la abeja / o en la gaviota que roza vagamente la playa. / Te busco / en el crepúsculo vacío de invierno, / en la luz sin
dime amor¿Qué harás? / Si sobrevivo sin ti a la furia de la noche, / entre balas este campo minado de recuerdos, / si descubro un aljibe de amor en el desierto / y a solas bebo en la noria de las ansias. / ¿Qué pasa
en el desnudo marDuermo en la ondulación de tu cuerpo. / Besándote despierto y besándote duermo. / Sueño con el mar desnudo de tu piel. / Desnuda duermo para tenerte en mí desnudo. / Te visto con el calor de mis labios / y
evidenciaMi piel nunca será cercada frontera / ni apacible galaxia / ni éxodo de golondrinas… / Será flama que asciende, / desciende / y asfixie tu piel en llamaradas. / Nuestras danzantes lenguas rojas / cuerpo abajo r
florescenciaEn el eco ojival de mi transparencia / en tu recuerdo me diluyo… / Mis húmedos surcos navegables / afloran / en el intermitente canto de tus deseos. / Sumerges pistilos en mis labios abismales, / produciendo
imagen cotidianaEste desánimo eterno y pegajoso, / esta intransigente búsqueda perfecta de ti. / Ya no hay lunes malhumorados / ni eufóricos viernes / ni domingos depresivos. / Ni siquiera soy simétrica como los miércoles /
la casaLlegó el momento de partir / el hogar en dos. / Bien: / comencemos por los rincones donde las arañas / tejieron también su historia. / Hablemos de los muros y sus cuadros. / ¿Cuál eliges? / ¿El del día de la bo
mudar de pielLo difícil es mudar de piel / la primera vez. / Después… / Oteas como un diafragma fotográfico / el cuerpo, su intemperie / luego las clandestinas caricias / las voces en murmullo, / los besos tras la puerta / qu
nacida muertaEl corazón por fuera. / Me acurruco en las noches con mi sombra, / duermo entre quejidos muertos, / inútilmente imagino despertar / embriagada por los pétalos de tu boca. / ¡¿Porqué no fui piedra, / árbol, / tu
nada sin tiNada es sin ti, / nada en la nada / mi nada perdida naufraga / sin ti. / La ola nada sobre nada / sin ti sola la ola nada.
para negar tu amorPara negarte tendría que cortarme las manos, / pudrirme dulcemente por el sexo… / Sabes cómo odio negarte. / Y odio esta sensación de estar atada a tu cuerpo. / La lluvia de mis ojos es ácida / si tú no la
requiemHoy cerré la casa con un candado de oro remendado, / regué primero los girasoles que solícitos se erguían / las dubitativas rosas que conocen el dolor de la defensa. / Recorrí la luminosa alcoba entre l
resucitado recuerdoHoy resucitó un dolor maldito. / Te vi cruzando la calle, / tranquilo, / sin prisa. / Apenas nos separó el aliento, / busqué tu mirada. / Casi probé tus caricias. / Volteaste el rostro, / ella se acercó suavement
septenarioCómo no amarlo esta noche de álgida tormenta. / No verlo es tortura eterna para el cuerpo y alma. / Hoy lo quiero conmigo como aquel cuadro de Matisse, / como aquellos maduros racimos de días lejanos. / C
sombrío reflejoMe lastiman tus ojos que destrozan / con impaciencia mis contornos. / Tus manos que pordioseras sobre mi cuerpo se tienden. / Tu sexo / que falto de esplendor, / prefiere huir temprano de la fiesta. / Qué lás
taliban ii¡Oh!, María iluminada. / Madre del Hijo del cielo, / que lavó nuestras culpas con su sangre / que también es la tuya… / ruega por las ignoradas de la tierra. / Si la hechura femenina, / herencia de Eva, produ
terra nova¿Qué hay detrás de tu silencio? / ¿Dónde quedó el mapa de los encuentros? / Bajo la sombra cobijo el primer beso, / Sentada / y luego / aquí metida en tus olores, / dentro de la dicha del correr del tiempo / tr
tomemos caféAh. / Y ahora dices que me amas, / ahora que como tela de araña / de la cara el pellejo te cuelga, / que el magnífico color de tus ojos / ahora lo enmarcan un par de cadavéricas cuencas / y tu vanidad de mach
y sin embargoY sin embargo… / el amor existe. / Debemos creer / que la inmensa serpiente del odio / está dispuesta a cambiar de piel, / que Lucifer escampará sus filosas metrallas / y que todos somos de un mismo color y r